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Publicado el jueves 17 de enero de 2008
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Tambores de ajuste en los mercados

· Los analistas insisten en una próxima recuperación bursátil y sitúan el avance del Ibex en al menos el 10% en el año

A.Z.– Jornadas no aptas para cardiacos en los mercados, que tienen problemas para digerir las pérdidas de la gran banca estadounidense, la sombra de la recesión norteamericana que predicen los indicadores macroeconómicos, la desaceleración en el corazón de Europa y los resultados desfavorables de algunos de los grandes valores. En tres semanas se han esfumado 800.000 millones de dólares en los mercados de EE UU. Si en Wall Street la tormenta continúa, con el eco del ‘martes negro’, la caída más pronunciada desde el estallido de las hipotecas basura, en los mercados europeos tampoco escampa. El Ibex,  castigado todavía en exceso, no ha querido ser menos, con ayuda del lastre de la banca y las constructoras. Después de comerse todas las ganancias acumuladas en 2007, ha coronado su sexta sesión consecutiva en rojos, entregado a su rally bajista con la misma intensidad con que lo asumió desde las primeras sesiones de 2008. Ni los ‘blue chips’ ni el tirón de las energéticas que salvó las Navidades han podido impedir ahora que se hunda un 16% en cinco semanas, confundido ante el ruido de recesión económica. Las Bolsas se empeñan en ensombrecer el panorama económico. La psicosis es contagiosa y salta los  océanos. Pero los analistas anuncian la recuperación tras la tormenta, a medida que los damnificados del sector financiero que pueden recomponen la figura a golpe de provisión y fondos soberanos. Y descuentan que lo que hoy parece un ‘shock’ preludio del estado de coma no es otra cosa que un ajuste bursátil que terminará por dejar a los mercados a salvo del terremoto bajista, a cada uno de los valores en su sitio y al Ibex en al menos un 12% más al final del año, aunque la incertidumbre y una liquidez por debajo de lo normal harán posible que la volatilidad presida los mercados este año.

La sangría de las ventas no cesa. Los principales parqués de Europa y EEUU pasan las facturas de la decepción de los resultados de pérdidas trimestrales, la oleada de provisiones millonarias de los grandes bancos estadounidenses para recomponer sus cuentas y el riesgo de recesión que llama a las puertas de la mayor economía del mundo. Citigroup, Merrill Lynch y compañía tratan de preparar una mesa para 2008 aliñada con un capital fortalecido y una mirada más ávida hacia los mercados exteriores, pero las dimensiones del impacto retumban aún como un seísmo en Wall Street y en los mercados europeos, ya en pánico por la crisis de las ‘subprime'.

Su ‘mea culpa' y el propósito de enmienda con ayuda de inversores y fondos soberanos de los emergentes árabes y asiáticos ha comenzado a atemperar los ánimos bursátiles, más calmados tras los resultados de JPMorgan y a Wells Fargo, que aunque malos, han atemperado la tormenta en el patio financiero. Si las pérdidas de Citi y USBancorp y los temores de una recesión de la economía nutrieron el batacazo bursátil del martes 15 de enero, el miércoles el turno corrió a cargo de JP Morgan, que también decepcionó con sus resultados -gana un 34% menos en el cuarto trimestre- yde Well Fargo -cuyos resultados caen un 38%-. La entidad, que por primera vez en más de seis años ha visto como su beneficio se reducía, ha perdido menos de lo que esperaban los analistas y sus ingresos han aumentado por encima de las estimaciones. Sus pinchazos han revalidado las inclemencias que atormentan a la banca, pero el golpe ha sido menor del que habían descontado los mercados.

La lectura positiva de las cuentas de estas dos empresas junto con la compra de BEA Systems por Oracle por 8.500 millones de dólares han contrarestado el aumento de la inflación americana y han amortiguado el golpe de Wall Street: el Down Jones se dejaba un 0,28% y el Nasdaq un -1,15%. Los inversores, que, al menos, comienzan a dudar entre arriesgarse y comprar o seguir recogiendo beneficios y han comenzado a animarse, al calor de los precios del bancario. Además, el billete verde se ha visto favorecido por la entrada de dinero por parte de inversores internacionales, que sigue apostando por la economía americana, en un momento de grandes dudas. Las entradas de capital a largo plazo fueron de 149.000 millones de dólares en Noviembre, frente a los 92.200 millones registrados en el mes anterior.

