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Publicado el lunes 28 de enero de 2008
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Obras faraónicas como la M·30 madrileña tendrán que buscar dinero para financiarseSubasta electoral

Zapatero y Rajoy se olvidan de las cotizaciones sociales y de explicar qué nuevos impuestos financiarán a autonomías y ayuntamientos

X. Gil Pecharromán.– Las rebajas fiscales centran la precampaña de los dos grandes partidos. Si el viernes los populares proponían una reforma del Impuesto sobre la Renta de las personas Físicas de carácter permanente, el PSOE ha contraatacado con una nueva oferta de carácter coyuntural, que ha tratado de sorprender al electorado, tal y como Zapatero hizo en el último debate sobre el Estado de la Nación con la propuesta del “Cheque Bebé”. Zapatero no precisó cómo se aplicará la iniciativa de reducir 400 euros lineales por contribuyente, aunque en Hacienda las cábalas se hacen sobre las retenciones y la ayuda será retroactiva a enero del 2008. De esa forma, en el segundo semestre de este año, la rebaja supondrá el doble que durante los doce meses de 2009.

Haciendo cuentas, esos 400 euros vienen a ser el doble de los 200 euros, según se afirma en un estudio realizado por José Félix Sanz, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Foro Independiente de Analistas Fiscales, y Desiderio Romero, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, nos ha costado realmente a los contribuyentes españoles la anterior reforma fiscal.

Si sumamos los algo más de 13 millones de contribuyentes que actualmente se encuentran afectados por este tributo, la ayuda rondará los  5.200 millones, cifra representa el 0,5% del PIB. A esta propuesta es necesario sumar las anunciadas para el Impuesto sobre Sociedades, el Impuesto sobre el Valor Añadido, el de Sucesiones y el de Patrimonio, que experimentarán su práctica desaparición.

Y no olvidemos que el Consejo de Ministros aprobó una rebaja del IRPF de 2.300 millones de euros para los Presupuestos Generales del Estado para 2008, que incluye las desgravaciones al alquiler, la prestación por nacimiento de hijo de 2.500 euros y la elevación de los mínimos personales y familiares.

De cara a 2008, además de esta nueva rebaja del IRPF, también ha entrado en vigor la segunda reforma del Impuesto sobre Sociedades, que ha servido para situar el tipo en el 30% desde el 35 por ciento en que estaba situado en 2006.

También el PP ha anunciado este tipo de reducciones en los impuestos considerados obsoletos y se han sumado a la rebaja ya a probada por el Gobierno de Zapatero de reducir los tipos de Sociedades, que todo hay que decirlo, ha llegado con años de retraso y ha restado mucha competitividad a las empresas españolas dentro y fuera de nuestras fronteras.

Y digo esto, puesto que con la ampliación de la Unión Europea, en mayo de 2004, a los países del Este el tipo medio en el Mercado Único se había visto reducido drásticamente. La mayoría de los países que ya estaban en la UE rebajaron sus tipos para afrontar una competencia de tipos que rondaban el 1% en algunos de los ex satélites comunistas.

Y este mal puede ser también achacado a la reforma anunciada por el PP, puesto que por su carácter de permanente parece más seria que la del PSOE, su dispersión hasta su entrada completa en vigor hasta 2010 hace que sus efectos también se diluyan.

Recordemos que los populares se anticiparon a Zapatero con una oferta fiscal que incluye una reforma del IRPF con reducción de tipos y de hasta sólo tres tramos en la tarifa, lo que se ha calculado que supondrá una menor recaudación de 10.000 millones de euros, equivalente a un 1% del PIB.

A esta rebaja habrá que sumar el activo de contar con la experiencia de Cristóbal Montoro, si Rajoy llegase a la Moncloa, que ya cuenta con la experiencia exitosa de la puesta en marcha de una reforma fiscal, que recortó impuestos, pero que fue capaz de animar el crecimiento económico y con ello la recuperación de la recaudación del Fisco.

Si embargo, ninguno de los partidos ha puesto oídos a la permanente demanda de los empresarios españoles, que es la rebaja de las cotizaciones sociales, a pesar de que la recaudación de las pensiones no tendría que sentirse afectada si realmente se incorporan al mercado los dos millones de trabajadores que tanto Zapatero como Rajoy han prometido a sus respectivos electorados.

El problema es que hablar de recorte en el campo de las pensiones no es muy rentable electoralmente, aunque consolidase muchos puestos de trabajo en horas de turbulencias económicas, fundamentalmente cuando el fantasma de la quiebra del sistema se ha usado durante tantos años como arma de acoso y derribo al Gobierno de turno.

En 2007, la inflación subía para todos, Incluido el  propio Gobierno, pues el coste de las pensiones se disparó en cerca de los 3.000 millones de euros, fruto de la compensación que la Administración ha debido dar en los primeros días del año a los pensionistas por esta desviación. Hablar de incrementos en los objetivos de inflación no es una medida popular, mientras que si lo es pagar estos complementos inesperados a los pensionistas.

Tampoco se ha explicado nada sobre las propuestas que ambos partidos harán a las comunidades autónomas y a los municipios para que se financien a partir del ejercicio de 2009. La desaparición de los principales impuestos cedidos y las modificaciones introducidas en la valoración de los terrenos en la Ley del Suelo hacen prever un descenso de sus ingresos. Se crearán nuevas figuras impositivas territoriales para afrontar estos recortes, habrá que esperar a una mayor recaudación del Estado o se recortarán los gastos públicos. Y en este capítulo no se puede olvidar que los incrementos de la presión fiscal causan un rechazo social más directo que los introducidos por el Estado.

Seamos optimistas. Todavía queda campaña para enterarnos.