BUSINESS INTELLIGENCE
Tres eran tres los planes de Pérez
· El presidente de ACS necesita mantener la tensión eléctrica a la espera del resultado del 9-M
· Con el blindaje estatutario de Iberdrola, Galán tiene asegurada una larga defensa
Nada está decidido en el futuro de Iberdrola y las elecciones del 9 de marzo poco aclararán, sobre todo si se confirma el actual empate técnico que pronostican algunas encuestas. El Gobierno que surja en abril –sea del color que sea- tendrá trabajo a la hora de conjugar los diferentes intereses que se enfrentan en la batalla por el control de Iberdrola, pero que nadie espere milagros. O se produce un acuerdo a gran escala, con los gobiernos francés y alemán implicados en el reparto eléctrico del sur europeo, o la ficha de Iberdrola quedará sobre el tablero por un largo periodo de tiempo, superior al que muchos predicen. Desbancar a la actual gestión de Iberdrola requerirá algo más que una OPA, sea española o francesa. Ignacio Galán está blindado por unos estatutos societarios más restrictivos aún que los que tenía Endesa. Sólo la retirada masiva del apoyo de sus accionistas –especialmente la BBK- facilitaría el desestimiento. La estrategia de ACS busca precisamente eso y de ahí la publicidad que rodean sus continuos planes. Ya va por el tercero –le llaman plan C-, consistente en vender FENOSA a los franceses de EDF y, con el dinero fresco obtenido, lanzar una OPA sobre Iberdrola. Galán mira a los catalanes de Gas Natural por si las moscas. Antes catalán que con Pérez.
La verdad es que el plan C de Florentino y sus socios los Albertos y los March tiene más lógica que entregar una Iberdrola segregada y reducida a los franceses, y engordar con los activos sobrantes una hipotética fusión de FENOSA con Gas Natural. Pero el plan B de Florentino Pérez tropieza con demasiada oposición política y estratégica que la que imagina el ex presidente del Real Madrid. Con un futuro Gobierno en ciernes que precisará apoyos políticos más allá de los catalanes, la permanencia de la sede de Iberdrola en Bilbao es algo más que una cuestión baladí. En el Gobierno vasco alguien ya ha comenzado a calcular lo que implicará en millones de euros de ingresos fiscales perdidos tal eventualidad. La cuestión no hace ninguna gracia en Vitoria, sobre todo en tiempos de vacas flacas. Algunos hasta recuerdan la ya olvidada integración de Petronor en Repsol, que redujo en miles de millones (aunque fueran de las antiguas pesetas) a la Hacienda vasca. Y lo peor es que si se perdiera Iberdrola, el BBVA podría sentir las mismas tentaciones, sobre todo si continúa el allí denostado FG en la presidencia.
El plan A, que no el primero, es si cabe el más laborioso y complicado de los tres ya conocidos. Una OPA conjunta de EDF y ACS sobre la eléctrica vasca al estilo de la exitosa de ENEL y Acciona sobre Endesa no resuelve gran cosa por su propia inestabilidad. Tal escenario exigiría una solución sustitutoria, de carácter contable, para el papel que desempeña FENOSA en el balance de ACS, con la que consolida. La constructora de los March, Albertos y Pérez debería tomar una parte muy importante de Iberdrola -por encima del 30% mínimo para una OPA- y abandonar FENOSA de forma que sus ratios de endeudamiento no se deterioren. Es probable que la venta la eléctrica que presidente Pedro López Jiménez encuentre rápidamente un comprador en Gas Natural pero no está claro que los franceses toleren la presencia mayoritaria de ACS en Iberdrola. Tampoco parece plausible pensar que el futuro Gobierno que se forme en abril, una vez desaparecida la presión electoral, acepte que italianos, alemanes y franceses controlasen a medio plazo, sin la vigilancia de Acciona y ACS, más del 75% del sistema eléctrico español. Habría que engordar en demasía a FENOSA y Gas Natural para poder olvidar que entre Endesa (ENEL), Hidrocantábrico (EdP), Viesgo (E.ON) y una futura Iberdrola de EdF, apenas queda espacio para que el resto conformara ese mini campeón nacional que se persigue para hacer la operación francesa presentable.
Y, en toda esta confusión de fórmulas e hipótesis, no hay que olvidar el papel de Electricidad de Portugal, presente en España a través de Hidrocantábrico y sin contrapartida española en territorio luso, salvo el 5% que Iberdrola tiene en la semi pública EdP. Hay quien piensa en el sector eléctrico español que la batalla de Iberdrola no terminará de librarse en toda su amplitud hasta que no se dibuje, aunque sea de manera esquemática, lo que ocurrirá con el mapa eléctrico ibérico. Los franceses no han renunciado a hacerse un hueco en Portugal y de ahí que sólo las conversaciones a escala comunitaria puedan arrojar alguna luz sobre el futuro mapa energético de una cada vez menos unida Unión Europea. Todo puede ocurrir a medio plazo, incluso un cambio de cromos en Endesa por parte de los italianos, más interesados en otros intereses en el este y centro europeos que en España. No sería la primera vez que algo de eso ocurra.