Monitor diario
El mundo mira hacia Washington en busca de liderazgo
En medio de un desplome generalizado de las Bolsas mundiales (el IBEX-35 registró la mayor pérdida desde su creación, con una caída del 9,14% en una jornada alocada sin precedentes históricos), el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, envió un mensaje tranquilizador a los mercados ratificando que su Gobierno actuará con firmeza frente a la crisis. Añadió que Washington está en contacto con los Gobiernos de los países avanzados para poner en práctica fórmulas estables que devuelvan la confianza.
"El Gobierno de Estados Unidos está actuando; continuaremos actuando para resolver esta crisis y devolver la estabilidad a los mercados" aseguró Bush en la Casa Blanca. "Podemos solucionar esta crisis y lo haremos", subrayó. No obstante, destacó que la "incertidumbre" ha causado "inquietud" entre los estadounidenses. "Y esto es comprensible, esa preocupación genera dudas, y esto puede hacer difícil que se vea qué se está haciendo para resolver el problema", añadió. Aunque reconoció que actualmente se atraviesa un periodo "de inquietud", dijo que "el pueblo americano puede confiar" en el futuro económico del país.
En este sentido, Bush recordó que el Ejecutivo de Estados Unidos está trabajando con otros países para garantizar que las acciones se emprenden de forma coordinada y que son eficaces. El presidente estadounidense se reunirá el próximo sábado con los ministros de Finanzas de los países del G7 --Alemania, Francia, Japón, Canadá, Reino Unido e Italia--. "Mediante estos esfuerzos, el mundo está enviando una señal inconfundible: Estamos juntos en esto y lo superaremos juntos", resaltó.
A las 10:25 de esta mañana en Washington, 16:25 de la tarde aquí, Bush realizó una declaración para subir la moral tras el día más largo que siguió al día más largo que siguió al día... Más tarde se reunió con los ministros del G-7 en una cita inusual para tratar de dar más moral; y el día concluyó con un comunicado conjunto. El sábado, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, hará lo propio con el G-20. Todos se han concentrado para las asambleas anuales del FMI y el Banco Mundial.
Pero por si alguien se había olvidado del G-8, con Rusia dentro, los dirigentes demócratas Nancy Pelosi y Harry Reid le han pedido a la Casa Blanca que los convoque, ya y al máximo nivel, porque el mundo "está mirando a EEUU en busca de liderazgo". Sarkozy también lo sugirió. Casi al mismo tiempo, Putin repetía en Moscú que "la confianza en EEUU como líder del mundo libre y de la economía abierta, y la fe en Wall Street como centro de esa confianza, creo que han quedado dañadas para siempre. No habrá vuelta a la situación previa".
Queda la incógnita de si el primer ministro ruso escogió o no adrede el lugar para pronunciar esas palabras solemnes: un mitin del Partido Comunista. Pero quizás sea irrelevante, por cuento lo urgente es eso, subir la moral, según dicen todos y tal como están las cosas. Y la verdad es que hay un poco de desconcierto. Cinco botones de muestra en esta línea. Uno, Washington y Londres "parecen estar convergiendo" en qué hace y cómo, según cuenta esta madrugada The New York Times. Dos, el mismo diario expone por libre un Plan B, que sería decidir qué bancos "vale la pena salvar", para inundarlos de capital. Tres, el premier británico Gordon Brown escribe hoy en The Times su receta en un artículo: "Debemos llevar al mundo a la estabilidad financiera". El periódico lo anuncia de forma más irreverente: "El mundo debe seguir mi ejemplo, dice Brown". Cuatro, el especialista de Bloomberg Michael Sesit examina paso a paso lo que está ocurriendo en un artículo donde vincula bastante los planes británico y español, pero cuyo título no deja lugar a dudas: "La actitud de yo primero no va a salvar a los bancos". Cinco, este mismo medio cierra el círculo del problema con otro largo análisis: "La UE, paralizada por la crisis mientras 27 gobiernos afrontan la economía única".
Hoy se añaden más llamadas de atención, casi implorando que se haga algo rápido. Nouriel Roubini, el profesor de Nueva York que precisamente hace justo dos años y un mes avanzó ante el FMI lo que se venía encima, acaba de lanzar otro grito en su página: "El mundo corre riesgo grave de un colapso financiero sistémico global y de una depresión severa". Mientras se habla a la galería sobre un Nuevo Orden Mundial, hay quienes se preguntan, como ha hecho The Daily Telegraph, si habrá moneda única para Navidad. Porque nada ha funcionado por el momento, aunque muchos creen que se ha actuado tarde. Estos días se repite mucho la famosa frase de Warren Buffett sobre los derivados como "bomba de relojería y armas financieras de destrucción masiva". Pero eso no lo acaba de decir ahora: lo escribió en su carta anual a los partícipes de su fondo ¡en marzo de 2003!
Pero mientras España no está ni en el G-7, ni en el G-8, ni en el G-20 y por lo visto tampoco estará en el G-12, varios medios de la prensa electrónica española incluyen referencias al artículo de Roger Cohen en The New York Times que tangencialmente tiene salgo que ver. Al reproducir cómo un Bush irritado le dijo a Zapatero "Ok, vale, adiós", omiten la frase que describe por qué no se debe decir nunca eso de "no te ajunto". La sequedad de Bush aquel día de 2004 "fue poco más o menos todo en las relaciones hispano-norteamericanas del último lustro", apunta Cohen. Algo parecido hicieron hace días los congresistas republicanos al rechazar en primera instancia el rescate de los 700.000 millones, molestos por un discurso precisamente de Pelosi, quien echaba la culpa de todo a Bush. El demócrata Barney Frank centró la cuestión: "Como alguien ha herido mis sentimientos, castigo al país".