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Publicado el viernes 21 de noviembre de 2008
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DUDAS SOBRE LA MEDIACIÓN DE SEBASTIÁN ANTE ZAPATERO

El Gobierno se desentiende y permite que Lukoil sueñe con Repsol

Sacyr negocia con los rusos la venta de su 20% a 27 euros por título que impedirá que registre minusvalías

Miguel Sebastián, Ministro de IndustriaAlberto Valverde.– Finalmente, parece que no  pudede ser, pero quien sabe. Miguel Sebastián, autor intelectual de la entrada hace dos años de Sacyr Vallehermoso en Repsol, a fin de evitar una OPA hostil extranjera, no ha conseguido que Zapatero apueste por la mayor y autorice la compra por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) del 20% del capital que la constructora que preside Luis de Rivero tiene en la petrolera hispano argentina, así como de los porcentajes minoritarios que otros inversores, como Mutua Madrileña (2%) y Caixa Cataluña (a través de Repinves) quieren vender. Al menos de momento. El plan de Sebastián, que ya provocaba recelo en otros sectores del equipo económico del Gobierno, puede detener la intención de Sacyr y de Criteria (el holding industrial de la Caixa) de ejecutar parcial o totalmente sus participaciones al mejor postor. Hace tres meses, Sacyr Vallehermoso, presionado por sus financiadores, concedió un mandato de venta de su paquete en Repsol y otros activos como Itínere al banco alemán Commerze Bank, que repartió el cuaderno de venta, como es lógico, por los principales grupos financieros y energéticos del mundo. El primero en interesarse por la oferta fue el grupo privado ruso Lukoil, que hace ya al menos dos años estuvo a punto de entrar en Repsol, siendo el propio Gobierno Zapatero quien vetó su entrada.

Ls cosas han cambiado en las últimas horas y no se ha conseguido armar una solución que preservara la propiedad mayoritariamente española de la petrolera. Ahora, y según manifestó la vicepresidenta del Gobierno al término del Consejo de Ministros, la intención es mantener la "gestiónespañola", lo que parece pausible aunque se desconoce durante cuánto tiempo. Lukoil entra en el consejo de la petrolera con cuatro puestos y se hace con el 29,9% del capital, el máximo para evitar una OPA. Una OPA que ya intentó hace tres años y que vetó la oficina económica del Gobierno. Fue entoces cuando se gestó la operación Sacyr, que acudió a un grupo de 48 bancos para financiar la operación. El plan propuesto por Sebastián para salvar ahora a Repsol se asemejaba al Fondo Soberano anunciado en Francia por el Gobierno Sarkozy por un importe inicial de 20.000 millones de euros y cuyo objeto es blindar la industria estratégica francesa frente a asaltos extriores aprovechando los bajos precios bursátiles. Zapatero no se ha atrevido ante las previsibles críticas del Partido Popular, que tampoco ha propuesto soluciones.

Ha sido ahora, precisamente, el grupo de bancos acreedores de Sacyr, liderado por el Santander y Caja Madrid y forzados por la crisis de liquidez y el hundimiento de la acción de Repsol, el que ha puesto a Sacyr contra las cuerdas. El precio medio de adquisición de los títulos de la petrolera por parte de la constructora que preside Luis de Rivero fue de unos 26,5 euros, habiendo caído a menos de 14 euros al inicio de esta semana. En función de los contratos del crédito, por un importe de 6.500 millones de euros, Sacyr está obligada a colocar garantías adicionales a las propias acciones. Dentro de unos días, a mediados de diciembre, Sacyr debe aportar 500 millones adicionales para afianzar el valor de su participación en Repsol, que a precios de mercado hoy día apenas supera la mitad de ese importe. Sacyr ha admitido a la CNMV que mantiene conversaciones con diferentes grupos interesados en adquirir su participación, así como también lo ha hecho Criteria, el holdind industrial de la Caixa, segundo accionista de Repsol, con casi un 15% del capital controlado directa e indirectamente. Criteria quiere vender el paquete que posee, junto a Caixa de Cataluña, en Repinvest, que se sitúa en torno al 6%.

