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Publicado el viernes 18 de enero de 2008
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A Colonial se le van acabando los cartuchos

Tocata y fuga de Luís Portillo

· El mercado no se cree que vaya a haber OPA inminente y sigue habiendo ventas masivas de acciones, que los analistas achacan a Portillo y Nozaleda


Luís Portillo, principal accionista de Inmobiliaria ColonialJavier Aldecoa.– A Luis Portillo se le agota la tregua y quema sus naves sin que salten más que chispas. Entonando su “reloj no marques las horas”, el fundador y otrora presidente de Colonial ha rebajado su participación por debajo del 40%, ha comenzado a soltar lastre de una empresa que los bancos acreedores mantienen bajo vigilancia, en la que los mercados no confían y en la que, a lo peor ni él mismo cree ya. Si la sospecha de sus deseos de huida fue el detonante de la crisis bursátil de la inmobiliaria, su tocata y fuga puede ser el preludio de la liquidación de su apuesta. A Portillo se le estrecha el horizonte, los bancos acreedores han vuelto a ejecutar títulos del ex presidente por un 0,7%. El Plan B -otra inmobiliaria- está en el horizonte para el sevillano y, a la vista de las dificultades para encontrar un matrimonio de conveniencia que salve la compañía (Gecina se resiste), o compradores con interés que comulguen con todos los accionistas y con los bancos acreedores, la prioridad de Portillo es salvar sus muebles al mejor precio. Aunque los inversores se den cuenta. Siempre hay una operación de maquillaje y humo que sacarse de la manga para tratar de recalentar el valor.

La Bolsa corre en su contra, la paciencia de los inversores también y la de los acreedores ni hablar. Y, cuando pintan bastos, nada mejor que comenzar a ejecutar un oportuno mutis por el foro. Las primeras señales están sobre la mesa. Si el pasado mes de se iba de la presidencia por la puerta de servicio, ahora busca la salida de emergencia. Se ha desprendido en las últimas jornadas de 14,7 millones de títulos de la inmobiliaria y se ha embolsado unos 20 millones de euros. La participación del primer accionista de Colonial baja ya de la barrera del 40% hasta el 39,745%. Hincha sus salvavidas. No son muy frondosos, pero al menos espera poder sacarles jugo sobre el parqué. Si el sevillano se va, que sea haciendo palmas.

Es cierto que la capitalización bursátil de la empresa no ha levantado cabeza desde que Portillo salió de la presidencia, "invitado" por el resto de los accionistas y el consejo, que lo responsabilizaban de la caída ya entonces del 25% del valor de mercado. A 1,47 euros por acción, la compañía está valorada en 2.405,58 millones de euros, frente a los 13.600 millones que sumaban sus activos al cierre del tercer trimestre de 2007. En las últimas sesiones de 2007 y las primeras de 2008, Colonial se ha dejado un 56,6%. En el ánimo de los inversores, los problemas de liquidez de los principales accionistas se han sumado a las malas perspectivas del sector. El mercado no se cree que vaya a haber OPA inminente y sigue habiendo ventas masivas de acciones, que los analistas achacan a Portillo y Nozaleda y que espantan el interés. Pero si el objetivo no es rescatar la inmobiliaria, sino salvar sus propios muebles, lo está haciendo con ayuda de la confusión y el humo de los rumores. Sólo así se explica que, en el entorno de un parqué con siete jornadas de pérdidas, sacudido por la onda expansiva de Wall Street, el miedo a la recesión norteamericana y la psicosis a la desaceleración europea, los inversores auparan el jueves a Colonia hasta un 13,08%.

Como un vampiro sediento, Colonial busca liquidez con la que hacer frente a los pagos de deuda más urgentes. Su ex presidente, también. Paradojas de la miseria, aunque vaya cancelando deuda, mientras el ritmo de depreciación del valor de los activos supere al de la reducción de la deuda, sus ratios seguirán siendo disuasorias para inversores y posibles accionistas. La deuda de la inmobiliaria a 30 de diciembre ascendía a 8.600 millones de euros (cerca del 65% de su valor de activos). En 2008 "sólo" tiene que hacer frente a un principal del crédito sindicado por 150 millones de euros, ya que difirió otros pagos a 2009 (unos 1.050 millones); 2010 (300 millones), 2011 (300 millones) y a 2012, cuando tendrá que hacer frente a un pago de 4.609 millones de euros. Pero a corto plazo, el pago de unos elevados intereses persigue a la empresa y sus accionistas. La inmobiliaria paga hoy a sus bancos acreedores RBS, Calyon, Eurohypo y Goldman Sachs unos intereses de 190 puntos básicos sobre euribor, lo que eleva esta partida a más de 400 millones de euros anuales, equivalentes al 64% de los ingresos de la compañía entre enero y septiembre de 2007. Estos cuatro bancos tienen en sus manos el futuro de la inmobiliaria. En el contrato de financiación, renegociado en septiembre de 2007, aparece una cláusula de cambio de control que estipula que cualquier modificación relevante en la composición del capital social ha de ser aprobada por estos cuatro bancos.

