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Publicado el miércoles 13 de febrero de 2008
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Yoigo, la "verdad verdadera" les sale muy cara a todos

- A ACS, FCC y Abengoa, sus accionistas españoles, les ha costado ya 75 millones de euros y tendrán que seguir poniendo dinero en 2009 

Johan Andsjoe, consejero delegado de YoigoJavier Aldecoa.– No, no se va de España. Al menos por ahora tratará de llevarle la contraria a los rumores que descuenta el mercado y aferrarse a un territorio en el que apenas ha conseguido, en sus mejores momentos, arañar un 1%, 300.00 clientes que merman cada semana y números rojos. Se ha convertido en el hijo caprichoso y negado, el que más caro le sale a su empresa matriz. Telia Sonera ha empezado a dimensionar el peso de la losa, la “verdad verdadera” de Yoigo, que en su primer año de vida le ha hecho ya un agujero de de 153 millones de euros.  Pero no es la única en pagar las facturas de la cuarta operadora española con red de telefonía móvil. Yoigo es un lastre para los grandes accionistas españoles -ACS, FCC y Abengoa- a los que les ha costado más de 30 millones de euros; para los usuarios, que comenzaron a correr en diciembre espantados ante la marcha atrás de la compañía que se ha visto obligada, a partir del 1 de marzo, a limitar a una hora al día las llamadas a cero euros. Una maldición para los trabajadores, que caminan hacia la reestructuración que Telia Sonera no tiene más remedio que acometer. Y una rémora para el resto de las Operadores Móviles Virtuales, ya que a pesar de su naturaleza mixta, Yoigo y su batacazo se han convertido en un aviso para navegantes en un mercado en el que las operadoras de móvil virtual tratan de jugar al más difícil todavía, obligadas a disfrazarse de ‘low cost’ y a romper continuamente los precios de las grandes compañías, de cuyas redes dependen. A la vista del viaje a ninguna parte de Yoigo, víctimas de su propia estrategia de captación agresiva, las demás se pertrechan para la guerra que se puede desencadenar ante la avalancha de OMV´s prevista para 2008 en España.

Hijo tonto para su matriz -con una participación del 76,6%- , Yoigo es una losa para los inversores y en una trampa de la que quieren salir muchos usuarios. Gracias a impulsos como los de Yoigo, Telia Sonera -que sólo ha conseguido un crecimiento de su beneficio neto del 4% en relación con el año anterior - pondrá en marcha un plan de reducción de plantilla que afectará a 2.900 empleados, centrado fundamentalmente en Suecia y Finlandia. Sólo la mejora de sus actividades en Kazajistán y Azerbaiyán, así como por las ventas en Uzbekistán y Tayikistán han conseguido compensar el peso de las inversiones fallidas en la televisión por internet y en España.

Durante 2007 la compañía supuso unas pérdidas de 106 millones de euros a su accionista mayoritario y ni en sus más optimistas horizontes TeliaSonera espera en los dos próximos ejercicios muchas alegrías de la operadora, en el mejor de los casos, números rojos pero menores. Con la misma avidez con la que Yoigo trató de conquistar el mercado a golpe de tarifas imposibles, ha topado con el muro de sus limitaciones, las de servicio y, sobre todo, la de los precios. El 'todo gratis' se ha vuelto contra la operadora de móvil, atrapada en las redes de su propia avidez. Después de haber cerrado en rojo su primer año en España -el que estaba llamado a ser el de la conquista del mercado- a Yoigo no le queda más que mirar a Suecia para confirmar su continuidad en el mercado español.

Desde Estocolmo aseguran que su apuesta es a largo plazo y mantienen plena confianza en el proyecto que representa España. Pero su dinero les va a costar. Yoigo cerró el ejercicio con una facturación de 589 millones de coronas suecas (90,43 millones de euros), frente a los 5 millones de coronas (767.636 euros) registrados en 2006, año en que comenzó a prestar servicios de telefonía móvil. El margen de Ebitda de la filial española fue negativo, al igual que en 2006. Los costes de la creación de la marca Yoigo fueron en 2007 de 1.443 millones de coronas suecas (153,5 millones de euros), frente a los 337 millones de coronas suecas (35,8 millones de euros) del año anterior.

Las pérdidas también salpican a los tres socios españoles. Con porcentajes heredados de su inversión inicial en Xfera, tanto ACS (17% de su capita)l como FCC (3,4%) y Abengoa (3% a través de Telvent) han tenido que asumir un desembolso global de más de 45 millones en 2007. El tiempo sólo aligerará la losa de Yoigo: de acuerdo a los cálculos de Telia Sonera para 2008 la aportación de los tres será ligeramente superior a los 30 millones. Y para 2009, según la propia compañía matriz, participar en la que iba a ser la revolución de la telefonía móvil en España, les seguirá costando capital.

Telia Sonera se instaló en el mercado español de telefonía móvil en 2006, después de comprar el 80% de Xfera. En diciembre de ese año cambió su nombre por el de Yoigo, y doce meses más tarde la operadora de bajo costo tenía una cuota de mercado inferior al 1%, con unos 300.000 clientes. Ése parece su techo. Además de captar clientes, se ha convertido en un imán para sus iras. Yoigo concentró el 9,3% de las consultas y reclamaciones en 2007, cuando su cuota de mercado es inferior al 1%. Eso fue antes del freno y marcha atrás en su oferta estrella.

Partiendo básicamente de la nada, Yoigo creó la primera compañía ‘low cost' de telefonía móvil que opera en España, dirigida fundamentalmente al usuario habitual y las pequeñas empresas y con los ambiciosos objetivos de captar a largo plazo del 10% del mercado en España. Ya su desembarco en 2007 llegó acompañado de una avalancha de solicitudes que sobrepasó con creces la demanda inicialmente prevista y obligó a la operadora a compensar con saldo gratis a los afectados. Yoigo entró en el mercado español con una tarifa muy atractiva, fácil de entender y "sin letra pequeña". Hizo un buen marketing viral, tratando de distinguirse de las otras operadoras con su lenguaje coloquial y populista. Prometía la "verdad más verdadera". Y han terminado por hacer la recogida de velas más radical que se recuerda. Adiós a su oferta de llamadas a cero céntimos entre los usuarios de la operadora, que desde que en diciembre anunció su freno y marcha atrás no puede contener la sangría de clientes.

Un balance bastante decepcionante que parece no amedrentar a los que aspiran a sacar tajada de este pastel. Y es que quince firmas están listas para adentrarse en el negocio - Sweno, Masmóvil, Jazztel, British Telecom, TeleCable, Metrored, Icall, Istmo o Sarenet-, mientras ya han conseguido registrarse otras 150. Sin embargo, el golpe de Yoigo contra el muro de las limitaciones es un aviso para navegantes. Lejos de ser un revulsivo, los operadores virtuales, con la lucha por arrebatar clientes a la competencia como único destino y la guerra de tarifas por bandera, intentan sacar provecho al desarrollo de la competencia efectiva en un mercado en el que ya hay dadas de alta 49 millones de líneas en España. Son los nuevos intrusos de un sector que hace apenas una década dominaba en exclusiva Telefónica -tenía 800.000 clientes-. Pescan en un mercado ya saturado y tratan de quitarle el pescado a las tres grandes con el cebo de los precios y con la caña de las redes ajenas, las de las propias operadoras históricas. Pero Yoigo ha terminado por enredarse en su propio sedal. Y les ha enseñado, a golpe de facturas, la dimensión del agujero negro en el que puede derivar su revolución.