La banca mundial encaja el golpe... con ayuda
Las facturas están ya sobre la mesa, la hora de los resultados ha llegado y, con ella, las confesiones más incómodas. A los grandes bancos estadounidenses, a las instituciones más sólidas, su músculo les está ayudando a encajar los golpes. Pagarán el precio de la crisis, de su exposición a las hipotecas de alto riesgo y los problemas del crédito al consumo con ayuda de inversores y fondos soberanos de los emergentes árabes y asiáticos. Citigroup, Merrill Lynch y compañía tratan de recomponer la figura a golpe de inyección de capital, demostrar que no todos los damnificados por la crisis son Northern Rock y preparar una mesa para 2008 aliñada con un capital fortalecido y una mirada más ávida hacia los mercados exteriores. Pero las dimensiones del impacto retumban como un seísmo en Wall Street y en los mercados europeos, ya con mucho miedo por la crisis de las ‘subprime’ y la sombra de la recesión estadounidense que predicen los indicadores macroeconómicos.
Citigroup ha abierto la brecha y no ha hecho más que confirmar los peores presagios, ésos que vaticinaban que la crisis y la asfixia del tejido financiero aún tienen mucha cuerda, que lo peor no es pretérito para el sector bancario. La mayor entidad financiera de Estados Unidos, que en el último año registró una caída de casi 50% en el valor de sus acciones, ha anunciado pérdidas históricas de 10.000 millones de dólares en el cuarto trimestre, ha recortado un 83% su beneficio anual y su dividendo en un 40%. Unos resultados que incluyen depreciaciones de activos por valor de 18.100 millones de dólares (12.176 millones de euros), los peores resultados de los 196 años de su historia. "Inaceptables", en palabras de Vikram Pandit. El diagnóstico es paradigmático en sus carnes: sin contar las pérdidas relacionadas con el 'subprime' y la división de crédito al consumo,los ingresos y volúmenes del banco habrían crecido fuertemente en otras operaciones del banco, en especial en el extranjero.
Su ‘mea culpa' y el propósito de enmienda del mayor banco de inversión norteamericano es sólo el primero. Y promete no ser el último. US Bancorp acaba de reconocer que obtuvo un beneficio neto de 4.324 millones de dólares (2.904 millones de euros) al cierre del ejercicio 2007, un 9% menos que el año anterior, y el sexto banco de EE UU se vio obligado a elevar un 45,6% las provisiones por créditos fallidos, hasta 792 millones de dólares (532 millones de euros). De Merrill Lynch también se espera que anuncie mañana entre 6.000 y 12.000 millones de euros más en minusvalías. Y State Street, el mayor gestor de inversiones institucionales, ha presentado un descenso de su beneficio del 28% motivado por las denuncias presentadas por varios de sus clientes por uso inapropiado de sus fondos. En total, los bancos estadounidenses pueden anunciar para el cuarto trimestre depreciaciones acumuladas por más de 40.000 millones de dólares, cuando se presenta un problema adicional: la insolvencia de los titulares de tarjetas de crédito, que podría obligar a los bancos a nuevas provisiones de fondos en sus balances. El mercado tiene problemas para digerir la advertencia, formulada por American Express, de que se ven señales de una economía más débil en EEUU, con mayor número de casos de insolvencia en tarjetas de crédito, que han obligado ya a la firma a hacer provisiones por 440 millones de dólares.
El Ayuntamiento de Cleveland (Ohio), ha demandado ante los tribunales a 21 de los grandes bancos de Wall Street -entre los que figuran JP Morgan, Merrill Lynch, Bank of America, Citigroup, Lehman Brothers, Goldman Sachs, Countrywide, y las filiales norteamericanas de Deutsche Bank y Credit Suisse- a los que culpa de la crisis financiera que atraviesa la ciudad por haber inundado el mercado inmobiliario local con préstamos ‘subprime' a sabiendas de que mucha gente no podría devolverlos. Castigados pero enteros, los grandes bancos estadounidenses intentan sacar pecho, desmarcarse de la responsabilidad de los aventureros que pagan ahora su osadía y demostrar que pueden curarse sus propias heridas de sus balances, que no todos son la tambaleante financiera Countrywide Financial -el mayor prestamista hipotecario de Estados Unidos- rescatada por un acuerdo con el Bank of America para adquirir con un cambio de acciones por valor de 4.000 millones de dólares que podría ser su salvación. Asia y los emergentes se han convertido en surtidor de los ‘caballeros blancos' con los que sanear los balances de las víctimas de las ‘subprime'. Pero no a cualquiera. Los fondos soberanos de países como China, Singapur o Emiratos Árabes han inyectado cerca de 36.000 millones de dólares en las últimas semanas a Morgan Stanley, UBS, Citigroup o Merril Lynch. Los grandes bancos estadounidenses buscan obtener dinero fresco y los inversores árabes y asiáticos lo tienen y sus fondos soberanos están dispuestos a desembarcar en las instituciones necesitadas con la misma voluntariedad con la que lo han hecho en los bancos europeos Credit Suisse, Deutsche Bank y Barclays, en alguna gestora de fondos de inversión y entidades de capital riesgo e incluso una participación en la Bolsa de Londres, la primera de Europa por volumen de transacciones. La simbiosis es perfecta: los fondos soberanos tomarán posiciones en el capital de los principales bancos del mundo y aprovechan los precios atractivos que tienen las cotizaciones, deprimidas por la crisis y tienen mayores expectativas de revalorización cuando llegue la recuperación, que por lógica tendrá que llegar.
