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Publicado el miércoles 20 de febrero de 2008
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La CE tira de las orejas a Rajoy y Zapatero por la subasta de impuestos

No es la primera vez esta semana que la Comisión Europea entra en campaña con un tirón de orejas a los partidos españoles, pero sí la más rotunda. En plena batalla de ofertas electorales de reducciones de impuestos del PSOE y del PP de cara al 9-M, Bruselas reclama a Madrid que evite recortes de impuestos o aumentos del gasto que puedan poner en riesgo el equilibrio presupuestario. Almunia ha recordado que no está el patio macroeconómico para alegrías ni subastas al postor más ligero. Ferraz y sobre todo, Génova, henchidos de populismo han abierto sin medida la caja de las promesas y han derivado en una orgía de promesas de bajadas de impuestos y exenciones

Como la conocida devolución de 400€ de los socialistas o la propuesta del PP que consiste en que el 69% de los ocupados dejen de pagar el IRPF que no hacen más que hipnotizar a los votantes, confundir sobre la realidad fiscal y contaminar con el humo electoral a una economía en proceso de desaceleración.

Lo recuerda Bruselas: la posición presupuestaria española por ahora es "sólida"- "una de las mejores de la zona euro y de la Unión Europea", sólo superada por los países nórdicos -gracias al superávit que en 2007 superó el 2% y para 2008 y los años siguientes está previsto que baje al 1,2%-, y a la reducción de la deuda. Ambos ofrecen un margen de seguridad frente al posible descenso de los ingresos tributarios como consecuencia del actual ajuste del sector inmmobiliario. Es un síntoma de prudencia que el plan de estabilidad de España prevea que el nivel de endeudamiento se sitúe en el 30% en 2010 frente al 36% de 2007 y casi el 60% a principios de la presente década.

No obstante, sólo es aconsejable bajar impuestos cuando no se favorece la inflación, es decir, cuando al mismo tiempo se reduce el gasto público. Y ante la ralentización del sector inmobiliario y, por ende, de la economía, es esencial analizar atentamente los efectos de los recortes impositivos y/o del aumento del gasto, a fin de conservar una situación presupuestaria sólida y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la hacienda pública.

El programa de estabilidad español para el periodo 2007-2010 elaborado por Bruselas prevé un crecimiento medio del 3,1% del PIB durante todo el periodo, un superávit del 1,2% en los próximos tres años y un descenso de la deuda hasta el 30% en 2010. El Ejecutivo comunitario considera demasiado optimista la previsión de crecimiento del Gobierno para 2008, que es del 3,1%. A su juicio, en 2008, las presiones inflacionistas, las menores expectativas de crecimiento y la evolución del sector de la vivienda pesarán en la renta disponible y apuntan a un menor crecimiento del PIB que el que prevé el programa. La Comisión es, además, más pesimista que el Gobierno sobre la evolución del sector de la construcción. Mientras que el programa prevé una "desaceleración de la inversión en vivienda" las previsiones de Bruselas apuntan a una "contracción del sector, que empezará ya en 2008, y que implicará un estancamiento de la inversión total en 2009". La Comisión, como en otras ocasiones, pide a España que aumente el ahorro público y el nivel de empleo y que reforme los sistemas de protección social y del sistema de pensiones en particular.