DESDE EL PARQUET
Obligaciones de empresas de primera fila, activos de bajo riesgo
En la actualidad los depósitos bancarios siguen siendo el principal competidor de los mercados, con rentabilidades a un año del orden del 6% que seguramente se incrementen a corto, a la vista de que pese a los esfuerzos de los responsables económicos y a las continuas inyecciones de los bancos centrales no se advierten síntomas de que la crisis financiera se disponga a remitir. Y en este escenario en el que escasea el dinero, hay inversiones con importantes rendimientos que llegan a superar a los ofertados por los depósitos: las emisiones de bonos y obligaciones empresariales.
La crisis de liquidez ha tirado sus cotizaciones, descontando situaciones casi límites y problemas financieros que de forma objetiva parecen excesivos. Han llegado a descontar escenarios de suspensión de pagos que no van a producirse o, al menos, parece muy complicado que se registren en empresas de primera fila de electricidad o de comunicaciones, por ejemplo. Varias emisiones de estas sociedades han comenzado ya a superar los rendimientos que ofrecen los depósitos bancarios y se estima que la avalancha de emisiones que avecina para los próximos meses mejorará sobradamente los rendimientos actuales, pues ante las dificultades para hallar financiación las empresas van a tener que recurrir al mercado de emisiones. En cualquier caso, al confeccionar con estos activos una cartera puede acotarse el riesgo, al trocear la inversión en cada emisor a porcentajes comprendidos entre el 5 y el 10%.
Consideraciones sobre el fondo de la corrección
Algunos analistas que no han dudado al rebajar el precio objetivo de las acciones bancarias españolas, ahora opinan que la caída del mercado podría tocar fondo en breve. Justifican sus previsiones argumentando que, a través de los fuertes retrocesos registrados por las bolsas en las últimas semanas, los inversores han debido descontar los escenarios más negativos. Sin embargo, no tienen en cuenta que estas caídas se produjeron exclusivamente al acentuarse la desconfianza en el sector financiero, independientemente de que el grueso de los inversores confiaba en que saldría adelante el plan de rescate financiero del Gobierno de Estados Unidos.
Últimamente, el sentimiento de los inversores mundiales se ha deteriorado. Las dramáticas intervenciones de Bush y de sus colaboradores les han metido el miedo en el cuerpo y al conocer que la Cámara rechazaba el proyecto, y que cualquier solución podría llegar tarde, el temor a que se cumpliera los vaticinios del presidente norteamericano hizo estragos, una situación que se complicó al proliferar los problemas entre algunas entidades bancarias europeas. En algunos momentos se han detectado nervios excesivos y no es para menos pues los prolongados problemas en el sector comienzan a pesar en todas las áreas de actividades y hacen que muchas personas se cuestionen sobre si los depósitos que han realizado son la fórmula más adecuada para salvaguardar sus ahorros en la situación actual.
Los inversores habían previsto que el Plan de Rescate estadounidense hubiera marcado un suelo en los mercados, pero ahora sin esta red el fondo se aleja, aunque lógicamente las fuertes caídas siempre van acompañadas de rebotes puntuales. Además, la situación económica ha empeorado y no hay motivos objetivos para que los mercados varíen de dirección. Lo único positivo es que en las dos últimas sesiones del septiembre, la Bolsa española se ha mantenido por encima de los mínimos que estableció días atrás. En cualquier caso, en el momento en el que comiencen a advertirse síntomas de que la situación del sector financiero entra en vías de normalización, el dinero recuperará confianza y reanudará los escarceos en valores de primera fila con atractivas rentabilidades vía dividendo.