El interés del grupo ruso Lukoil por entrar en Repsol se remonta al año 2006, con anterioridad a la compra, en diciembre de ese año, de las primeras acciones de la petrolera por parte de Sacyr. La constructora fue invitada, junto a otros potenciales accionistas españoles, por el Gobierno de Zapatero a entrar en el capital de Repsol para preservar la "españolidad" de su capital. De esta manera se detuvo a Lukoil, el grupo energético privado ruso que un informe del CNI, desvelado ayer por la Sexta, vincula a la "mafia rusa". Ayer, sin embargo, fue el propio Zapatero quien, al comparar la oferta de Lukoil con la supuestamente realizada por la pública Gazprom (todo indica que el vicepresidente de la Federación rusa tuvo un "lapsus" al revelar la semana pasada en Madrid la oferta y confundir nombres), quien defendió su carácter privado y su internacionalidad bajo el argumento de que en su capital figura, con un 20%, la norteamericana ConocoPhillips. Parece ignorar, sin embargo, el presidente del Gobierno que Lukoil está controlada, en un 70,7%, por un grupo sindicado de accionistas rusos a través del fiduciario INGEurasia, que en medios financieros internacionales vinculan a antiguos miembros del extinto regimen soviético.

La entrada de Lukoil en Repsol, con un paquete accionarial objetivo del 30% (máxima participación permitida para evitar una OPA), ha provocado, sin embargo, auténticos "chirrios" en algunos sectores del Gobierno, como es el caso del ministerio de Industria que dirige Miguel Sebastián, aunque no sea el único. La pretensión expresada por la segunda mayor petrolera rusa ha sido entendida en otros medios empresariales como un especie de deseo incontrolado ("wishfull thinking", ha sido la palabra utilizada por algunas fuentes) por parte de personas interesadas en provocar una situción de hecho que fuerce al Gobierno a involucrarse en la solución de la situación extrema que atraviesan algunas empresas estratégicas españolas (no sólo Repsol) por la caída de los precios bursátiles y la falta de liquidez. De hecho, la entrada de un socio tipo a Lukoil (o cualquier otro extranjero) podría forzar a reformular la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa, ya que daría al nuevo accionista de la petrolera española una opción de lujo para controlar, o al menos bloquear, las decisiones en la resultante de la integración. Repsol controla un 30% de Gas Natural, junto a otro 31% por parte de la Caixa. Se busca ahora una salidapara evitar esre extremo.

Para algunos medios empresariales, la situación originada pondría en entredicho el control de la industria energética española: dominar el 30% de Repsol implicaría, a menos que se adopten medidas cautelares, controlar indirectamente la tercera eléctrica y la primera gasista españolas. Todo ello por menos de 9.000 millones de euros, dado que se da por supuesto que el nuevo socio pagaría una prima de control sobre las cotizaciones actuales. Gas Natural, primera gasista española, con una cuota de más del 50% del mercado español de gas en términos globales, está inmersa en una OPA sobre Unión Fenosa, pendiente sólo de los trámites burocráticos, incluido un dictamen del Tribunal de la Competencia. De alguna manera, Lukoil o la empresa que fuera tendría demasiado poder sobre tres sectores considerados estratégicos: petrolero, gasista y eléctrico.

LAS DECLARACIONES

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo este viernes que el Ejecutivo desea que Repsol YPF "siga siendo una empresa dirigida por españoles" y recordó que intervenir en su posible venta a compañías privadas sería retrotraerse a "tiempos pasados". Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Fernández de la Vega respondió así por la posible venta a la petrolera rusa Lukoil de las participaciones que Sacyr Vallehermoso y La Caixa tienen en la energética española.

La vicepresidenta señaló que el Gobierno desea la fortaleza de las empresas españolas por el bien de la economía nacional y que Repsol "siga siendo una empresa dirigida por españoles y con un plan industrial que sea positivo para el interés estratégico de la garantía de suministro".

"Repsol y sus accionistas Sacyr y La Caixa son empresas privadas", subrayó la vicepresidenta, que apuntó que como tales tienen "sus planes de negocio y sus necesidades".

"El Gobierno no es parte", pues no tiene participación en ninguna de las tres compañías, dijo Fernández de la Vega, que subrayó que no cree que se esté sugiriendo que el Ejecutivo intervenga en las empresas privadas para "prohibir o exigir" posibles compras y ventas porque "nos estaríamos retrotrayendo a tiempos pasados".

CRITERIA, A LA ESPERA DE SACYR

Criteria, brazo inversor de La Caixa, ha reconocido la existencia de "contactos informales" para vender "toda o parte de su participación" en Repsol, sin que por ahora haya recibido ninguna oferta concreta. Criteria posee el 12,5% de Repsol, pero además la sociedad Repinvest (conjunta de La Caixa con Caixa Catalunya) tiene un 6% más de la petrolera, de modo que La Caixa controla un 14%, informa Europa Press.

