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Publicado el jueves 27 de noviembre de 2008
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ANÁLISIS

A consumir, la crisis no ha terminado

El mercado norteamericano se recupera como si temiera acabar con el voluntarismo de Obama

José Hervás.– El presidente electo de Estados Unidos, Barak Obama, se ha visto obligado a anunciar que se irá de compras con su familia en los próximos días, con ocasión de la fiesta de Acción de Gracias, para tratar de estimular a los norteamericanos para que afronten la crisis con optimismo y confianza. En tres días se ha visto obligado a dar tres ruedas de prensa tratando de mostrar a la opinión pública que tiene las riendas de la situación en su mano. Su objetivo es mostrar que tiene equipo y tiene ideas y que no dejará pasar un solo día desde que jure el cargo para adoptar parte de las medidas que viene anunciando. Cualquier decisión suya tendrá consecuencias inmediatas en el futuro de EE.UU. y del resto del mundo. De momento, los mercados han respondido de forma positiva a sus anuncios como presidente electo. Pareciera que no quieren que la realidad acabe con su voluntarismo. En el Viejo Continente, por el contrario, se penaliza la división.

La falta de entendimiento de Alemania con el proyecto francés y de la Comisión castiga lo mercados como si quisieran advertir a los líderes europeos que la crisis no se ha acabado. Porque Europa ha tratado también de lanzar un mensaje de optimismo. Pero cuesta creerlo. El presidente de la Comisión Europea ha mostrado su mejor voluntad presentado su proyecto de programa de lanzamiento del crecimiento europeo con un presupuesto de 200.000 millones de euros. El presidente del Banco Central Europeo ha querido ayudar anunciado la disposición del consejo de gobierno de emisor para realizar un nuevo recorte de los tipos de interés en su próxima reunión de primeros de diciembre. Pero las bolsas siguen percibiendo indecisión y diferencias. Tras las ingentes cantidades anunciadas y comprometidas para el salvamento del sistema, además de que vuelva la confianza a los bancos y se presten dinero entre ellos, y los consumidores lo vean y no se retraigan, falta el liderazgo en Europa. Sarkozy lo ha intentado proponiéndole a Angela Merkel la creación de un gobierno económico para el viejo continente. El fracaso lo penalizan los agentes. Las medidas no han impresionado a lor mercados.     

Es evidente que la situación sigue siendo muy complicada, pese a que ayer Wall Street volviera a dar una muestra de independencia y se olvidara del conjunto de malos datos que mostraron la precaria situación económica de Estados Unidos. Entre los indicadores algunos son muy inquietantes. Entre ellos está la caída del consumo de los hogares, la más importante de los últimos siete años y el importante recorte de la venta de viviendas nuevas que se sitúa en su nivel más bajo de los últimos 17 años.

Pese a ello, los mercados norteamericanos reaccionaron al alza. Parece, conviene insistir, como si las bolsas no quisieran quebrar la confianza que el presidente de Estados Unidos muestra en su propio voluntarismo. Ha defendido los nombramientos de su equipo de colaboradores, pese a que empiezan a producirse críticas ante la elección de viejos colaboradores de Clinton e incluso de Regan, que difícilmente se pueden asociar con el cambio que prometía Obama, ha tenido que responder a las crítica asegurando que el cambio es él. Los elegidos para su equipo no pasan de ser expertos que unirán su experiencia a una nueva forma de pensar, la que él está introduciendo.