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Publicado el viernes 1 de febrero de 2008
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EDF y la Sarkodiplomacia nuclear afilan la garra tricolor

J.A.– Es lo que tiene la Sarkodiplomacia atómica y su credo universal, nutrido del chauvinismo de saldo: para él las empresas galas son asunto sólo de franceses  -que se lo pregunten a ‘ShockGen' y Fillon- y las de los demás, a medias. Cuestión de Estado, dicen en el Elíseo. Y saludan a la galería con la tricolor en una mano y el florete en la otra. Después de días de globos sonda, EDF ha enseñado la mano que quiere tirar la piedra, entrelazada con la zarpa de los sueños energético-napoleónicos de Sarzkozy, la misma que el galo escondió debajo de la mesa oficial en la Cumbre franco-hispana del 10 de enero.

Sí, ¿y qué?, se atreve a decir Electricité de France, deseosa de caer (o al menos anunciar que cae) sobre la joya de la corona eléctrica española y la líder mundial en eólica. Y, a sus espaldas, la Sarkodiplomacia nuclear, que sólo tiene de europeísta la dimensión de sus ambiciones. El Elíseo- las formas mandan- prefiere que si llega el supuesto abordaje de una gala en Iberdrola contara con cómplices patrios y con el visto bueno de Moncloa, o al menos sin su oposición y su pataleta pública. Lo de David Martinón es sólo una pirueta para intentar dejar la patata caliente en el tejado de Moncloa: claro, ahora que el vecino del norte espera sacar tajada del acuerdo eléctrico transpirenaico y que ZP se deshace en sonrisas con París, mejor no perder la sintonía. Para qué. Sarko agita la ‘grandeur', suelta su humo y con habilidad de trilero y sonrisas de estrella de cabaret acopia las mejores cartas y, de paso, intenta dejar a todos tan contentos. A EDF soñando con la cuarta eléctrica del mundo y su división de renovables a tiro, aunque no esté clara su munición. Y a Moncloa aprendiendo a lamer el caramelo amargo de la nueva "era energética" franco-hispana que el galo dio por inaugurada en la Cumbre Hispano-Francesa el 10 de enero. Se les olvida, eso sí, ago más que un "detalle": el cuerpo de la compañía, su valor en el mercado, el saber hacer de Sánchez Galán y la voluntad de los accionistas.

Ya no hace falta que Vegara, Clos y compañía insistan en que no saben nada, o que EDF se esfuerce en entonar el "pío pío" pertrechada tras el 3,7% de Natixis. EDF y Sarko- con el 80% de la participación del Estado galo- hinchan su enseña corsaria. La bandera tricolor no es más que el preludio del sable. A Sarko  la ‘joint venture' de REE y RTE para la conexión transpirenaica le sabe a poco. Y EDF mira con ojos golosos -suyos y prestados- al mercado ibérico. Si ya hace tres semanas el 'pequeño Nicolas' prometía volver la cara hacia España, ahora amenaza con enseñar de nuevo a Madrid la faz más chovinista y pragmática de la diplomacia-bulldózer del galo, la que no le hace ascos a nada, ésa misma que alimentada por su pasión por convertirse en un ‘Lawrence de Arabia magrebí' contribuyó, a ritmo de Marsellesa, a que la estatal Sonatrach rescindiera unilateralmente el contrato argelino a Gas Natural y Repsol, trató de expandir el matrimonio con GDF mucho más allá del Medgaz y buscó favorecer los intereses de Sonatrach en Cepsa.

Aferrada a la bandera del nacionalismo más rancio, Francia declaró en 2005 el yogur como activo estratégico nacional cuando la estadounidense Pepsico intentó comprar Danone. Con la misma vocación y peor puntería defiende al segundo banco del país -de todos menos de sí mismo-, aunque Societé Générale, convertida en una cajita de espantos, sustos e incertidumbres, derrape por los terrenos de lo inexplicable. De ahí en adelante, envolver en la bandera tricolor a EDF e incluir a su arremetida en el discurso del libre mercado europeo es sólo parte de la misma figura, que con tanta soltura Sarko coreografía en los cinco continentes.

Lo hizo en el Magreb, lo ha hecho con Venezuela o Brasil y ahora le pirraría hacerlo a domicilio, en el mismísimo patio ibérico. Poco les importa ahora a Sarko y Pierre Gadonneix, embelesados lanzando piedras y repartiendo con los compinches en su "cuento de la lechera", que una hipotética adquisición de Iberdrola con la intervención de EDF pudiera encontrarse con trabas por parte de la Comisión Europea y con oposición política en Reino Unido, a la vista de que la absorción por parte de un grupo francés de Scottish Power generaría problemas de competencia en este mercado. Ya se encargarán Sarko y EDF de intentar venir bien pegaditos de la mano con Florentino- la necesidad, de financiación y de banderas hace extraños compañeros de cama- para disfrazarse de libre mercado europeo sin fronteras.

