La banca europea, con las vergüenzas al sol, saca brillo a la banca española
· Si Brown ha terminado por pagar del bolsillo de los contribuyentes los platos rotos de Northern, Angela Merkel y sobre todo la CSU y el gobierno regional de Baviera serán los paganos del semiestatal BayernLB
La Banca europea ha tendido sus miserias a la vista. El impacto de las turbulencias del mercado del crédito, cuando no directamente la crisis ‘subprime’, ha dado de lleno en la línea de flotación de un puñado de los grandes bancos de la UE. Si en Londres llueve con la quiebra y la nacionalización del Northern Rock y en París no se esconden las vergüenzas de Societé Generale y los escuálidos resultados de BNP y Credit Agricole, ni en Berlín ni en Zurich escampa, a la vista de la depreciación de activos de Credit Suisse. El Northern Rock ha sacado los colores a la City británica, pero es el descenso en los beneficios de Barckays el que ha dado la alarma: la banca de la patria de Adam Smith está poseída por la inseguridad. El Dresdner Bank, por otros motivos, promete hacer lo propio con la credibilibidad del sistema financiero germánico y su blindaje ante los puntos de fuga fraudulentos en Alemania, que ya tuvo lo suyo con la zozobra del WestLB y el rescate del IKB. Si Brown ha terminado por pagar del bolsillo de los contribuyentes los platos rotos de Northern, Angela Merkel y sobre todo la CSU y el gobierno regional de Baviera serán los paganos del semiestatal BayernLB. Los ‘Cuatro Mosqueteros’ de las economías europeas -París, Londres, Berlín y Roma- sacan pecho y tratan de cristalizar fórmulas contra la crisis de las ‘subprime’ y recetas macro que eludan a Trichet y a la CE. Pero algunos de sus sistemas bancarios no han hecho sus deberes, no han soportado las presiones de la crisis hipotecaria sobre el tejido financiero europeo y, a lo peor -que se lo pregunten a Dresdner- han sucumbido a las tentaciones de la fuga de capitales. Con la que está cayendo ahí afuera, basta mirar a los vecinos europeos para certificar la salud del sistema financiero español.
Las previsiones de los más agoreros, que descontaban que la banca española iba a ser la cenicienta de las europeas, más expuesta que otras entidades europeas al crédito hipotecario como consecuencia del boom inmobiliario de los últimos años no se han hecho realidad. Todo lo contrario: a pesar de los créditos a promotores inmobiliarios y de los efectos de la desaceleración económica, los grandes bancos y cajas españoles enseñan el músculo de sus resultados, pueden presumir de solvencia y hacer ondear, además, la prudencia, pertrechados tras generosas provisiones con las que afrontar el ligero repunte de la morosidad, que permanece lejos de Europa, por debajo del 1%, tras cinco subidas consecutivas.
El presidente del banco semiestatal BayernLB, - controlado por el Gobierno regional de Baviera -Werner Schnidt, dejará su cargo a principios de marzo, en momentos que la entidad afronta dificultades por 2.000 millones de euros entre amortizaciones y morosidad. Su salida es sólo el capítulo hasta ahora más doloroso para Merkel de la crisis de los bancos regionales, que promete su próxima entrega con la venta, por la vía de urgencia, de Postbank, la filial bancaria de los servicios postales Deutsche Post. La crisis a consecuencia las especulaciones con bonos 'subprime' se ha convertido en Alemania en un mal sueño-sobre todo para los bancos especializados en ofrecer créditos a la pequeña y mediana empresa- con el que el Gobierno piensa compartir viaje por mucho tiempo. La semana pasada, el Gobierno federal tuvo que salir al rescate del banco industrial IKB con un multimillonario plan de ayudas estatales para hacer frente a un agujero de en total 11.500 millones de euros -16.700 millones de dólares- invertidos en bonos ligados a las hipotecas de Estados Unidos.
En la vecina Suiza, las puertas están abiertas de par en par, a la americana, a los fondos soberanos de la región del Golfo Pérsico y de Asia, que han comenzado el aterrizaje en el corazón de la Vieja Europa con el mismo entusiasmo con el que lo han hecho en Citigroup, Merrill Lynch y Morgan Stanley. El Gobierno de Qatar ha anunciado la compra de acciones del grupo suizo y ha añadido que invertirá más de 15.000 millones de dólares en títulos de entidades europeas y norteamericanas a lo largo del próximo año. Y es que aprovisionar 1.300 millones de francos suizos por pérdidas y apalancamientos de préstamos no ha sido más que una tirita para Credit Suisse. Si hace una semana anunciaba una reducción de su beneficio neto del 72% durante el último trimestre del año, ahora espera registrar un recorte de su beneficio neto en el primer trimestre del año de 1.000 millones de dólares. Ha tenido que admitir que prevé una depreciación de activos del primer trimestre de 2.850 millones de dólares por posiciones con activos de subyacente en el negocio de inversión en productos estructurados, lo que supondrá un impacto en el resultado neto de 1.000 millones de dólares. Peor aún, el segundo mayor banco de Suiza, no ha tenido más remedio que reconocer que sus desfases se deben a errores de valorización por parte de un pequeño número de operadores en algunas posiciones de la unidad de negocios activa en los créditos estructurados.
