BELVEDERE
La banca española marca de nuevo diferencias con la europea
por la generosidad en las provisiones
· Santander acaba de hacer un movimiento táctico en el negocio de financiación al consumo con el fichaje de Magda Salarich
· La Caixa da un gran paso en la diversificación de su negocio con la compra de la banca privada de Morgan Stanley
La fortaleza de la banca española ha vuelto a ponerse de manifiesto por comparación con la europea gracias a una política de provisiones "generosa" ante los riesgos, frente al conservadurismo cicatero de la europea a la hora de destinar fondos para cubrir su exposición a las 'subrime' y derivados -como las 'monoline'-. Fortis, un tanto agobiado por el esfuerzo de comprar ABN, ha dotado con apenas l.000 millones de euros su exposición, una política muy conservadora basada en la teoría de que es mejor ir dotando a medida que se va descubriendo el agujero. Una pobre excusa. Otro tanto han hecho Royal Bank of Scotland y Societé Générale, por citar los dos casos más claros. Y todo ello a pesar de que la banca española no está afectada directamente por las 'subprime', aunque sí por las consecuencias derivadas, especialmente el descenso de credibilidad de la banca en general y las tensiones de liquidez ocasionadas. Aunque los bancos y las cajas españoles tengan que hacer frente a un posible aumento de la morosidad -un problema distinto y distante-, su generosidad en las provisiones marcan la diferencia. Especialmente en el caso de las cajas, más afectadas que los bancos, pero que están haciendo un notable esfuerzo de saneamiento preventivo. El último ejemplo ha sido Caja Madrid con una dotación extraordinaria de 700 millones y ahora esperemos la reacción de La Caixa. Además, las cajas tienen un buen colchón con sus participaciones industriales. Por si fuera poco, operaciones como la compra de la banca privada de Morgan Stanley en España o la de Fineco por BBK, pone de manifiesto la inquietud -y la capacidad- para apostar por una diversificación del negocio, lo que es indicativo de su fortaleza en medio de la que está cayendo.
Pero no quedan ahí las cosas. Mientras los grandes bancos europeos están con sus equipos de dirección a la defensiva frente a las turbulencias, en España la actitud es la contraria, están al ataque, exceptuando quizá a BBVA, afectado de una hipertrofia gestora que le pone muy lejos del lugar que le correspondería por tamaño y expansión geográfica, lograda gracias a la herencia recibida del anterior equipo gestor.
Banco Santander acaba de hacer un fichaje que vas más allá de la mera contratación de un nuevo alto directivo. La llegada de Magda Salarich define un movimiento táctico que pone de manifiesto la agresiva política de la banca española intentando adelantarse a los problemas. Salarich es posiblemente la mejor especialista española en marketing de consumo, como demostró estrepitosamente en Citroen España y Europa. Y, dentro de esa especialización, está claro que sabe vender automóviles.
La financiación del consumo, básicamente automóviles y electrodomésticos, es uno de los grandes negocios de Santander en Europa pero las perspectivas no son nada halagüeñas. Reforzar esta división es toda una apuesta para los momentos difíciles y poco tiene que ver con el conservadurismo defensivo que afecta a muchas grandes entidades bancarias europeas.
Otro ejemplo de la capacidad de reacción de la banca española la hemos tenido con el Banco Popular, capaz de transformar su negocio en poco más de un año con un coste muy bajo y manteniendo una ratio de eficiencia que es la envidia del sector.
En cuanto a las cajas, sobre ellas se mantiene una vigilancia que puede que sea prudente pero también excesiva. Se ha pretendido que la posible venta de las carteras industriales sea algo negativo, y ha sido así desde el punto de vista del inversor en renta variable. Pero desde la técnica bancaria es más bien todo lo contrario puesto que demuestra que tienen un activo bancario con posibles usos variados, entre ellos hacer frente a momentos complicados.
Aun así, hasta ahora se han producido pocas ventas de esos activos. Incluso las dos grandes, La Caixa y Caja Madrid, han dado muestras de lo contrario, es decir, que no venden y están dispuestas a seguir comprando.
La Caixa acaba de adquirir el negocio de banca privada en España de Morgan Stanley, una operación con efecto en cadena. Además de cebar su negocio de administración de patrimonios, refuerza a filiales como Invercaixa, dedicada a la gestión de fondos e integrada en Criteria.
Puede que haya entidades concreta en situaciones algo delicadas, como pueden ser Caixa Galicia o la cajas vascas, ambas muy afectadas por la crisis inmobiliaria y algunas inversiones poco afortunadas, pero aun así no parece que tengan un peligro cierto a la vista más allá de asumir ese coste. Colchón tienen para ello, especialmente la caja gallega. En cuanto a las vascas, destaquemos la reciente contratación de Sánchez Asiaín -es BBVA- por BBK, lo que refuerza sensiblemente su capacidad gestora.