Monitor de Latinoamérica
Pozos de ambición carioca
Petrobras amplía sus horizontes en Perú mientras Repsol pacta en Ecuador
Del Atlántico al Pacífico, ida y vuelta, Petrobras amplía sus horizontes. La empresa estatal brasileña celebraba con incontenible alborozo la confirmación del gran yacimiento de petróleo ligero y gas natural en el campo de Júpiter, bajo el océano Atlántico. Hacia el Poniente, fuentes del Gobierno peruano habían anunciado, casi simultáneamente, la cooperación de Petroperú con la brasileña para formar el consorcio Perubras y concretar, así, la ampliación del oleoducto norperuano, además de comercializar crudos en el área del Pacífico. Hacia allí apuntan, justamente, los intereses del emprendimiento conjunto de modernización de la terminal marítima de Bayóvar, al norte de Perú, para ampliar su capacidad de almacenaje a 10 o 12 millones de barriles de crudo que podrán venderse en el sureste asiático.
Esto sucedía en una semana en que las acciones de Petrobras fortalecían la Bolsa de Valores de Sao Paulo (Bovespa), a contramano del negro panorama de Wall Street. El miércoles pasado, el índice Bovespa ganaba en torno a un 0,34 por ciento, mientras las acciones de Petrobras trepaban más del 3 por ciento.
Aunque sin datos certeros sobre el volumen del descubrimiento petrolífero en aguas atlánticas, la noticia de la exitosa conclusión de las perforaciones exploratorias certificaba, sin dudas, la buena racha brasileña. Los últimos descubrimientos en la misma área geológica del campo de Júpiter permiten calcular que Petrobras podría duplicar sus actuales reservas (cifradas en unos 14.000 barriles de crudo recuperable).
Del yacimiento del campo de Júpiter, ubicado a casi 300 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, Petrobras gestiona el 80 por ciento y la portuguesa Galp, el 20 restante. A 37 kilómetros se encuentra "Tupi", un campo que, se calcula, puede aportar entre 5.000 y 8.000 barriles de crudo recuperable. Este petróleo, sumado al de otros yacimientos del área del pre-sal en la Cuenca de Santos, podría llenar entre 50.000 y 80.000 barriles y ayudaría a convertir a Brasil en una nueva potencia exportadora de crudo y derivados.
El contexto
Lágrimas y sonrisas, todo en la misma semana en la que Sudamérica volvió a reclamar un papel protagónico en la primera línea de la economía mundial. De Evo Morales a Lula, pasando por Cristina Fernández de Kirchner y el paraguayo Fernando Lugo, los mandatarios usaron la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas para denunciar la "especulación inmoral" y la "economía de casino" de los Estados Unidos.
"No podemos permitir que los especuladores privaticen siempre sus beneficios, pero que las pérdidas caigan sobre los hombros de todos", dijo el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. En tanto, el canciller peruano José Antonio García Belaúnde expresaba su estupor ante el absurdo de que los organismos reguladores de América Latina sean más exigentes que los de Estados Unidos, apoyando su argumento en que Latinoamérica sigue creciendo.
Hay coincidencias en que la desaceleración mundial afectará gravemente a los países más pobres, especialmente por los altos precios del petróleo, la disminución de inversión y la carestía de los alimentos. "Se nos dijo que el mercado todo lo solucionaba, pero se produce ahora la intervención estatal más fuerte desde donde se nos dijo que el Estado no era necesario", afirmó la presidenta argentina. Y puso como ejemplo el multilateralismo de América del Sur en UNASUR para pedir la reforma de ONU y de los organismos multilaterales de crédito, en pos de un mundo más seguro y con más posibilidades de acceso para los países emergentes.
Entretanto, a uno y otro lado del Océano, la prensa habla de las sospechas de los ciudadanos y recuerda las fallidas experiencias de rescate estatal frente a cada derrumbe financiero en América Latina. Este domingo, Thomas Black comentaba, desde una columna en "El País", que México todavía paga las consecuencias por los errores cometidos por el Gobierno, cuando sus bancos se enfrentaron a la quiebra, hace algo más de una década. En Argentina, los analistas vuelven a citar al ex Ministro de Economía de Carlos Menem, Domingo Cavallo, y aquellos aciagos días de 2001, con los apurados paquetes de medidas que se enviaban al Congreso para su aprobación urgente, o "se cae el sistema".
El crudo bolivariano
Otras variables de la posible recesión de Estados Unidos se consideran en el Cono Sur, mientras Chávez charla con su "amigo Vladimir (Putin)". En Venezuela tiemblan de sólo pensar que si Estados Unidos consume menos, las economías de los países que le venden sus productos (entre ellos, China e India) se verán afectadas, con la consiguiente disminución en el consumo de combustible y un ajuste a la baja en los precios del petróleo.
El petróleo representa, en este momento, el 94 por ciento de las exportaciones de Venezuela. Entre julio y mediados de septiembre, el barril venezolano bajó 37 dólares y se situó en 88,76 dólares, aunque esta semana volvió a subir hasta los 98,28 dólares. Sin duda, una bocanada de alivio frente a los malos recuerdos del "Viernes Negro", el de la devaluación del Bolívar de febrero de 1983, y el Caracazo de 1989.
Los analistas más críticos sostienen que se está perdiendo la oportunidad de aprovechar cuatro años de excelentes ingresos para diversificar la economía. Añaden que hay que examinar cuidadosamente el año 2009 ya que, gracias a un petróleo que se pagó a un promedio de 102 dólares (hasta septiembre), todavía habrá suficiente margen para cubrir desajustes.
Los escenarios que se presentarían con diferentes precios del petróleo en 2009 están puestos negro sobre blanco en un estudio de Ecoanalítica. "Tanto el escenario de 70 dólares como el de 50 dólares son literalmente explosivos", afirman las conclusiones. Aunque, matizan, "el colchón" de entre 57 mil y 46 mil millones de dólares que tiene el Gobierno hace que "ni siquiera una baja estructural de 25% en los precios petroleros represente problemas significativos" para 2009. El problema vendrá, según el informe, cuando los recursos excedentarios se acaben: "el Gobierno necesitará realizar una maxidevaluación como mecanismo de ajuste fiscal (permite obtener más bolívares por los petrodólares), con elevados costos en términos de inflación y crecimiento".
Reconciliación de Repsol en Ecuador
Otra de hidrocarburos durante esta semana: Repsol-YPF retiró las demandas que había planteado ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) contra Petroecuador, por diferencias sobre obligaciones mutuas.
Según fuentes del Gobierno ecuatoriano, ambas partes llegaron a un acuerdo para resolver los pagos, con un saldo de 970.000 barriles de petróleo (que significan unos 100 millones de dólares) a favor del Estado ecuatoriano. Sólo quedaría una acción pendiente de resolver sobre el reparto a partes iguales de ingresos extraordinarios obtenidos por la petrolera.El Gobierno ecuatoriano ha asegurado, además, que continúan las negociaciones de la estatal ecuatoriana con Repsol-YPF para modificar el actual "contrato de participación" en la explotación de petróleo, por un "convenio de servicios".