Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el miércoles 26 de noviembre de 2008
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

NUEVO PLAN DE SALVAMENTO DE LA ECONOMÍA DE EEUU 

Obama vigila el `rescate´ de Bush mientras prepara su New Deal

Washington inyecta 800.000 millones de dólares adicionales en la economía real     

Equipo económico de Obama J. Hervás.– El Presidente electo de Estados Unidos, Barak Obama, quiere mantener la tensión de su equipo y el del todavía presidente, George Bush, para que no empeore la situación económica, social, laboral y financiera de EEUU. Quiere por encima de todo sacar a su país y al mundo de la peor crisis financiera que jamás se haya conocido. Y quiere dejar sin razones a quienes consideran que es un líder sobrevalorado y que nunca estará a la altura de las expectativas de los millones de norteamericanos que le votaron. Quiere responder con hechos a las descalificaciones de medios y analistas próximos al centro de pensamiento conservador CATO, para quien habría ganado las elecciones por su talante y su oratoria y no por sus argumentos y programa. Y menos en economía. Algunos expertos ofrecen un parecer similar y recuerdan que el índice Standard & Poor's sufrió una caída del 20% tras su elección. Y aseguran que la recuperación actual no se debe a Obama sino a la elección de Timothy Geithner como secretario del Tesoro.

Según comentó el periodista de la MSNBC, Tucker Carlson, en un reciente encuentro en el think tank conservador, Obama siguen siendo un misterio. Pese a la larga campaña, los debates presidenciales televisados, el propio enfrentamiento con la miembro de su partido Hillary Clinton, no se puede decir que existe una idea concreta de cuales puedan ser las principales medidas que adoptará en los primeros días de su mandato para revertir la situación económica. Los especialistas son de la misma opinión. Pero los mercados están empezando a cambiar y confiar.

Además de las nuevas medidas anunciadas por el Tesoro y la Reserva Federal gracias a las cuales se van a movilizar otros 800.000 millones de dólares, el propio Obama sigue trabajando el detalle del que se considera su proyecto de New Deal para el 2009. Pese a las diferencias existentes con los años 30, época en la que se alcanzó una tasa de desempleo del 26 por ciento, lo primero que se conoce de su proyecto es que quiere crear dos millones y medio de puestos de trabajo en los próximos dos años.  

Quienes comparan la actual situación con la de la Gran Depresión insisten en el parecido personal que tienen Obama y Roosvelt. Ambos proceden de la facultad de derecho de Harvard. Ambos destacan por su presencia y su capacidad oratoria. Ambos han llegado al poder en un momento de recesión. En cambio, quienes le quieren comparar con el presidente del Ejecutivo español verán frustrado su ejercicio pese a que ambos nacieron un cuatro de agosto, ambos son padres de dos niñas, y ambos han conseguido el poder en nombre de un proyecto de renovación generacional.  

Volviendo a las comparaciones entre los dos presidentes que han tomado las riendas de Estados Unidos en momentos de gran depresión tratan de ver cuales serán las otras primeras medidas que adopte Obama durante los primeros cien días de su mandato, De Roosvelt se sabe que hizo aprobar quince reformas pese a lo cual la recuperación tardó tres años en llegar.   

Aunque todo podría ahora ir más deprisa gracias a la globalización que también ha extendido la crisis a todo el mundo pese a que se daba por hecho que existirían fortalezas que saldrían indemnes de la misma. Habrá que inventar un nuevo compromiso adecuado a la edad de las nuevas tecnologías, como el propio Obama ha anticipado el pasado fin de semana. Mientras tanto debemos seguir confiando en el plan presentado ayer por Paulson por el que se inyectarán 800.000 millones de dólares al sistema para reactivar el consumo.  

El programa conjunto de la FED y del Tesoro incluye también la posibilidad de conceder préstamos de hasta 200.000 millones de dólares para impulsar el consumo a la vez que utilizará hasta 600.000 millones más para la compra de activos respaldados por hipotecas, a fin de aliviar la crisis financiera si fuera necesario. 100.000 millones de dólares procederán de obligaciones directas de las gigantes hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, así como de la Federal Home Loan Banks, la agencia encargada de ofrecer financiación a bajo coste a las instituciones financieras estadounidenses. Otros 500.000 millones de dólares estarán respaldados por activos con hipotecas que se agrupan y se venden a los inversores.