Aunque ni mil marsellesas impedirán a todo aquel que quiera saltar en Iberdrola tener que encarar la madre del cordero, la del pago en papel, y la de los accionistas, que como recordaba Ignacio Sánchez Galán, son los que tienen la última palabra. La cuarta eléctrica del mundo no está para espejitos de colores, por mucho que se agiten con "grandeur". A pesar de los intentos de quienes quieren desembarcar en Iberdrola por comenzar a depreciar el valor, las acciones de la eléctrica española han repuntado un 32,5% desde los mínimos marcados el pasado 23 de enero, el "lunes negro" en los mercados. El valor de mercado de la compañía que preside Sánchez Galán alcanza, por lo bajo, los 50.000 millones de euros, a lo que hay que sumar 23.000 millones de deuda, más otros 4.560 millones que costaría el 20% de la filial de Renovables en el caso de que se formulase una OPA sobre la matriz. Y Sánchez Galán ha dejado claro que su papel no pasa ni por permitir trocearla y que no dejará de trabajar para aumentar su valor.

Sarko se ha especializado en hacer olas para pescar en aguas turbulentas. Ilusionista de baratillo chauvinista, se sentaba a la mesa de la Cumbre hispano-francesa con la maleta presidencial en una mano y el portafolio de las empresas energéticas francesas en la otra. Como siempre. Sarko le cantaba la marsellesa a Zapatero y ahora quiere cobrarle en la piel de Iberdrola a ZP las sonrisas.

El ‘affaire' EDF promete hacerle sentir a la Moncloa la dimensión de la "nueva era energética franco-española" que Sarko inaugurada entre besos a ZP en el Eliseo. La carambola que intenta es redonda: la gran potencia nuclear francesa desmembra la eléctrica, se hace con la gran apuesta de renovables españolas a cambio de incrementar la interconexión eléctrica para que España pueda, de paso, comprar más energía nuclear francesa. Le cobra los favores a quien sea que va de su mano en esa aventura accionarial. Y aún el Elíseo entona el estribillo de la buena vecindad Sarko ha hecho parecer una cesión formal su vía libre a la interconexión eléctrica, tras quince años en los que Francia le dio portazo, a pesar de que es un jugoso negocio para las eléctricas francesas. Además, Sarko empezará a pasar facturas políticas o empresariales por lo que, hoy por hoy es aún sólo un proyecto, un compromiso que deberá concretarse antes de seis meses, justo cuando él reine como presidente de turno de la UE ¡Vive la France!

Florentino y compañía disparan con pólvora del señor de la Sarkodilplomacia nuclear. O al menos eso es lo que les gustaría. Ávido de desplegar su poderío energético por toda Europa, al galo le ha faltado tiempo para detectar la debilidad del sistema defensivo del Gobierno español. Moncloa ya enseñó la alfombra roja con Endesa, le ha hecho la ola al acuerdo energético transpirenaico tras la Cumbre de París y Sarko ha visto abiertas las puertas del cielo energético español. El discurso europeísta le ha durado a Sarko lo justo para sacarse la foto en la minicumbre de Londres con los otros "Cuatro Mosqueteros" de la Economía comunitaria y ningunear a ZP, para tratar de eludir a Bruselas, de saltar por encima de la vocación anti-inflaccionista de Trichet y de, aprovechando que el Pisuerga pasa por Societé Générale, dar rienda a sus sueños de intervencionismo financiero. Bajo los sones de la música celestial y las sonrisas, a Sarko le rechina el soberanismo en todos sus movimientos, por mucho que, después de meses en que la guerra de Roverato tuvo el amparo de la bandera tricolor, del patriotrismo económico de ‘papá Sarko' y de la entidad de capital público Caisse des Depots, jure que Sacyr y Eiffage deben buscar una "solución amistosa y privada".

Que ZP no es Sarko se ha hecho tan evidente como que Solbes no se parece ni de lejos a Fillon, capaz de enseñar las agallas para defender a la francesa a ‘ShocGen'. A cinco semanas de las elecciones, el mero anuncio de que EDF está interesada en la primera eléctrica española complica la vida al Gobierno socialista en unos momentos especialmente sensibles para sus intereses. Pero Solbes, al menos, sí ha hablado. Sánchez Galán no está solo, la cordura no está huérfana en Moncloa. La posibilidad de "trocear" una compañía que ha costado 106 años levantar y colocarla en el en el cuarto lugar del mundo no sólo disgusta al presidente de la eléctrica, también al Ministro de Economía, aunque está por ver si mediría su fuerza en caso de que Moncloa y Vegara se queden inermes. Si fuera por Clos, de lo de intervenir, aunque sea a la defensiva, nada. No meterá baza en unas negociaciones que considera propias sólo de los accionariados de las empresas, aunque el de la gala esté en un 80% en manos del Estado. Solbes no quiere batallas y, después del fallido desembarco de E.ON, ya tuvo bastante de guerras con Endesa. Abrir de nuevo el melón puede costarle caro de cara a las elecciones. Pero el vicepresidente proclama a los cuatro vientos la "libertad e independencia" del mercado en España y con la que está cayendo, en un patio lleno de hienas, puede ser la forma más rápida de dejar las puertas abiertas a los cuatreros y algún troyano.