ANÁLISIS
La recesión de EEUU anticipa una nueva baja de los tipos de interés
El Dow Jones sufre la cuarta mayor caída de su historia mientras crece el riesgo de una eclosión de tipo social
La información del Instituto Nacional de Investigación Económica de EEUU advirtiendo de que la recesión en la primera economía del mundo comenzó hace un año (en diciembre de 2007) es relevante y significativa, dado que es el encargado oficial de situar el principio y el final de los ciclos económicos. Sus criterios no coinciden con la definición universalmente aceptada de recesión, pero en Estados Unidos es su criterio el que da fe de la realidad económica. La constatación ténica de la difícil situación ha hundido todavía más a los mercados. Economistas y sociólogos pronostican el riesgo de tensiones sociales al estilo de los años Treinta de la Gran Depresión y una explosión generalizada de miseria social y aumento del fenómeno terrorista. Tras conocerse el dato, el Dow Jones ha registrado la segunda mayor caída del año y la cuarta más importante en puntos de su historia. A la espera de las medidas paliativas que pueda adoptar la futura nueva Adminsitración de Barak Obama, la confianza se cifra en la próxima bajada de los tipos de interés que ha anticipado el presidente de la FED, Ben Bernanke. Dados los espectaculares recortes sufridos en lo que va de ejercicio, hoy resulta de nuevo interesante endeudarse más para sortear los efectos de la crisis.
El Instituto Nacional de Investigación Económica -el NBER por sus siglas en inglés-, recuerda que sus criterios para hablar de recesión son que se produzca un recorte significativo de la actividad económica, que se extienda a través de todo el entramado económico durante varios meses, que tenga efectos visibles en la producción, así como las tendencias del empleo y de la renta real de los trabajadores, entre otros indicadores. Aunque el NBER es un organismo privado sin ánimo de lucro, sus estudios y la nómina de sus Premios Nobel desde su constitución en 1920 le otorgan toda la autoridad moral y real para que su criterio sea aceptado sin discusión en Estados Unidos, y no el universalmente aceptado de dos trimestres consecutivos con recorte del Producto Interior Bruto.
¿Qué pueden pensar los inversores ante todo esto? Parece que los norteamericanos se centran en su recesión, los europeos en su división, los indios en sus muertos, los chinos en el crecimiento del paro y la reversión de las tendencias sociales del campo a la ciudad y de la inmigración, como señalaba días atrás un editorial del The Wall Street Journal. El gran riesgo inmediato, sin embargo, sigue estando en la la crisis financiera y en sus efectos sobre el núcleo de la actividad productiva. La morosidad bancaria reafirma sus estregias legales para que no se lexpanda el gran problema del sector. Pese a la técnica clásica de recurrir a negociaciones, acuerdos, ampliación del período de vigencia del crédito, la situación no mejora. Hasta los prestigiosos bufetes que históricamente han tratado de alejar su actividad de las suspensiones de pagos ven que se ha convertido en su primera actividad, aunque les resulte muy difícil cobrar a sus clientes.
Según el Instituto Nacional de Investigación Económica, con la recesión iniciada en diciembre del año pasado finaliza el período de expansión que había comenzado en noviembre del 2001. Los 73 meses continuados de crecimiento lo convierten en un período menor que el precedente de los años 90 y que había durado 120 meses. Los ciclos en economía, pese a que Cristobal Montoro vaticinó su desaparición en su época de responsable de Hacienda con el Ejecutivo de Aznar, no han desaparecido. Lo viene a demostrar este otoño siniestro, en el que los riesgos económicos constituyen una de las principales amenazas que han de afrontar con urgencia los líderes mundiales, dirigidos por la nueva administración de EEUU. Se trata de no incrementar más las miserias sociales y la explosión de las desigualdades, que pueden convertirse en baños de sangre como el sucedido en Bombay.