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Publicado el viernes 25 de enero de 2008
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Ecuador, un paso adelante y dos atrás con las petroleras

A. Zarzuela.– “A mí la legión... y los inversores”. Incorregible, el rey de los correazos a las multinacionales petroleras vuelve a la carga. Primero dispara, luego pregunta y, finalmente, intenta negociar contratos. Y no es que Correa se haya caído del caballo bolivariano y quiera sellar acuerdos donde antes hubo repudio y denuncias a las multinacionales por el impago de los impuestos que se inventó hace seis meses. No. Es que sus planes para redimir Petroecuador militarizándola y dejándola en manos de un comandante de la Armada están haciendo aguas.

No sólo ha conseguido escandalizar al país y poner en la picota a la compañía estatal, a merced de acusaciones de sobornos. De paso, ha puesto patas arriba a la Marina nacional, dividida entre los oficialistas y quienes-con el dimitido vicealmirante Homero Arellano,  al mando- creen que nunca se debieron mezclar el crudo y los marineros.  Eso sí, Correa no se baja de su mula y trata de devolver a las compañías internacionales (Repsol incluída) al redil de las negociaciones sin garantías. Nada de Banco Mundial. Lo que haya que dilucidar con la mediación supranacional se hará en una instancia latinoamericana que ya definirá él. Vuelta a empezar. Pero esta vez de uno en uno, para rebajar los contratos de participación a contratos de servicios y sin garantías. Para ese viaje no hacían falta alforjas.

Petroecuador no va. Ecuador, que retornó en noviembre a la OPEP, es el quinto productor sudamericano y su nivel de extracción bajó del récord de 536.000 barriles por día en 2006 a 508.000 barriles por día entre enero y octubre de 2007. Politizada, atada de manos, es un gigante acéfalo, se ha convertido en el paradigma de la baja capacidad de autoabastecimiento, la descapitalización y la desinstitucionalización del sector energético ecuatoriano. La mitad de su producción proviene de empresas extranjeras. Correa se echa a la espalda el rosario de agravios-denuncias, satanización, el decretazo que reduce los extraordinarios, las denuncias por impago-  y no tiene más remedio de llamar de nuevo a la caballería internacional. Las mismas multinacionales a las que acusa de de sobornar a 180 funcionarios de la petrolera estatal Petroecuador para que éstos arruinaran los trabajos de la Marina al frente de la empresa. La cantaleta, la misma de Pdvsa, está sabida: no es ineficiencia, es el boicot internacional.

En los últimos diez años, Petroecuador ha invertido 967 millones, menos de la cuarta parte de los 4.600 millones aportados por las multinacionales, a pesar de que en las manos de la estatal están el 80% de las reservas. El consumo energético crece a un promedio anual del 3,1% y Petroecuador sigue navegando a vela, impotente ante los campos maduros en proceso de declive y ante la imposibilidad para explotar los yacimientos que hoy no se encuentran en producción. La dependencia del crudo es cada vez mayor: el 50% de los ingresos del estado proceden de él; su venta financia el 30% el presupuesto fiscal, pero el Banco Central reconoce la caída de la producción el sector -al menos un 6% respecto a 2006.

Ya puestos a pedir, Rafael Correa y su almirante petrolero esperan ahora alrededor de 1.000 millones de dólares de inversión privada en el sector petrolero para los próximos tres años, que se sumarían a los 2.000 millones de dólares que el gobierno aprobó para este año como parte del presupuesto de Petroecuador. En sus planes está contratar por concurso a operadoras internacionales para colaborar en la explotación de cuatro 'campos maduros' de petróleo, donde se espera que inviertan unos 1.000 millones de dólares en tres años. Hasta ahora, salvo en el caso de un quinto campo, donde se trabajará con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), el Gobierno descarta la colaboración con empresas estatales de otros países para optimizar la explotación de los 'maduros', donde trabaja Petroecuador, pero sin medios suficientes. Petroecuador quiere que las compañías reanuden en cuatro campos, Auca, Lago Agrio, Libertador y Shushufindi, 87 pozos que fueron cerrados debido a la falta de inversión y adelantos tecnológicos.

La brasileña  Petrobras, la española Repsol-YPF, la francesa Perenco, la china Andes Petroleum y la estadounidense City Oriente  están llamadas -por separado- a una mesa en la que l gobierno busca cambiar los contratos de participación que están vigentes por contratos de prestación de servicios. En el contrato de participación, parte del petróleo extraído pasa a ser de propiedad de las empresas, mientras que en el de prestación, el estado sólo paga por la extracción de crudo. Correa les ha pasado la lista de los Reyes Magos: con el cambio de contratos, el crudo extraído, parte pasa a propiedad del Estado, el Estado no asumirá los costos de extracción, como sucede hoy. Y el pago de servicios al Gobierno será en efectivo y no en crudo, como proponen las empresas. A cambio, el ministro Chiriboga está "dispuesto a negociar" el reconocimiento de las inversiones que las compañías hayan realizado y que no se hayan recuperado. Una suma, según las multinacionales, de unos 1.000 millones de dólares.