BELVEDERE
¿Quién introduce el balón en la melé energético-constructora?
· El panorama del sector energético tendrá que despejarse pero la posición de los constructores tendrá influencia y presenta aristas muy distintas y muy interesantes
El sector energético español tenía hasta hace poco su símil deportivo en el juego del bádminton. Era cosa de caballeros que arreaban con extrema dureza a un artilugio formado por media pelotita hueca provista de plumas que frenan su avance en un recinto cerrado para evitar distorsiones climatológicas externas. Pero ya no; ahora se parece más al rugby, un deporte de contacto, rudo y violento -aunque muy regulado- que esconde el mayor nivel de inteligencia táctica conocido si exceptuamos el ajedrez. Y el lance del juego en estos momentos es la melé, o sea una aglomeración de jugadores enfrentados, agachados y agarrados que se empujan para conseguir el balón que introduce otro jugador. Ese jugador no se conoce y quizá por ello quién más quién menos anda buscando quién no lo va a introducir. La agrupación ofensivo-defensiva está formada pero es aleatoria, no tanto porque no se conozcan los dos equipos sino porque los reservas entran y salen constantemente haciendo girar la melé en espera de jugar el balón, La tensión es palpable y la espera del resultado electoral tras el que se reanudará el juego la aviva. Eso no significa que en el camino los partícipes se estén quietos -unos más que otros- pero la mayor actividad se detecta no en las energéticas sino en las constructoras, que son precisamente las que más se juegan en un momento complejo, con una coyuntura difícil y una espada de Damocles que ahora se llama endeudamiento. ACS, Acciona y Sacyr están en el ojo del huracán pero los vientos no giran en el mismo sentido para todas ellas.
Si hablamos de endeudamiento, todas están ahítas pero las comparaciones pueden ser odiosas. Vayamos por partes.
Sacyr tomó posición en Repsol y en esos lares es La Caixa quién tiene mucho qué decir. Pero Repsol y, sobre todo, Gas Natural, son objeto de deseo. Sin embargo, hay que convercerla y necesariamente contar con que tenga sus propios planes. Agresiones, la precisas, o sea, ninguna porque el capital está bastante bien controlado y es estable.
Sacyr se juega mucho dinero en el empeño pero esa inversión se ha hecho con recursos ajenos lo que redobla el esfuerzo. El endeudamiento pesa, y mucho, pero el grupo constructor y de servicios puede estar a punto de despejar el panorama gracias a su "fracaso" en Francia. Visto desde la perspectiva actual, el fiasco en Eiffage puede convertirse en breve en todo un éxito. Sakozy y Zapatero tratarán del asunto en la cumbre que se inicia hoy pero convendría apostar porque tienen más necesidad de solucionar el conflicto los franceses que los españoles. En efecto, el horizonte límite es, previsiblemente, el 10 de febrero, fecha en que el regulador bursátil francés tiene que definirse en el enfrentamiento entre Sacyr y Eiffage. Y casi mejor será que no lo haga porque diga lo que diga va a quedar fatal.
Como antecedentes inmediatos hay dos datos a considerar. Por un lado, Sarko se ha confesado manifiestamente proteccionista. Por otro, ha definido su instrumento financiero, que no es otro que la entidad de capital público Caisse des Depots. Ésta, casualmente, es accionista de Eiffage.
En medio, la crisis interna en Eiffage es ya pública y notoria. Las hostilidades se han iniciado por parte de los sindicatos, bastante resentidos por las jugarretas que les hizo Pomeratto, sobre todo la de impedirles vender sus acciones. Estos sindicatos han considerado una agresión directa la destitución del director general del grupo, Benoit Heitz, artífice del éxito empresarial de Eiffage. Pomeratto es el ejecutor y los trabajadores no se lo perdonan, y con razón.
