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Publicado el viernes 28 de noviembre de 2008
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ANÁLISIS

Peonadas contra el desempleo

La creación de empleo en un año prevista en el Plan Zapatero será  menor que los puestos que se destruyen en dos meses

J. Hervás.– En el equipo de asesores del presidente del Gobierno no se han estrujado mucho el cerebro para preparar las medidas con las que dicen que quieren sacarnos de la mayor crisis económica de la historia. Cuesta mucho creer que con el destino que se va a dar a los 11.000 millones anunciados ayer y comprometido hoy en el Consejo de Ministros se vaya a cambiar el modelo de crecimiento económico español, al que se le achaca haber llegado al fin de ciclo. Es llamativo que un diario poco dado a criticar la política del actual presidente del ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, considere que el Gobierno tiene que recurrir a los alcaldes con un macroplán de peonadas para solucionar la situación. Como les gusta decir a los expertos, se trata de un plan a ciegas. El Gobierno ha comprometido ante el Parlamento unos recursos importantes, del orden de 1% del producto bruto español, sin saber en qué consisten los proyectos.  

Los ideólogos parecen haber recurrido al mismo proyecto que presentó el Ejecutivo ante la Comisión Europea para cumplir con los objetivos de Lisboa cuando dirigía Miguel Sebastián la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, para demostrar que hacen más que nadie. El presidente habla de 80 medidas. Pues en el plan de Sebastián había más, muchas más propuestas. Parece que todo lo que han hecho ha sido actualizar las cifras. Pero deberían haber tenido cuidado. De los planes para un año salen menos puestos de trabajo que los que se destruyen en dos meses. Ni siquiera han seguido el proyecto test que ha fijado la Comisión Europea con cinco puntos de referencia para saber si con las medidas se puede o no salir de la crisis.

El presidente trata de salvar a los ayuntamientos de la difícil situación que atraviesan, tras ver muy enferma su gallina de los huevos de oro, la construcción. En la Federación Española de Municipios no saben cómo podrán cuadrar los presupuestos del próximo ejercicio, salvo que empiecen a subir los impuestos. Con las noticias que leemos a diario sobre la cantidad de irregularidades que se han cometido en muchos de ellos, tienen difícil protestar, como probablemente tendrán que hacerlo a partir del año que viene. Como algunas malas compañías aéreas que presumen de estatus, tendrán que retrasar los pagos y en algunos casos dejar de pagar.    

Las cifras, es bien cierto, son muy importantes. En otros momentos se habrían considerado escalofriantes. Los 8.000 millones que el Gobierno destinará para que los ayuntamientos los destinen a obras urgentes doblan la inversión presupuestada por los ayuntamientos para 2009 y es el equivalente, según explicaba el presidente del Gobierno, a lo licitado por ayuntamientos y diputaciones en todo este año. Tienen el fin de crear 200.000 puestos de trabajo. Los otros 100.000 puestos de trabajo deberán surgir de los restantes 3.000 millones, destinados a: apoyar el sector del automóvil (800 millones), medio ambiente (600), investigación y desarrollo (500), y rehabilitación de casas-cuartel y comisarías y viviendas (520). También reservan 400 millones al aumento de los fondos de la Ley de Dependencia, de la que destacó el presidente la capacidad se generar empleo. Con todas estas inversiones se pretende crear otros 100.000 puestos de trabajo.  

Pero entre las deficiencias del plan está la exclusión de la bajada de impuestos y la exclusión de la reforma del sector industrial, base de una gran parte del empleo privado. El sector se siente ninguneado. Pese a que ya no oyen del ministro que en vez de invertir en el sector lo hagan en deuda del Tesoro, como les recomendaba en la legislatura precedente Joan Clos, ven que se pierde una oportunidad de oro. Tienen claro, y así lo dejan ver, que con peonadas será imposible cambiar el modelo económico español. Pese a los ingentes recursos que se vienen utilizando.