ATENTOS
¿Quién dijo miedo?
La convulsión que han padecido las bolsas la pasada semana, se interpretó que se trataba de la capitulación de los inversores que daban por zanjada la fase alcista iniciada al final del año 2002. Cuando la mayoría de los integrantes del mercado daba por hecho que había comenzado un periodo bajista, han surgido dudas y parece que la situación, aunque preocupante, no es ahora tan grave como hace unos días. Hace muy poco parecía que el mercado descontaba la próxima llegada de una recesión a la economía de los Estados Unidos y que en Europa, en plena ralentización, los inversores huían de los valores más expuestos al ciclo económico. Sin embargo, a medida que se conocen más detalles y repercusiones de la cancelación de las operaciones de futuros de Société Générale, que le ocasionaron un quebranto de unos 4.900 millones de euros, son más comprensibles los recientes sobresaltos.
No tenía sentido que el miedo a una futura recesión pudiera desencadenar ventas de tal magnitud. No obstante, ahora todo ha variado. El sobresalto provocado por la cancelación de la operatoria diseñada por Jérôme Kerviel, el ex empleado de Société Générale, ha obligado a la FED a adoptar medidas monetarias más agresivas que las previstas y de forma anticipada, al tiempo que la Administración ha puesto en marcha un paquete fiscal, con importantes devoluciones de impuestos, lo que en conjunto reavivará el consumo. En consecuencia, las previsiones a corto han cambiado en pocos días y, aunque persistirá la prudencia, parece probable que la situación desemboque en un rally alcista que podría prolongarse algunas semanas, en función de cómo evolucione el balance del empleo estadounidense en enero y sobre todo los datos siguientes, donde ya podría advertirse alguna repercusión de las medidas. Además, se espera una recorte adicional de tipos este miércoles.
En cualquier caso, se requerirá tiempo ya que la elevada volatilidad desencadenada, junto a algunas decisiones equivocadas de algunos inversores, podrían dar paso a movimientos imprevistos que lastren los precios durante jornadas. Y es que es difícil convencer a los inversores que el potencial de la economía occidental ha mejorado en el transcurso de esta semana. La situación sería más fácil de aceptar si el Dow Jones recupera la zona de los 12.500 puntos y el Ibex la de los 13.500, unos niveles que marcarán los techos a corto y que si se superan podrían permitir al selectivo español dirigirse hasta los 14.500 puntos.