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Publicado el martes 22 de enero de 2008
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Alan García, el ‘bueno del barrio’, busca inversiones y la llave para Bruselas

Alan García y ZapateroA.Z.– Se ve a sí mismo como el alumno aventajado de una “clase”, la de las economías sudamericanas, en la que hay más de un “gamberro” dispuesto a apedrear a los inversores. Y, aunque las comparaciones son odiosas, Alan García no pierde la oportunidad de su primer viaje oficial a España para explotarlas, recordar que el país ha hecho sus deberes macroeconómicos y hacer valer las fortalezas peruanas ante las empresas españolas, de las que espera una inminente segunda oleada inversora. Quiere, literalmente, un segundo “desembarco del Colón de las inversiones y las tecnologías”. La CEOE y la Moncloa acompañan su búsqueda. Pero sus vecinos le perjudican también a él. Las pataletas y los recelos de Bolivia y Ecuador, la fuga de Venezuela en la CAN y la parálisis de las negociaciones del Tratado de Asociación con la Unión Europea neutralizan las fortalezas de un mercado peruano que acaba de firmar su TLC con Washington y quiere sacarle partido. Cambia “Colones” por puentes con la UE.

El Gobierno de García no se resiste, a cambio del Potosí que pone sobre la mesa, a tratar de llevarse garantías de que la UE negociará con Perú un Tratado preferencial por separado y de que España será su introductor de embajadores en ese proceso. Por ahora, Telefónica y Endesa, las principales inversoras españolas en el país, ya han respondido al canto de sirenas andino y anuncian un incremento de sus inversiones en un terreno donde Repsol dimensiona aún las prometedoras repercusiones de su descubrimiento de gas cerca de Camisea.

Ha dado por inaugurada una segunda ola de inversiones españolas que tiene como destinos el transporte ferroviario, el sector energético, la industria agroalimentaria, el turismo, las infraestructuras o la biotecnología. Pero a cambio, le ha tirado el anzuelo del TLC y la negociación con la UE. Los encantos de Perú saltan a la vista, con crecimientos por encima del 8,3% en el último año, con una reducida y contenida tasa de inflación (del 2.8%, es una de las tasas más bajas de una región en la que el fantasma del alza de precios comienza a hacerse presente) y un significativo superávit de la balanza comercial del 7,7% del PIB. Y no todos son méritos propios: Perú se siente "el vecino más responsable del barrio". García promete mantener las inversiones foráneas a salvo de los sobresaltos que tan frecuentes se han vuelto en la región, "ideologías de castañuela". El mandatario peruano mira a sus vecinos y saca pecho. García no escatima promesas. A quienes deseen invertir en Perú, les ofrece estabilidad económica, seguridad jurídica, responsabilidad fiscal y "la consolidación de un sistema democrático integral".

Perú tiene gas, 63 millones de hectáreas de Amazonía y un gran potencial minero, del que sólo se ha aprovechado un 10%. Las principales empresas españolas lo saben. España fue el principal inversor en Perú en 2007, con una inversión acumulada de 3.162 millones de euros, en su mayoría destinada a los sectores de las telecomunicaciones, el financiero y el energético. Pero la balanza comercial entre ambos países resultó deficitaria por valor de 535,24 millones de euros el pasado año para España, que exportó a Perú 172,83 millones de euros, la mayoría en bienes de equipo y en semi-manufacturas e importó del país andino 708,07 millones de euros, principalmente materias primas y alimentos.

No faltan los analistas latinoamericanos que apuntan a Perú confíando en que, dentro de dos décadas, no serán ni el tranquilo milagro chileno ni el atronador gigante brasileño los más fuertes en la región, sino economías que puedan compaginar el crecimiento, la diversificación de los sectores económicos, la competitividad, los recursos naturales y la integración social. Pero, mal que le pese al ‘cuento de la lechera" de Alan García, ese momento está aún lejos para una economía que mantiene al 45% de su población en la pobreza, el 65% sin acceso a agua y que tiene un sector exterior potente (crece a un promedio del 24% desde 2001) y diversificado (las exportaciones no tradicionales crecen un promedio del 18%),  pero su competitividad es de las más bajas del mundo, ocho puestos por debajo del lugar que ocupaba el año pasado.

Lima, a diferencia de sus vecinos, no ha sentido la necesidad de amenazar a los inversores españoles, que aportaron a Perú 87 millones de euros (unos $127 millones) en el 2007- sobre todo en los sectores de telecomunicaciones y generación eléctrica-. Nada de chantajes como los que el presidente boliviano ha acostumbrado a infligir a las petroleras con la nacionalización en ristre, nada de exigencias constantes de mayores inversiones a cambio de tarifas congeladas y de prohibición a la exportación, como las que los Kirchner han acostumbrado a Repsol y compañía. Nada de patear el tablero del comercio internacional y rechazar las mediaciones de Ciadi, como Morales o Correa. Los inversores extranjeros lo han reconocido y, a diferencia de lo que ha ocurrido en Venezuela o Bolivia, han creído en su canto de sirenas, tanto que la IED se ha disparado de 810 millones de dólares en el 2000 a 3.500 millones el año pasado. Y la economía será mucho más abierta aún desde el momento en que el acceso de sus productos a EEUU tenga las puertas más despejadas.

