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Publicado el jueves 2 de octubre de 2008
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Monitor de Coyuntura

Alemania, vía de agua en la primera mitad del año

Puerta de BrandenburgoServicio de Estudios de 'la Caixa'.– La economía germana registró en el segundo trimestre una caída del PIB del 0,5% respecto a los tres primeros meses de 2008. Aunque ciertamente el primer trimestre había sido excepcionalmente bueno, el retroceso ha sido acusado. En términos interanuales, una medida que nos aproxima a la tendencia de fondo de la economía, Alemania pasa a crecer un 1,7%, lejos del 2,6% del trimestre precedente. ¿Dónde radica la clave para explicar el retroceso de la actividad?

El deterioro alcanza tanto a la demanda interna como a la externa. Por componentes de la demanda, cabe destacar la desaceleración interanual de consumo privado e inversión, que no queda compensada por la aceleración del consumo público. Por su parte, el sector exterior reduce su aportación positiva a la variación del PIB.

Notable ajuste de la actividad industrial.         

Las últimas cifras conocidas, lejos de aportar esperanza, tienden a confirmar que las tendencias a empeorar se acrecientan a medida que avanza el año. La evolución de la demanda confirma que, a nivel interior, el consumo privado y la inversión continúan en horas bajas. Tras este ajuste existen factores de fundamentos (como es el hecho de que la tasa de paro parece haber tocado suelo en el 7,8% de junio y julio), pero también un deterioro de expectativas. En este sentido, el anuncio del ministro de finanzas, Peer Steinbrück, de que el gobierno se está replanteando la rebaja fiscal sobre la renta que se debería aplicar en 2010 no es una ayuda. Tampoco la demanda exterior está jugando el papel de soporte que ha exhibido durante varios trimestres.

Pero quizás donde se vislumbra con mayor claridad la rapidez con la que el ciclo se ha dado la vuelta y ha encarado la senda bajista es en la dimensión de la oferta. La fábrica de Europa, tras beneficiarse de una excepcional fase de crecimiento, está perdiendo fuelle. La producción industrial creció en junio un tímido 1,6% interanual, lejos del 5,2% de abril. En este contexto, y con la demanda esperada a la baja, no es de extrañar que el indicador IFO de actividad empresarial haya cedido más de ocho puntos en sólo tres meses, de junio a agosto. El sector secundario no es el único que sufre. La confianza de los servicios y los indicadores de la construcción muestran que estos dos sectores también están registrando un sensible deterioro en su ritmo de actividad.

Pero quizás donde se vislumbra con mayor claridad la rapidez con la que el ciclo se ha dado la vuelta y ha encarado la senda bajista es en la dimensión de la oferta. La fábrica de Europa, tras beneficiarse de una excepcional fase de crecimiento, está perdiendo fuelle. La producción industrial creció en junio un tímido 1,6% interanual, lejos del 5,2% de abril. En este contexto, y con la demanda esperada a la baja, no es de extrañar que el indicador IFO de actividad empresarial haya cedido más de ocho puntos en sólo tres meses, de junio a agosto. El sector secundario no es el único que sufre. La confianza de los servicios y los indicadores de la construcción muestran que estos dos sectores también están registrando un sensible deterioro en su ritmo de actividad.

En este contexto, la inflación representa la puntilla. Con el IPC en el 3,3 en junio y julio, una cifra 1,2 puntos porcentuales mayor a la de un año antes, los consumidores ven erosionado su poder adquisitivo; con los precios de producción creciendo al 10% interanual en ese mismo mes de julio, las empresas ven amenazada su capacidad competitiva internacional. Frente a esta batería de malos datos económicos que pueden sumir en la perplejidad por su rápida evolución, el Bundesbank ha tratado de clarificar los derroteros futuros de la economía. De entrada, ha descartado que el tercer trimestre vaya a ser satisfactorio en términos de crecimiento. Frente a esta mala noticia, que confirma lo que espera el conjunto de analistas, una cierta esperanza en el frente de los precios: según el banco central alemán, lo peor del episodio inflacionista puede haber salido ya a la luz. Aunque no esperan una remisión en breve tiempo de las tensiones en precios, consideran que la tendencia alcista se truncará en los próximos meses.