La asignatura pendiente de la banca no es la morosidad, sino rentabilizar sus sucursales
La Fundación BBVA resalta que existe "un claro exceso de capacidad instalada no aprovechada"
La principal preocupación de bancos y cajas en España no debe ser tanto la morosidad como rentabilizar una "red creciente y costosa en un entorno de menor crecimiento de la actividad económica", según los profesores Joaquín Maudos y Juan Fernández de Guevara, autores de una voluminosa obra editada por la Fundación BBVA: "El sector bancario español en el contexto internacional. Evolución reciente y retos futuros". Pese al espectacular crecimiento de la morosidad, el nivel actual (2,6%) es reducido "desde una perspectiva histórica". No es comparable al 8,9% de 1993, con un crecimiento del PIB negativo (1,2), frente al 0,9% positivo actual. El desempleo era del 22%, frente al 11,3% de ahora. Y el déficit público era del 6,7%, cuando el avance del segundo trimestre del año era del 0,7%.
No obstante, estos expertos alertan del alza de la morosidad en el crédito de consumo, que es del 4,3%, porque "es la morosidad que más rápidamente crece en épocas económicamente adversas".
Pero lo más interesante de la obra es cómo estos profesores del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas se alinean con las insistentes recomendaciones del Banco de España respecto a que bancos y cajas deben recortar gastos reduciendo la red de oficinas.
Al contrario de lo que está ocurriendo en la banca europea, en España la red de oficinas no ha dejado de crecer (7.500 sucursales más desde 1997, el 20%), a pesar de ser el primer país en número de habitantes por sucursal: 986 frente a 1.735 en la eurozona.
"La oficina es el principal factor generador de costes de explotación, por lo que ante una caída en el ritmo de expansión de la actividad bancaria, los costes unitarios pueden aumentar, afectando negativamente a la eficiencia y competitividad de la banca española", argumentan estos expertos, en un discurso que hubiera podido firmar el mismísimo gobernador del Banco de España.
"Esta elevada dimensión de la red implica mayores costes de explotación, lo que plantea un reto futuro al sistema bancario español", insisten estos expertos en la presentación de su obra.
Pero hay otro problema. No sólo hay muchas sucursales. Es que son muy pequeñas, las más reducidas de toda la eurozona. Si una oficina bancaria gestiona en España 58 millones de activo, en la Europa de los 25 la cifra es más del triple: 173 millones. El volumen de activo por empleado es de 9,6 millones de euros, frente a los 12 millones de la Europa de los 25-
"Uno de los factores explicativos de la elevada densidad de red en España es su baja densidad de población, que exige a la banca abrir más oficinas y cajeros para satisfacer la demanda de una población geográficamente más dispersa. También contribuye a este comportamiento bancario su especialización en actividad al por menor", señala la obra.
Pero el estudio deja muy claro que España ocupa el segundo puesto en el ránking europeo en cajeros automáticos por habitante (1.298 por millón frente a 735 en la Europa de los 25) y el tercero en terminales punto de venta (TPV) en los comercios por habitante (25.555 por millón frente a 14.440). Además, la ratio de tarjetas por habitante es superior a la media europea: 1,5 contra 1,3.
El problema es que "si bien la densidad de red de cajeros y terminales punto de venta es muy elevada en España, la intensidad de uso de estos dos medios de pago es reducida si se considera en el contexto europeo", matizan estos expertos.
Peor todavía. La penetración de la banca online en España es muy reducida. Si de media en la Europa de los 25 el 22% de la población de más de 16 años utiliza la banca online, en España ese porcentaje baja al 15%, uno de los más bajos de la zona. ¿La culpa? La menor tasa de penetración de Internet en España y el menor nivel de desarrollo económico y capital humano.
La conclusión es obvia: "Si bien la banca española presenta una elevada densidad de red en canales de distribución de productos y servicios alternativos a la oficina bancaria, la intensidad de su uso es reducida, existiendo por tanto un claro exceso de capacidad instalada no aprovechada"