Llueve sobre mojado, hace dos semanas UBS se vio obligado a hacer una depreciación de activos superior a los 20.000 millones de francos (12.200 millones de euros). No se trata sólo del valor financiero de los correctivos anunciados por Credit Suisse o UBS, ni de sus repercusiones bursátiles: sobre todo, afectará al valor de las acciones la pérdida de confianza del mercado, en plena temporada de presentación de resultados tan decepcionantes como los del británico Barcklays. Sus problemas con las hipotecas de alto riesgo y los menores ingresos por compra venta de valores han generado un recorte en su beneficio del segundo semestre de 2007 del 21%. Los principales parqués europeos han comenzado a castigar a la banca. Las malas noticias relacionadas con los efectos de la crisis 'subprime' han reaparecido con fuerza en el mercado y suman y siguen con la sucesión de malas recomendaciones sobre algunos valores como BNP Paribas o Credit Agricole. Las acciones de Credit Suisse se desplomaban en la sesión del martes un 6% hasta 51,20 francos suizos. Los títulos de Barclays se dejaban más de un 4% y arrastraban a otros dos británicos: Royal Bank of Scotland -se deja un 1,66%- y a Lloyds TSB -pierde un 2,4%-.
No es cuestión de patriotismo, pero basta mirar a los resultados de los cinco grandes españoles, para comprobar que, si es cierto que es en las crisis donde se miden las fortalezas, los cinco grandes de la banca han revalidado su solidez gracias a su cintura para driblar las turbulencias financieras. El examen se salda con nota. Por mucho que Zaplana y el PP se empeñen en desplegar un manto de sospechas sobre la solvencia del sistema bancario español, basta mirar a la salud financiera y al músculo de unos y otros. Los bancos españoles tienen resultados, puede presumir de solvencia y hacer ondear, además, la prudencia. Sin perder por ello la capacidad de iniciativa, la adaptación del negocio- véase el Popular-, o a la voluntad de nuevas compras, como han demostrado La Caixa y Caja Madrid. La fortaleza de la banca española ha vuelto a ponerse de manifiesto por comparación con la europea gracias a una política de provisiones "generosa" ante los riesgos, frente al conservadurismo de la europea a la hora de destinar fondos para cubrir su exposición a las 'subrime' y derivados como las 'monoline'. Y ello a pesar de que la banca española- más rehén del crédito a promotores inmobiliarios y la titulización de créditos no está afectada directamente por las 'subprime', aunque sí por las consecuencias derivadas, especialmente el descenso de credibilidad de la banca en general y las tensiones de liquidez.
Atrás quedan las críticas del Financial Times. En España, la elevada inversión en hipotecas ha estado respaldada por la captación de depósitos y recursos fruto de la maduración de, por ejemplo, las inversiones acometidas en cartera industrial. Además, la coordinación y vigilancia de las autoridades reguladoras españolas ha funcionado con diligencia, frente a las actuaciones contrapuestas entre el regulador financiero (FSA), el Banco de Inglaterra y el Gobierno británico, por recordar sólo la debacle del Northern Rock.
La banca europea se ha visto obligada en las últimas semanas a acudir en masa a las subastas del Banco Central Europeo (BCE) para conseguir la liquidez necesaria, debido a que las tensiones en los mercados de capitales les han vedado la posibilidad de recurrir a otros cauces más habituales como el interbancario y las emisiones de deuda. Sólo el pasado diciembre, el supervisor europeo facilitó fondos por 467.641 millones de euros. De esta cifra, 44.086 millones de euros, un 10% del total, fueron solicitados por bancos y cajas españoles, un porcentaje muy inferior al requerido por otras entidades europeas. Por ejemplo, las alemanas han pedido en torno a un 40% y en un solo día, el holandés Rabobank, han llegado pedir hasta 30.000 millones de euros. Además, el colateral disponible en España es suficiente para garantizar una inyección de liquidez de tres o cuatro veces la actual.
Los resultados del sistema financiero español, en contraste con una parte de sus competidores extranjeros, dejan patente su profesionalidad y seriedad. En un año en que otras entidades han visto saltar por el aire sus cuentas de resultados, los cinco grandes -Santander, BBVA, La Caixa, Caja Madrid y Banco Popular- lograron un beneficio neto conjunto de 21.795,02 millones de euros en 2007, lo que supone un crecimiento del 25,14% respecto a los 17.415,99 millones registrados en 2006.
Las previsiones de los cinco grandes rondan el 15% de incremento e, incluso, se mantienen los cálculos para los tres próximos años, a pesar de que ni desde Bruselas ni desde Madrid se niega la desaceleración y las nubes en el horizonte del próximo semestre. Los mercados, de hecho, se preparan para futuros recortes. Conscientes de que la crisis premiará a las entidades gestionadas con más rigor, las entidades van mucho más allá de las exigencias del Banco de España. Y si en algo han coincidido los cinco principales bancos y las Cajas es en la prudencia. Ha sido Caja Madrid la que más engordado la hucha, convencida de que la crisis de liquidez puede durar todo el año y la morosidad hasta llegar a triplicarse, decidió seguir al pie de la letra este consejo. El Santander, que en 2007 logró un beneficio atribuido de 9.060 millones de euros- un 19% con respecto a 2006- obtuvo 2.348 millones de plusvalías extraordinarias netas, de las que 1.398 millones se han destinado a dotaciones extraordinarias. Para la Caixa, ese incremento fue particularmente intenso en el mes de diciembre. Para disgusto del Financial Times y todos los que desde el más allá de las fronteras ibéricas se empeñan en buscar las versiones españolas del Northern Rock o el Credit Suisse.