Con el TLC con Washington en una mano y el TLC con China a punto para firmarse en 2008, ha ido acumulando discretos encantos económicos que las españolas han sabido ver hasta convertirse en las principales inversores extranjeros en ese país que vive uno de los mejores momentos económicos de su historia. Empresas e instituciones financieras españolas, como Acciona, Cepsa, Endesa, Ferrovial, BBVA, Grupo Santander, Repsol-YPF y Telefónica transitan desde hace años la senda peruana y se han comprometido a incrementar su presencia en el país andino.

Prueba del compromiso de Telefónica en Perú es que, tras destinar 156 millones de euros a las infraestructuras de telecomunicaciones de este país, especialmente en telecomunicaciones móviles, un 24,1% más que hace un año, el programa de inversiones para 2007-2010 de la principal empresa extranjera en el país se ejecutará prácticamente en dos años. Perú es uno de los escenarios de la confrontación de Slim y Alierta. Y también uno de los de sus últimas derrotas. La filial peruana de la española Telefónica arremetió una doble derrota a la mexicana Telmex. El gobierno peruano le adjudicó en diciembre los servicios de telefonía fija inalámbrica (frecuencia 450MHz) en Lima (la capital) y Callo, así como un permiso para ofrecer los servicios fijos inalámbricos (frecuencia 900MHz), lo que permitirá a la operadora que preside César Alierta incrementar su supremacía de casi 90% de mercado de telefónica fija.

José Manuel Entrecanales, con Endesa en una mano y Acciona en la otra, promete que tanto la eléctrica como el grupo constructor y de servicios buscarán nuevas inversiones en infraestructuras y en energía. Acciona analiza varios proyectos de infraestructuras de transporte, como el del metro de Lima y nuevas carreteras, a los que prevé acudir en consorcio con empresas locales. Endesa contempla una inversión en Perú de 500 millones de dólares (unos 350 millones de euros al cambio actual) en el periodo 2005-2009, pero su nuevo plan estratégico, que previsiblemente tendrá listo y presentará durante febrero, promete un mayor compromiso inversor en tierras peruanas. Edelnor se encarga de la distribución de electricidad en la zona norte de Lima Metropolitana y en la provincia constitucional del Callao, así como en las provincias de Huaura, Huaral, Barranca y Oyón. Controla, además, a Edegel, la mayor generadora privada del país.

Perú es el escenario más reciente de buenas noticias para la compañía que preside Antonio Brufau. Repsol YPF ha encontrado más de 2 trillones de pies cúbicos de gas natural (56.000 millones de metros cúbicos, equivalente a casi el doble del consumo anual de gas español), en el lote 57, cercano al yacimiento de Camisea, un descubrimiento que refuerza a la hispano-argentina en una de las cuencas más fructíferas de todo el continente y sintoniza con los planes del gobierno aprista de "gasificar" el país para independizarse del petróleo, aumentar el consumo interno y fomentar la comercialización de gas en el mercado internacional. Un proceso en el que la hispano-argentina aspira a tener voz propia.

García no se achica en sus aspiraciones. El TLC permitirá a Perú convertirse nada menos que en la "nueva estrella del firmamento latinoamericano", promete el mandatario. Las previsiones del ejecutivo limeño pasan porque, gracias a la vía abierta con EEUU, incrementará en 1.000 millones de dólares anuales sus exportaciones y crecerá en los próximos años un promedio del 9%, al mismo ritmo que se ha marcado el gigante asiático. Desde su entrada en vigor el acuerdo eliminará automáticamente el 85% por ciento de los aranceles a las exportaciones industriales y de consumo en EEUU y el resto a lo largo de una década y levanta las restricciones peruanas a las exportaciones agrícolas durante 15 años. Dos iniciativas nada despreciables, teniendo en cuenta que hoy el comercio bilateral con la economía más grande del mundo es de 9.000 millones de dólares.

García ha empezado a vender la piel del oso, quiere amortizar cuanto antes ese prometido milagro peruano y su TLC con EE UU y está dispuesto a hacerlo con o sin sus socios de la CAN (Comunidad Andina de Naciones), a pesar de que sus exportaciones miran hacia ellos. Embriagado, de satisfacción y de ambición, ya se ve jugando en las "grandes ligas" de la economía mundial. Convencido de su valor añadido como hub hacia el norte del continente, Perú se embelesa contemplando su músculo económico- el que tiene, pero sobre todo el que espera tener- y busca forzar un acuerdo bilateral lo más rápido y extenso posible con la UE, el mayor inversor en Perú, el principal donante de ayuda al desarrollo y el segundo socio comercial. Pero las intenciones de Lima y las de Bruselas están a años luz y lo llevan una y otra vez a sus orígenes en la CAN. No le dolerían prendas en repudiar a la CAN si ésta (osea, Rafael Correa y Evo Morales) se lo ponen muy difícil al Acuerdo de Asociación con la UE que se negocia desde septiembre de 2006. Al fin y al cabo, ya Chávez, sin demostrar el más mínimo apego, abandonó la Comunidad Andina el año pasado. La prueba del nueve, la presencia y la colaboración de España en la Cumbre América Latina-UE que se hará en Lima en mayo próximo. Será para García, el examen a su "oda a los Colones".