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Publicado el viernes 15 de febrero de 2008
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Telefónica apuesta por México, un 'reino' minado por Slim

Ni la desidia de las autoridades aztecas ni las pataletas de Carlos Slim, que se resiste a  reconocer que toca a su fin su ‘reinado’ en el feudo mexicano -tan cercano al monopolio en la telefonía fija- van a cohibir los planes de César Alierta y su hombre en tierras charras, el ex ministro mexicano Francisco Gil. Telefónica tiene previsto invertir unos 400 millones de euros en México para ampliar su cobertura en el país, que actualmente cubre unos 70.000 kilómetros cuadrados, en los que se incluyen 78.000 poblaciones, aunque su iniciativa sigue chocando de frente con el muro del Palacio de los Pinos.

La empresa continúa sin poder ofrecer los servicios 3G en todo el país (y en concreto en Ciudad de México) porque el Gobierno, lastrado por la aparente la falta de coordinación entre la Secretaría (Ministerio) de Comunicaciones y Transporte de México y la Comisión Federal de Telecomunicaciones, aún no ha repartido las licencias. El magnate mexicano quema los últimos cartuchos de su reinado en la tercera generación de telefonía.

Carlos Slim culebrea. Se le está acabado el tiempo de su reinado en el califato mexicano, pero antes muerto que en competencia real en el sector de las telecomunicaciones. Ahora se pertrecha tras la desidia de las autoridades, que blinda el espacio de sus concesiones de 3G. La operadora española ya adquirió en 2004 el espectro necesario para llevar a cabo la tecnología de comunicación anterior, UMTS (Universal Mobile Telecomunications System) y desde entonces se encuentra inmersa en una batalla legal para obtener un mayor espectro que le permita llevar a cabo la tecnología 3G.

Y es que la competencia de Telefónica se está convirtiendo en un dolor de cabeza para el magnate mexicano. De la mano de Francisco Gil, (ex ministro de Hacienda con Fox, y un auténtico peso pesado en la política y el mundo empresarial  azteca), la penetración de Movistar en el mercado mexicano el primer semestre del año 2007  ha sido mayor a la registrada por Telcel.

Telefónica ha vivido años de fuertes pérdidas en México, pero la situación se revirtió desde 2007, cuando la filial en el país elevó un 46,7% su facturación y le dio la vuelta a su Ebitda negativo, con uno positivo de 113 millones. Todo, a pesar de que Telmex trata de maniatar su desempeño en el feudo azteca. Demasiado para Slim, que no puede soportar la probabilidad de que Telefónica- que ya tiene once millones de clientes de telefonía móvil en tierras mexicanas- le gane terreno en su propio reino de taifas, en el mercado del que el dueño de Telmex y Telefónica Móvil se ha enseñoreado, en el granero en el que hace caja para el resto de sus proyectos latinoamericanos e internacionales. Su éxito en México-donde el grupo de Slim supone un tercio de la capitalización de la bolsa- se asienta sobre las prebendas recibidas en su momento con la privatización de Telmex en 1990. Su preeminencia ha convertido el mercado en lo más parecido a un monopolio, ha rebajado la competencia a una sombra y, -como alerta la OCDE- ha llevado a México a unos de los precios más altos del mercado mundial de las telecomunicaciones.

Telefónica sobrepasa a todos sus competidores en el mercado de móviles en Brasil, Argentina, Venezuela, Chile y Perú. La expansión de Slim tiene problemas: ha tocado techo en sus operaciones corporativas y, a la vista de las pocas telecos disponibles en la región (salvo algunos movimientos en El Caribe), su grupo está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable, en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. Esas limitaciones explican las prisas de América Móvil por adelantarse con la 3G en la región- a pesar de las claras limitaciones técnicas que lo desaconsejan- y la pataleta desesperada del magnate mexicano en su tierra, ante la competencia de Telefónica y otros operadores.

Telefónica le ha ganado la mano del 3G brasileño a Slim, la que estaba pensada para ser la joya de la revancha en la batalla que el magnate mexicano mantiene con César Alierta en tierras latinoamericanas. El magnate azteca sabe que el gigante español ha cogido ventaja en 3G, una tecnología que lleva años desarrollando sobre el terreno, ya que en su dimensión internacional cuenta con cinco filiales que ofrecen móvil 3G  y dan acceso a internet a alta velocidad en movilidad. Telefónica dispone de redes 3G en los cuatro principales mercados de telecomunicaciones de la región, que ya ha realizado pruebas en prácticamente todos los mercados en los que opera y que cuenta con su experiencia adquirida en Europa. Y el que se dice el hombre más rico del mundo hace todo lo posible para demorar la hora de la competencia. Ya lo demostró con su intento por negar a Telefónica el servicio de interconexión a Telmex, a pesar de la Ley y la CFT.