De llevarse a cabo la operación, Lukoil se convertiría en el primer accionista de la petrolera que preside Antonio Brufau y se quedaría al borde del límite legal del 30% para tener que presentar una OPA.

 Ni Repsol YPF, ni la propia Sacyr, que pagó unos unos 6.000 millones por el 20% de Repsol en otoño de 2006 han confirmado la operación. Sacyr se ha remitido a la comunicación enviada la semana pasada al regulador bursátil, en la que al igual que ha hecho Criteria reconoció que negocia la venta de su paquete en Repsol.Sacyr es el primer accionista de la petrolera española (20,01%), por delante de La Caixa (14,123%), la aseguradora Axa (4,2%) y Pemex (3%), según consta en los registros de la CNMV.

INDEPENDIENTE Y ESPAÑOLA

   El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, eludió ayer hasta en dos ocasiones en el Congreso de los Diputados hacer ningún comentario acerca del interés de la petrolera rusa."No tengo nada que decir, nada", fue su única respuesta. El único miembro del Gobierno que ha querido comentar la operación fue el titular de Industria, Miguel Sebastián, quien ha asegurado que hará todo lo posible para que Repsol siga siendo "independiente y española" porque, ha recordado, que se trata de una empresa "clave" para el suministro energético del país.

   "Repsol es una empresa estratégica y clave para el suministro estratégico de España", subrayó Sebastián, tras asistir a un desayuno organizado por Forum Europa con el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.

   Argumentos que no convencen a la oposición. El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, ha denunciado la "pasividad e incluso complacencia del Gobierno" que, en su opinión, es una actitud muy peligrosa ante los "importantes" movimientos que se van a dar en el sistema productivo y energético. "No vamos a salir de la crisis desmantelando estos sectores", señaló.

   Por su parte, el diputado 'popular', Vicente Martínez Pujalte, calificó de "aberración extraordinariamente irresponsable" que se permita que una empresa extracomunitaria, "semipública" y que ejerce como un "cuasi monopolio", pueda entrar una empresa privada española como Repsol.

   Para los nacionalistas catalanes no se puede "poner puertas al campo" aunque se debe mirar con lupa "quien hay detrás de la operación". El portavoz económico del PNV, Pedro Azpiazu, afirmó que no se puede permitir la entrada de cualquiera sin garantías.

   Por su parte, el diputado de CiU Josep Sánchez Llibre recalcó que la federación nacionalista es partidaria de que los grupos accionariales de empresas de sectores estratégicos sean españoles. "Lo que no nos gustaría que pase en Repsol es lo que pasó en Endesa, que ahora es propiedad del Estado italiano", señaló.

   El representante de IU en el Congreso, Gaspar Llamazares, señaló que le preocupa "muchísimo" el interés de Lukoil por Repsol. "Si perdemos Repsol será por la mala cabeza de los que la privatizaron", aseveró.

DECLARACIONES DE ZAPATERO

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró ayer "bueno" que Repsol YPF siga siendo una compañía española y estará "atento" a los movimientos en el accionariado de la petrolera, pero respetará "las negociaciones para la incorporación de nuevos socios".

   En respuesta a una pregunta sobre la posible entrada de Lukoil en Repsol, el presidente del Gobierno insistió en que el principal accionista del grupo ruso "es la segunda mayor compañía petrolífera de mundo, que es norteamericana", en alusión a Conoco-Phillips, que cuenta con un 20% en su capital.

   La operación "es una posibilidad que se juega en el terreno del mercado" y "el Gobierno debe estar atento, pero estamos hablando de compañías privadas", advirtió Zapatero en una comparecencia en La Moncoa.

   "El Gobierno entiende que es bueno que Repsol tenga bandera española y el Gobierno ha de ser respetuoso con los intereses de la compañía y con las posibles negociaciones para la incorporación de otros socios", añadió.

   Zapatero advirtió de que el Ejecutivo "velará" por que el eventual proceso de "incorporación" de nuevos accionistas en Repsol se haga "bien y dé resultado favorable para los intereses estratégicos de España y de la compañía".

   El presidente del Ejecutivo indicó además que el interés de Lukoil no es similar al de la gasista Gazprom, controlada por el Estado ruso. "Cuando salió a debate lo de Gazprom, dije que no había nada, y cuando sale ahora Lukoil, digo que precisemos que es una compañía privada cuyo principal accionista es una compañía norteamericana", afirmó.