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Publicado el jueves 14 de febrero de 2008
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BELVEDERE

FG les saca los colores a los reguladores bancarios británico, francés y alemán

Francisco González, presidente de BBVA· Defiende al BCE frente a RU, Francia y Alemania, afectados por la ineficiente política supervisora, y la compara con el éxito del Banco de España
· El rigor ha hecho posible que la pujante banca española sea la más saneada de Europa pese a la coyuntura de crisis

Francisco González no es precisamente el mejor ejemplo español de gestión bancaria pero eso redobla el valor de la bronca que ayer dispensó a la banca europea y, en especial, a sus reguladores y supervisores. No los citó pero quedó muy claro que se refería en concreto a Reino Unido, Francia y Alemania, precisamente los más empeñados en denigrar a la banca española para evitar las molestas comparaciones. FG no es el mejor gestor español y a pesar de ello el banco que preside, BBVA, acaba de recibir una mejora en su calificación, en medio de una crisis financiera global, de ahí que hasta él se pueda permitir la crítica y los demás estén obligados a encajarla. Y a hacerlo precisamente en una reunión organizada por el BCE a la que asisitó como presidente de la European Financial Services Roundtable. Más institucional imposible. Reclamó la necesidad de disponer de "marcos de supervisión y regulatorios más homogéneos en los mercados financieros europeos" para evitar dsilates como el "apalancamiento excesivo e imprudente de ámbito mundial que finalmente ha demostrado ser insostenible". Por si no estaba suficientemente claro, recalcó la importancia y la utilidad de los principios y los códigos de conducta. Hasta él puede permitirse el lujo de afirmaciones como esta frente a los bancos y reguladores europeos.

El máximo ejecutivo de BBVA subrayó que la transparencia "es un deber" y dijo que los bancos "deberían comunicar el grado de su exposición y el modo en que calculan sus valoraciones".

Además, abogó por que los mercados de titulización sean más transparentes y destacó que evitar "conflictos de interés es sumamente importante". A su juicio, el Pilar III de Basilea "es un paso en la dirección correcta. Ahora bien, existen grandes diferencias en los modelos internos que utilizan los bancos y los supervisores, por lo que se requiere un gran trabajo de armonización".

González subrayó la importancia de que la cooperación internacional y la coordinación de los estándares de control y normativas internacionales "sea más eficaz", porque si los problemas de liquidez no se tratan de forma rápida y adecuada "pueden acabar convirtiéndose en problemas graves de insolvencia".

En este sentido, destacó la "prontitud" con que los bancos centrales intervienen en los mercados ante estos problemas de liquidez. "El caso del BCE es especialmente destacable. Ha sido capaz de abordar esta situación de mercado inusualmente compleja sin tener que introducir ningún cambio en su marco funcional. Su política de provisión de liquidez ha sido asumida dentro de los instrumentos, las frecuencias de intervención y la lista de colaterales definida y conocida por los participantes de los mercados antes de que despuntase la crisis", constató.

"Las crisis financieras son un fenómeno recurrente de las economías de mercado. Funcionan a modo de mecanismos dolorosos, pero en ocasiones purgan los excesos habidos a la hora de asumir riesgos en los mercados financieros", afirmó el presidente de BBVA.

A su juicio, pese a que las circunstancias que rodean la actual crisis puedan parecer novedosas, "su contenido es bastante habitual". "Términos familiares en otras crisis, como los fondos de cobertura de riesgos o la deuda soberana, son sustituidos en esta ocasión por otros como los SIV (vehículos de inversión estructurada), los CDO (obligación de deuda colaterizada) o los monoliners", señaló.

Francisco González aseguró que la gran expansión financiera era principalmente el resultado del auge en la titulización y del rápido desarrollo de los vehículos de inversión estructurada, conductos, fondos de cobertura de riesgos, inversión de capital privado, créditos de apalancamiento y similares.

CRISIS EN REINO UNIDO Y ALEMANIA

Los comentarios de FG llegaron precisamente el día en que Reino Unido puso sobre la mesa la posibilidad cierta de que nacionalice el Northern Rock, el quinto mayor prestamista hipotecario del país, ante las que considera insuficientes ofertas de los interesados en comprarlo. Sostiene el Gobierno británico que en la presente situación lo más beneficios para los contribuyentes es que la entidad esté controlada por la Administración pública. Todo un reconocimiento de incapacidad.

Y no es el único, porque el Ejecutivo alemán acaba de decidir inyectar 1.500 millones de euros en el banco IKB para evitar su insolvencia.

A principios de septiembre del pasado año, el KfW -un banco estatal-, principal accionista del IKB, y algunas entidades privadas inyectaron 3.500 millones de euros en el banco de financiación de medianas empresas para cubrir sus pérdidas.

Los acreedores alemanes, entre los que además del KfW se encuentran cajas de ahorro y bancos privados, han puesto a disposición del IKB 6.000 millones de euros hasta la fecha. El KfW ha aportado la mayor parte de esta cantidad, casi 5.000 millones de euros.

ACOSO A LA BANCA ESPAÑOLA

Por otra parte, el malestar en el mundo financiero español contra los reiterados artículos de la prensa británica sobre la debilidad de la banca española crece sin parar. La muestra más clara es la Asociación Española de Banca (AEB) que ya ha enviado varias cartas al Financial Times y al Daily Telegraph en respuesta a diferentes artículos, según publica el diario 'El País'. Los directores financieros aseguran que estos artículos encarecen la financiación de las entidades en los mercados.

La AEB recordó en la carta, que no fue publicada, que el Northern Rock tiene una ayuda "privilegiada" y que los bancos españoles tienen créditos sin ventajas y sólo a cambio de activos de máxima calidad. "Al contrario que algunos otros bancos americanos y europeos, los bancos españoles no se han beneficiado de las prácticas que han originado la crisis", recuerda Miguel Martín, ex subgobernador del Banco de España. En otra carta publicada en Financial Times, la AEB replicó con argumentos similares y terminó diciendo que cada sistema bancario tiene los supervisores que se merece.