BELVEDERE
Las inmobiliarias serias abandonan
a su suerte a los chicharros
· En círculos bursátiles se cree que alguien está comprando acciones de Colonial con intención de control aprovechando los bajos precios
Todavía no es un clamor pero hay indicios suficientes como para deducir que las inmobiliarias serias, básicamente las vinculadas a los grandes grupos de construcción y servicios, están hartas de pagar el pato por los desmanes de las otras, los chicharros -por 'free float', puramente especulativas y con permanente sospecha de posible manipulación-. Las serias están teniendo que soportar las consecuencias de un mercado a la baja y, además, el castigo generalizado que se aplica al sector como consecuencia de los escándalos que rodean a esos chicharros (versión paupérrima de la cabeza de jabalí), convertidos en eso por mor de la especulación de unos cuantos oportunistas que intentaron hacer su agosto particular al albur de un mercado bursátil calentorro. Se han movido grandes cantidades de dinero para conseguir mucho más pero utilizando dinero ajeno. Todo valía pero ahora tienen serias dificultades para devolver los préstamos y las primeras en pagar esa factura han sido las propias inmobiliarias que están siendo descapitalizadas y devaluadas con la venta de activos. Las grandes, las serias, están dispuestas a abandonar a "las otras" a su suerte, a marcar distancias, y el primer síntoma puede ser la división interna en el seno del G14, ese remedo de lobby que han intentado controlar en su favor los chicharros. Un simple cambio en la presidencia sería la constatación del cisma. No digamos la eliminación del engendro.
El G14, que pronto puede ser el G catorce menos siete, igual que antes era el G siete más siete, se ha pasado un par de veces por La Moncloa pidiendo árnica. La primera vez les "compraron" las ideas porque se presentaron como un grupo compacto, pero ahora está claro que mezcla churras con merinas.
De hecho, la última visita se la hicieron al director de la Oficina Económica, David Taguas, y éste ha aclarado que "se están exagerando las cosas", lo que deja con las nalgas al aire a esos chicharros, empeñados en vaticinar mil y un males por la crisis en las construcción. Por si fuera poco, Taguas ha cambiado el término "crisis" por el de "proceso de ajuste".
Así las cosas, se siguen registrando hechos significativos en el mercado inmobiliario claramente diferenciadores de la distinta calificación que merecen las empresas. Mientras inmobiliarias como Realia (FCC) no para de recibir nuevos accionistas con fundamento, o Vallehermoso se acerca a una solución al problema francés (con claro apoyo del propio Taguas), a "las otras" les siguen cayendo los problemas como granizo.
El ex consejero delegado de Astroc ha sido citado a declarar ante el juez Garzón mientras la empresa aumenta pérdidas, Colonial anda revuelta intentando demostrar que va a recibir lo que espera por la venta de una parte de la francesa SFL pero sin comprometerse claramente con sus afirmaciones. Los de Metrovacesa, por la parte de Gecina, están encantados con los rumores sobre la aproximación de los accionistas de Colonial que quieren fusionarse o cosa parecida, rumores que nadie desmiente, quizá porque los que estén negociando sean los que salieron de los órganos de gestión de Colonial para poder dedicarse a estas cosas sin tener que informar sobre ellas.
Por cierto, en determinados círculos bursátiles existe la sospecha de que alguien está comprando acciones de Colonial con intenciones de control aprovechando los bajos precios. De hecho, Nozar ha recibido ofertas sobre la participación del 16% que tiene en Colonial, según informa Europa Press citando fuentes del sector.Y tiene su lógica que aparezcan inversores interesados en comprar activos ahora devaluados pero que con la suficiente capacidad de resistencia financiera se pueden convertir en un productivo negocio en un par de años, con el mercado ya ajustado y una profunda limpieza realizada.