Monitor de Latinoamérica
En Ecuador, el petróleo se extrae pero no se explota
Repsol YPF aceptaría el nuevo sistema después de pactar en BoliviaEl Gobierno ecuatoriano propuso modificar las reglas del juego petrolero, las empresas dieron un par de vueltas, advirtieron que el presidente Rafael Correa no estaba dispuesto a ver ni la primera carta si no se atenían al reglamento de estos nuevos tiempos bolivarianos y se sentaron a negociar, con otro ánimo. Ya hay "acuerdos previos" con Repsol YPF, según las autoridades de Ecuador, que pretenden cerrar los detalles del nuevo contrato en esta misma semana. El Ministro de Minas y Petróleos de Ecuador, Derlis Palacios, aseguró que "ha habido un entendimiento claro de ellos (Repsol YPF) de cuál es la política del Estado ecuatoriano y se van a acoger al contrato transitorio hasta tener tiempo para negociar el nuevo".
La cuerda petrolera se había tensado, después de la amenaza de Correa a Petrobrás y de la advertencia a los responsables de Repsol YPF de que cumpliesen con el compromiso de mantener, e incluso incrementar, la producción de crudo o... se atuviesen "a las consecuencias".
Ecuador, el miembro más pequeño de la OPEP, exporta unos 500.000 barriles diarios de crudo, su principal producto de exportación, el que financia el 35% del presupuesto del Estado. La estatal Petroecuador explota el 60% del petróleo del país y el resto se reparte entre unas diez empresas extranjeras.
Los barriles pierden
Como las demás compañías que operan en territorio ecuatoriano, Repsol YPF tiene que aceptar la renegociación para convertir un contrato de participación en uno de prestación de servicios. Es decir, las petroleras pasarán de explorar, extraer y explotar el crudo dando una participación al Estado, a aceptar una paga determinada del Gobierno por las labores de extracción.
La francesa Perenco ya pactó un contrato con cambios para operar los bloques 7 y Coca-Payamino. En este caso, Perenco mantendrá un contrato de participación "modificatorio" por un periodo de un año, al cabo del cual, el contrato será de prestación de servicios. Según las autoridades ecuatorianas, otras petroleras, como la brasileña, han "alargado de forma incomprensible la negociación".
La semana pasada, Correa había levantado la apuesta al hablar públicamente de iniciar acciones contra Repsol YPF por haber reducido la extracción de crudo en torno a un 20 por ciento en los campos de la Amazonia en los que opera. Estos datos, según Correa, surgieron de un estudio que determinó que la producción global había disminuido un 4 por ciento y que las mayores caídas (un 14 por ciento) se registraban entre las compañías que tenían que renegociar sus contratos, a pesar de que las petroleras se habían comprometido, un año atrás, a mantenerse en los niveles habituales de extracción de crudo durante todo el proceso de cambio.
Una de cal y otra de arena: a pesar de la gran disputa de unos días atrás con los brasileños, Correa matizó que Petrobrás había subido su cuota entre un 10 y un 12 por ciento. A propósito, con los vientos que soplan, Petrobrás se sigue presentando como una empresa atractiva para inversionistas, contra viento y marea. Hace unos días, su presidente, José Sergio Gabrielli, anunció con bombos y platillos que la petrolera mantiene sus planes de expansión a largo plazo y que, antes de fin de año, dará a conocer su nuevo plan estratégico hasta 2013.
Repsol acuerda también con Evo
Así en Ecuador como en Bolivia, Repsol YPF gestionará negocios conjuntamente con la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), una empresa en la que la empresa hispano-argentina tiene ya una participación minoritaria. La semana pasada, el mismísimo Evo Morales estuvo presente en la firma del acuerdo que establece el modo de operar que tendrá la empresa YPFB-Andina, también nacionalizada por decreto en mayo, y que había sido gestionada por Repsol hasta ese momento.
El paquete accionario de la nueva petrolera boliviana está integrado por YPFB, con el 50,1 por ciento, y por Repsol, con un 48,92 por ciento. El convenio indica que en el directorio de la sociedad habrá 5 miembros de YPFB y 2 de Repsol que, a su vez, propondrá 7 de los 17 gerentes.
El director general de Exploración y Producción de Repsol-YPF, Nemesio Fernández-Cuesta, también intervino en el acto de firma y dijo que la soberanía de los países en los que opera "ni se negocia ni se discute".
El convenio permite a YPFB-Andina participar en el 50 por ciento de los campos de gas de San Alberto y San Antonio, igual porcentaje en la planta de compresión de gas de Río Grande, y un 44,5 por ciento en la transportadora de hidrocarburos Transierra.
Lula, un hidalgo del sur en tierras manchegas
En pocos días, Lula pasó de ser el hidalgo más valiente y afortunado de las tierras del Sur a ser el presidente de Brasil que recibía, en Toledo, el Premio "Don Quijote de la Mancha", pero con la cabeza llena de problemas domésticos sudamericanos.
Es que la crisis financiera se cebó con la bolsa de Sao Paulo, el real -una de las monedas con mejor desempeño en 2007- se depreció frente al dólar y con ello, temblaron los vecinos, especialmente Argentina. A esto se sumaron los desacuerdos con el Gobierno ecuatoriano, tras la expulsión de la constructora brasileña Odebrecht y el reconocimiento de Lula de que Petrobrás podría incluso abandonar sus operaciones en el país andino.
Tomada debida nota del asunto de la crisis, Luis Inácio Lula da Silva criticó al FMI ("¿Por qué no da consejos a los países ricos?") y anunció que parte de las reservas internacionales se destinarían a préstamos, al tiempo que el Banco Central compraría títulos de bancos brasileños en el exterior. Según las estimaciones del propio Banco Central, Brasil debería crecer el 3,5 por ciento en 2009 y la inflación alcanzaría el 4,85 por ciento.
La temida invasión de baratijas
Lo que le pase a Brasil afectará, además, a sus socios del Mercosur. En la Argentina, sectores vinculados a las autoridades ya han expresado su preocupación por la imposibilidad de competir en el mercado brasileño -el principal destino de las exportaciones argentinas- con productos que se venden en pesos sin devaluar. Como agravante, pesa también en Buenos Aires el fantasma de la invasión de mercadería barata llegada desde el otro lado de la frontera, que llegaría masivamente ante la caída de un importante mercado como el estadounidense.
De hecho, Argentina ya ha empezado a poner algunas trabas aduaneras a las importaciones de mercaderías "sensibles". Se supone que, por ahora, la medida incidirá especialmente sobre algunos productos chinos, pero podría afectar a textiles y calzados brasileños. Con estas restricciones se pretende proteger a los industriales argentinos, a quienes perjudica especialmente la depreciación del real frente al dólar.
Pero el Gobierno de Cristina Kirchner pretendía ir más allá y establecer, junto con Brasil, un arancel externo común del MERCOSUR, algo que el Gobierno de Lula ha rechazado de plano. Sumado a esto, Brasil, a cargo de la presidencia temporal, ha retrasado la convocatoria a la cumbre del MERCOSUR pedida por Argentina. Finalmente, la reunión destinada a poner un marco regional común a la crisis financiera planetaria se hará el próximo 27 de octubre. Será una reunión del Consejo del Mercado Común, a la que asistirán los ministros de Economía y de Exteriores de los países que lo integran, con quienes se sentarán, además, los presidentes de los bancos centrales.