Si nos atenemos al confesado proteccionismo de Sarko, la solución llegaría de la mano de la compra del paquete de Sacyr y eso reportaría a ésta unas jugosas plusvalías, además de recuperar su inversión, lo que a su vez aliviaría definitivamente el endeudamiento de la españolas. Por si fuera poco, la salida a Bolsa de Itinere está en avanzado proceso y eso también va a cebar, y mucho, las arcas de Sacyr. Visto así, las perspectivas del grupo que preside Del Rivero no son nada malas, más bien lo contrario porque, entre otras cosas, podrá aumentar su capacidad de juego en, pongamos por caso, Repsol y su derivada en el sector energético.
ACCIONA
Acciona también está empachada de deuda... pero temporalmente. Su paquete en Endesa tiene el retorno pactado a tres años vista. Eso reduce el riesgo. Además, Endesa no está en el partido que estamos comentando. Puede que deba jugar uno posterior con el ganador, pero es poco probable. No necesita gastar fuerzas en la pelea.
ACS
El grupo de los March, los 'albertos' y Florentino tiene sin duda la situación más interesante. Hay que poner por delante sus éxitos en conseguir que la cotización de Unión FENOSA sea lo más alta posible. La creación de expectativas ha dado resultado y ACS ha alcanzado un precio que compensa el que pagó en su momento al Santander más el coste de su financiación.
Como ya adelantó en diciembre CapitalMadrid, ACS quiere llegar al 49,9% de FENOSA, lo que no deja de ser también una expectativa. Ya tiene el 45 pero tengamos en cuenta que no podrá alcanzar lo que quiere hasta 2009 ya que si lo hiciera en 2008 incurriría en un supuesto de OPA obligada. Y eso no es lo que quiere. En este contexto le ha venido muy bien la mano que le han echado Goldman Sachs y Fortis. El primero, dando por hecho que quiere llegar el 49,9%, lo que refuerza las expectativas bursátiles; y el segundo, en un exceso comprensible, especulando con una posible operación corporativa entre Gas Natural y FENOSA. Ya adelantó CapitalMadrid que los contactos entre ambas han vuelto a producirse pero no podían considerarse ni siquiera preliminares. La jugada de Gas Natural está todavía por descubrirse pero cualquier asalto es simplemente inviable. Gas Natural (y la Caixa y Repsol) están en condiciones de decidir su futuro, no dependen de otros y tienen alternativas. La decisión es suya y pueden esperar a que se aclare la situación.
Pero está su paquete en Iberdrola, lo que complica la situación porque también está comprado con crédito, al igual que su participación en el grupo además de construcción que adquirió el pasado año. Eso pone el montante de su endeudamiento en cifras más que significativas. No hay peligro en cuanto a que esos créditos están respaldados por inversiones reales y, hasta el momento, productivas. Pero hay que hacer frente al problema, o sea los créditos porque hay que pagarlos y los bancos no están con las alegrías de otros tiempos. Por mucha mano que les eche el Santander -agotado ya el recurso al BBVA- ACS se enfrenta a la necesidad de empezar a tomar decisiones por sus inversiones.
FENOSA ha alcanzado un precio muy alto y eso le viene bien a ACS. Pero necesita más. Necesita salir de su bloqueo en Iberdrola y/o dar el salto con FENOSA a empresas mayores.
El paquete de Iberdrola presenta alguna dificultad. Las plusvalías, por el momento, no son demasiadas. Y el paquete en si no es fácil de vender a pesar de lo que pueda parecer. Encontrar un comprador dispuesto a semejante inversión para ser un convidado de piedra en Iberdrola es cualquier cosa menos sencilla. No obstante, ese paquete tendría más valor en el caso de que Iberdrola hiciera alguna operación mayúscula en el marcado interior. También puede pasar que intentaran hacérsela, en cuyo caso la participación de ACS se pondría aun más en valor. Pero esta última posibilidad es difícil de visualizar porque los mecanismos de defensa de la eléctrica vasca son claros y razonablemente contundentes.