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Publicado el viernes 22 de febrero de 2008
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Societé Générale, rojo sobre negro

El cuento del segundo banco de inversión francés sigue su guión. Con Bouton como narrador, pasó de la ‘leyenda del malvado broker Kerviel’, a ‘la historia príncipe valiente de Sarkozy’, empeñado en blindar a Societé Générale. Pero ahora es ya poco más que la ‘historia del flautista de Hamelin’. Los hombres de Daniel Bouton no dan abasto para sacarle brillo a la cajita de espantos y dudas en la que se ha convertido el banco. Con Jerôme esperando un juicio que llegará antes de junio, el negro sobre blanco en las cuentas de Societé ha derivado en unos rojos que siguen siendo indigestos para el mercado. Ni el aumento de capital de 5.500 millones de euros con los que la entidad pretende consolidar sus fondos propios, ni los informes de la compañía que limitan los problemas a “lagunas en los sistemas de seguridad” han hecho el milagro, ni emiten humo suficiente para despistar a los inversores.

Se ha convertido en el ejemplo de una gestión bancaria aliñada por el fraude, la ignorancia y el ocultamiento. A pesar de lo que el grupo de crisis de la gala cuente en sus informes, ni ha salido fortalecida, ni el terremoto ha cesado en la Défénse. Ni el financiero, ni el político, ni, a lo peor, el bursátil. Societé se convertía el jueves en el protagonista involuntario de una sesión de recuperación para el parqué parisino y en el farolillo rojo del selectivo, que ha castigado sus resultados con la misma intensidad (-2,28%), con la que recibió el informe del Consejo Independiente. Los paños calientes le costaban al valor el miércoles un 6,01%, hasta los 71,15 euros. Con UBS en cabeza, las recomendaciones hace semanas que le han dado la espalda al valor, los analistas consideran que el grupo puede atravesar un periodo de descensos que pase factura también a los resultados. El mercado se  ha encargado ya de contradecir a los que  descontaban un potencial alcista en el proceso de ampliación de capital, teniendo en cuenta que el valor de SG (incluso descontando la dilución ligada al aumento de capital) sólo sería moderadamente inferior a la media del sector. Y a quienes han apostado por que la especulación y los rumores subirán los valores de SG.

El segundo banco de inversión francés insiste en barrerlo todo debajo de la alfombra, quiere recomponer la figura y seguir la marcha. Pero su debilidad no se llama sólo Kerviel. Eso que Boston llama "la solidez de su modelo de desarrollo" arroja pérdidas record. El fraude del que fue objeto recientemente Société Générale le ha pasado factura en sus cuentas del cuarto trimestre de 2007. La crisis de las subprime, también. Las pérdidas alcanzaron los 3.350 millones de euros, frente a las ganancias de 1.180 millones que obtuvo en el mismo periodo de 2006. El banco francés confirmó básicamente los resultados anuales que había avanzado el pasado día 11, es decir, un beneficio de 947 millones de euros, una caída del 82%, frente a los 5.220 millones un año antes. La culpa, claro, tiene apellido para Bouton y sus chicos: Kerviel y su agujero de 4.911 millones, el chivo expiatorio a cuya espalda se cargan todos los rojos del banco galo. encialmente por el fraude atribuido a un antiguo operador. Pero aún sin ese elemento excepcional, los resultados de la entidad hubieran caído un 20% respecto a los del ejercicio precedente y el resultado neto en dicha actividad se situará alrededor de la mitad del logrado en 2006. Y olvida el impacto de las depreciaciones ligadas a la crisis del mercado del crédito: 2.600 millones en la banca de financiación e inversión; 276 millones en la gestión de activos y 49 millones en el área de gestión propia. Societé no tiene más remedio que plegar velas.  Ha propuesto un dividendo de 0,90 euros por acción. Y, en voz baja, Bouton aprovecha el ruido de olas de sus resultados trimestrales para anunciar que seguramente tendrá que reducir más el valor de sus activos en el primer trimestre de 2008.

Y negro sobre blanco el informe preeliminar del mal llamado Consejo independiente, cuidadosamente presentado y envuelto en lacitos horas antes de los resultados, colchón frustrado que no ha podido amortiguar el golpe de las bolsas.  Nada por aquí, nada por allá. Como ya hiciera en su momento el informe Lagarde, hace tres semanas, sólo señala algunas lagunas. Pero una auditoría de PricewaterhouseCoopers a Société Générale, enfocada a las fechorías del corredor Jerôme Kerviel, revelaba el jueves que los controles internos del banco venían fallando desde hace más de dos años. El corredor expuso, en realidad al banco a más de 75,000 millones de dólares en deuda de alto riesgo, suma que es superior al valor de mercado de la institución, y las pérdidas netas resultantes sumaron 7,200 millones.