Con la espada de Damocles de la deuda y un mercado que hace meses le dio la espalda a la confianza en el valor, deberá producirse una importante reestructuración del accionariado de la compañía para que ésta pueda recuperar algo parecido a la normalidad. No va más con la refinanciación de su apalancamiento. La mayoría de los socios de referencia de la Inmobiliaria Colonial se resisten a la petición de la banca acreedora de vender el 15% en la constructora FCC. Ni la venta de activos ha sido suficiente, ni la tan cacareada venta del 24% de su filial francesa SFL se ha materializado, a pesar de que Mariano de Miguel prometía un comprador a un precio de 65 euros por acción, casi 20 euros por encima de su valor en Bolsa. Los novios no llegan. Nozar, segundo accionista de Inmobiliaria Colonial SA con un 16,31% se ha embarcado en una serie de reuniones para encontrar un comprador para su participación. Nozar pignoró todas sus acciones de Astroc y Colonial y para mañana ya es tarde. La familia Nozaleda se impacienta, ha salido de compras por su cuenta. Y un grupo de accionistas se resisten a las operaciones que capitanean Portillo y los Nozaleda. Aurelio González, titular del 5,2% del accionariado, y Domingo Díaz de Mera, con un 7,2% a través de Global Cartera de Valores, entraron en Colonial pagando 5 euros por acción, por lo que a diferencia de Portillo y Nozaleda no les interesa que las acciones se vendan al precio actual.

Colonial trata de agarrarse a todo trapo al plan de salvamento y, sobre todo, al cortejo, obligada como otras del sector a ‘matrimonios de conveniencia' y de urgencia. Con el permiso de los bancos acreedores (a la vista de las credenciales de salud financiera de Gecina no tendrían inconveniente), Gecina es aún un noviazgo más que nebuloso. El novio galo se resiste, los matrimonios de conveniencia, sin dote y con el patrimonio a punto de pérdida no son tan fáciles. Si el noviazgo con la inmobiliaria de Rivero estaba pensado para calentar el valor -con una Variación anual del -21,81 % falta le hace- y ganar tiempo, el ‘Portillazo' le está saliendo caro a Rivero. Gecina no está precisamente entusiasmada con el rol de prometido de una novia con tan pocos encantos que ha contaminado la imagen y el precio del valor de la gala. Gecina se ha esforzado en aclarar que no hay nada concreto, sólo conversaciones exploratorias con Colonial. Pero el daño estaba hecho. La acción de Gecina está bajando y llegaba el jueves, en plena estrategia de desinformación de Colonial, a 82,50 euros, tras perder en una sola sesión un 10,10%.

En realidad, Portillo y Colonial parecen inmersos en una estrategia dirigida a ganar tiempo ante los bancos acreedores de la empresa y los del propio Portillo a título personal. Mientras tanto, a salvar los muebles tocan. Si es que queda algo. El ex presidente de la inmobiliaria reconoció a la CNMV hace unos días que tenía 27,2 millones de euros en situación de impago y otros 16,4 millones muy cercanos al impago. Y, con ese panorama, todas las joyas que aún puede empeñar son sus títulos. La carrera ya ha comenzado. Aún hay mucho que soltar: La participación total que actualmente Portillo tiene en la compañía, entre directa e indirecta, suma 650,41 millones de acciones, está valorada en unos 845,53 millones de euros en función de los actuales precios de mercado.

La cuestión que Portillo trata de esconder tras el humo sigue en el aire: ¿podrá pagar Colonial su deuda? Los cuatro grandes acreedores no deben nadar en tranquilidad viendo a Portillo, que diseña su particular cuento de la lechera y vende la piel del oso. Aunque el ex presidente de Colonial todavía no ha cerrado la venta de su paquete de control en Colonial, Negocio desvela que Portillo prepara el lanzamiento de una inmobiliaria en Sevilla denominada Leading Property, constituida con un capital social de 300.000 euros y estará dirigida por los hermanos de Luis Portillo, y se especializará en la restauración de edificios y en el negocio local.