Por ahora, los esfuerzos por el rebote haberlos haylos, pero han terminado en espejismo. La onda expansiva aletea aún fuera de Wall Street. El desconocimiento del alcance de la crisis crediticia e hipotecaria, los problemas del crédito al consumo y la caída de los beneficios empresariales dejaban al Nikkei de la Bolsa de Tokio en el nivel más bajo en dos años. Mientras que los resultados de Intel -que, pese a anunciar un aumento de sus ganancias del 51%, se situaron por debajo de lo esperado por el mercado-, la subida de la inflación en Alemania y en la zona euro no hacían más que añadir leña al fuego y animar a que los índices del Viejo Continente se dejaran más de un 1%.

Sacudido con igual fuerza por la volatilidad y el pesimismo, el Ibex se agota en sesiones de rojos en rojos. La volatilidad se adueñaba ayer de una jornada frenética y confusa en la que el índice osciló en 400 puntos para cerrar con un severo correctivo hasta los 13.817 puntos, aunque sólo un 0,92% frente al 3,3% de la sesión anterior. Un camino en el que sólo el soporte de los 13.600 punto se ha mostrado fiable, pero que promete. Además, el volumen fue destacado: los inversores negociaron acciones por 9.615 millones en todo el parqué español.La mayor caída ha sido para Acciona (5,2%), seguida de Gamesa (4,2%) y Mapfre (3,2%). Las subidas principales han correspondido a Sacyr (5,6%), Inditex (4,5%) y Grifols (2,9%). Entre los grandes valores, Telefónica se ha dejado un 0,9%; Santander, un 1,1%; Iberdrola, un 2,09%; Repsol, un 1,58%; y BBVA, un 0,54%.

La inflación repunta, la vivienda está cayendo, el desempleo crece y los beneficios de las empresas parecen no ser los que el mercado esperaba. La espantada de muchos inversores ha terminado por nutrir a otros activos, como el oro o la renta fija. Pero los nubarrones no impiden que los analistas que en los últimos acordes de 2007 vaticinaron un ascenso del 10% para el próximo año sostengan su optimismo. En estos tiempos de incertidumbres económicas y bursátiles, la gestora de fondos BlackRock se aventura a predecir una continuación del mercado alcista de la renta variable en 2008, mientras los mercados crediticios recuperan firmeza y la confianza de los inversores vuelve a aumentar. Bob Doll, vicepresidente y director de inversiones de Renta Variable Global de la compañía, asegura que Estados Unidos conseguirá evitar la recesión pero los problemas relacionados con el crédito continuarán alimentando los temores recesionistas. Tecnologías de la información, salud y energía serán los sectores que mayores alegrías darán a los inversores. Por el contrario, el sector financiero y de consumo cíclico afrontarán los mayores problemas.

En el mercado casero, la propia composición del Ibex y la internacionalización de sus compañías siguen siendo garantía de fortaleza para la mayoría de los analistas. Inversis prevé que el mercado español continúe siendo interesante y que el Ibex-35 cierre el año en torno a 17.000 puntos, aunque recomienda esperar a que el perfil de riesgo mejore. Mantiene el potencial de revalorización del Ibex para 2008, en torno a que el selectivo doméstico suba más del 12 por ciento, tomando como referencia el cierre de 2007. A su juicio, los valores que brillarán más durante este año serán las grandes compañías como Santander, BBVA, Telefónica y Repsol YPF, mientras que las inmobiliarias continuarán atravesando una situación difícil, ya que muchas de ellas tienen niveles de endeudamiento notables, en un entorno en el que deben renovar la financiación y no es tan accesible como en el pasado. 

La crisis crediticia está provocando un ajuste a la baja en los resultados de las entidades financieras que podría haberse trasladado ya, al menos una gran parte, a sus precios en Bolsa. El sector ha sido uno de los primeros y más afectados por la tormenta desatada en agosto con la crisis de las hipotecas basura estadounidenses. Y, en la medida en que los parqués se cobren el ajuste, los mercados podrán volver a su cauce. Los fondos soberanos aguardarán el momento desde su nueva toma de posiciones. Los de países como China, Singapur o Emiratos Árabes han inyectado cerca de 36.000 millones de dólares en las últimas semanas a Morgan Stanley, UBS, Citigroup o Merril Lynch y están dispuestos a desembarcar en las instituciones necesitadas con la misma voluntariedad con la que lo han hecho en los bancos europeos Credit Suisse, Deutsche Bank y Barclays, en alguna gestora de fondos de inversión y entidades de capital riesgo e incluso una participación en la Bolsa de Londres, la primera de Europa por volumen de transacciones. Aprovechan los precios atractivos que tienen las cotizaciones, deprimidas por la crisis y que tienen mayores expectativas de revalorización cuando llegue la recuperación, que por lógica tendrá que llegar.