Merrill Lynch ya recibió en diciembre una inyección de fondos por parte del grupo inversor de Singapur Temasek Holdings por 4.400 millones de dólares con una opción de comprar hasta 600 millones de dólares adicionales en acciones hasta el 28 de marzo y la firma privada de inversión Davis Selected Advisors, se comprometió a invertir 1.200 millones de dólares a largo plazo. El Banco emitirá 6.600 millones de dólares (4.438,5 millones de euros) en acciones preferentes de conversión obligatoria que serán suscritas primordialmente por tres grupos inversores asiáticos, Korean Investment Corporation (KIC), Kuwait Investment Authority (KIA), y el japonés Mizuho Corporate Bank, aunque también participarán en menor medida otros inversores como TPG-Axon Capital, The New Jersey Division of Investment, The Olayan Group, y T. Rowe Price Associates. Todos ellos inversores con un carácter pasivo, sin derechos de control en la entidad ni papel alguno en la gestión de Merrill Lynch y sin derecho a vender ni transferir directa o indirectamente sus acciones preferentes en ningún momento durante el año siguiente a la conclusión del acuerdo. Morgan Stanley ha presentado al fondo soberano China Investmen como nuevo socio, que se hará con el 9,9% del segundo banco de inversión de EEUU por 5.000 millones de dólares. Y UBS vendió un 9% de su capital por 11.480 millones de dólares a la Corporación de Inversiones del Gobierno de Singapur (GIC) y un fondo desconocido de Oriente Medio.
A Citi, la crisis 'subprime' le ha obligado a realizar provisiones de 18.100 millones de dólares (12.176 millones de euros) y ha recibido 12.500 millones de dólares procedentes de inversores de Kuwait, Singapur y Nueva Jersey. Citigroup recibió la negativa del estatal Banco de Desarrollo de China, pero planea además vender 2.000 millones de dólares en valores preferenciales convertibles a otros inversores y vender otros valores preferenciales adicionales. Y el recorte del dividendo le permitirá ahorrar más de 4.000 millones de dólares al año. Se espera además un plan para recortar entre 17.000 y 24.000 empleos, que se sumarían a los 17.000 despidos que la entidad financiera anunció en abril, cuando empleaba a alrededor de 327.000 personas. Tras su senda, los grandes tratan de reponerse del golpe y recomponer la figura. La fórmula es hacer valer la fortaleza de su capital, demostrar la habilidad para cubrir pérdidas y volver a concentrarse en las utilidades. De hecho, Citi asegura que si completa la oferta privada de valores y la compra de la correduría japonesa Nikko Cordial, su ratio de capital de Nivel-1 sería del 8,2%, por encima de su meta.
La entrada de nuevos inversores en Citi Merrill Lynch y las demás de las ‘grandes ligas de la banca mundial' no sólo garantizaría la fortaleza del balance del banco y la capitalización, sino que aporta beneficios a largo plazo, debido a su alcance global y a la diversidad de sus clientes, lo que brindará oportunidades estratégicas a los bancos, que se desviven por tratar de hacer de la necesidad virtud. Si el Secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, tiene razón, en el pecado llevarán la penitencia. Con las multimillonarias amortizaciones que los grandes bancos de inversión han tenido que asumir debido a la devaluación del valor de los activos derivada de esta crisis, "la disciplina del mercado", vendrá el fortalecimiento de la confianza.
La sombra de Northern Rock y otras debacles bancarias está lejos, pero los mercados no contienen las penalizaciones contra los grandes de la Banca Mundial. El miedo es libre y ni las previsiones de una nueva rebaja de los tipos por parte de la Fed -que los analistas descuentan-, ni las nuevas inyecciones de liquidez de Bernanke y Trichet han podido contener la fiebre bajista. Wall Street castiga los peores resultados de la historia del mayor banco americano y su recorte del dividendo. El gigante bancario estadounidense se desploma un 7,6%, lo que supone una merma próxima a los 10.000 millones de dólares en su capitalización. JP Morgan no pierde comba con caídas del 4%, un día antes de desvelar, con sus cifras trimestrales, la radiografía del impacto que ha tenido la crisis crediticia e hipotecaria en el banco.
Wall Street cerraba la sesión con fuertes recortes -del 2,19 % en el Dow Jones y del 2,1% en el Nasdaq- y arrastraba en su caída a todas las bolsas europeas, aunque la española se lleva la palma. Tras encadenar su quinta jornada consecutiva de recortes, el Ibex 35 cerraba en 13.945,2, coronando un rally bajista que comenzó hace un mes y que se ha llevado un 14% desde los máximos históricos de 16.000 puntos y un 8,15% sólo en lo que va de 2008. Los resultados de los grandes bancos estadounidenses no son los únicos que alimentan los rojos en Wall Street y en los mercados europeos. La ralentización de la economía alemana y el pésimo dato de confianza de los inversores germanos -ha caído a su nivel más bajo en 15 años- empapelaron de ventas las plazas financieras de Europa. Y en la tierra del miedo, las palabras de Greenspan no han hecho más que aliñar el pánico. El ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que prevé incorporarse como asesor a la firma Paulson & Co, cree que la economía del país está a punto de entrar en recesión, si no está ya inmersa en ese proceso. Los mercados y los analistas hace varias sesiones que habían empezado a descontarlo, a la luz de los resultados: las ventas minoristas en EEUU han caído por primera vez en seis meses y el índice de precios al productor (IPP) subió un 6,3% durante 2007, el mayor incremento en 26 años.