Zapatero y Rajoy dan la sensación de que el Estado no necesita los impuestos
Zapatero ya ha recibido los primeros cálculos de los técnicos de Hacienda sobre su propuesta de los 400 euros y no han sido muy halagüeños. Detraer estas cantidades de las nóminas o de las pensiones es sencillo, pues los empresarios y los trabajadores tienen la posibilidad de actuar como un departamento de Hacienda para reducir las retenciones. El problema viene con los demás, con los autónomos, en cuyo caso es mucho más complicado recortar las retenciones, ya que tendrían que hacerlo de las diversas facturas libradas a sus clientes, una actuación que al Departamento de Gestión de la Agencia Tributaria le costaría un enorme esfuerzo de comprobación.
Esta es una dura prueba para los llamados falsos autónomos, que vieron como el Estatuto que les regula les constituía como una subclase dentro de los profesionales. Dependientes de la empresa que les paga, sin embargo no tienen las ventajas que los trabajadores por cuenta ajena. Y ahora, un baldón más, verán como se les escamotean los 400 euros de los que si disfrutarán sus compañeros, los del trabajo por cuenta ajena.
Y hablando de lo ajeno, los inspectores de Hacienda han puesto el grito en el cielo con esta medida. No porque les parezca desacertada por las dificultades técnicas que plantea, que les parece, sino por la desoladora imagen que los partidos políticos hegemónicos están dando a la ciudadanía con las rebajas de los impuestos.
Dicen los inspectores que después de todos los esfuerzos para que el personal se mentalice en la necesidad de pagar impuestos para que todos los residentes en España nos beneficiemos, pues ahora con lo de los 400 euros y con las rebajas de tipos se está dando a entender que el Estado (y por lo que les corresponde a las comunidades autónomas y a los municipios) le sobran los ingresos, no necesita recaudar más impuestos.
Y, claro, no hay que ser muy astuto para plantearse que es imposible que a las Administraciones Públicas les sobren ingresos, porque hay un buen número de servicios que funcionan malamente por falta de recursos. Pensemos, por ejemplo, en los recortes en los tratamientos médicos, que cambian las medicinas prescritas por los médicos por genéricos, cuyos excipientes producen efectos secundarios insospechables en los cuerpos de los enfermos y las personas mayores. Y qué decir de las camas en los pasillos de las unidades de urgencias de los hospitales, por no recordar la falta de personal de estas unidades. O el desastre del parque móvil de la Policía y de la Guardia Civil, por solo citar algunos ejemplos.
Y lo que más choca es que en medio de esta debacle impositiva, ayer la Diputación permanente del Congreso de los Diputados tuviese que convalidar un Real Decreto por el que se determina el Indicador Público de Efectos de Renta Múltiple (IPREM) para 2008, ajustándolo a la inflación (se eleva ahora en un 1,5% hasta situar la subida total en un 3,5%) y se concede un crédito extraordinario de 200 millones de euros para acogida, integración y refuerzo educativo de inmigrantes.
Con esta subida, el IPREM queda en 516,90 euros mensuales, 17,23 euros diarios y 6.202,80 euros al año. Se trata de una corrección a los Presupuestos Generales del Estado para arreglar un error garrafal en las previsiones en las que se basaban los presupuestos.
El IPREM, que desde 2004 sustituye al Salario Mínimo Interprofesional, se utiliza como referencia del nivel de renta que sirve para determinar la cuantía de determinadas prestaciones o para acceder a determinados beneficios, prestaciones o servicios públicos, como por ejemplo las becas, las ayudas para vivienda, el acceso a la vivienda de protección pública, acceso a la justicia gratuita, prestación y subsidio por desempleo, etc...
En fin, que con tanto baile político, las cifras se habían quedado bailada. Menos mal, que ya queda menos para el 9 de marzo.