BELVEDERE
Así las cosas, Jaime Botín y Crédit Agricole estarían condenados a entenderse
El Banco de España ha vuelto a demostrar su profesionalidad y buen hacer por mucho que le duela a Jaime Botín. Qué lejos parecen aquellos tiempos en que el gobernador maniobraba para ayudar a un financiero advenedizo a defender su presidencia deslegitimada. La decisión de permitir alcanzar sólo un 25% a Jaime Botín en Bankinter puede parecer dura, incluso antipatriótica, pero todo indica que ha tomado una postura acorde con su función supervisora para evitar males futuros. La motivación del freno impuesto a Botín no se ha hecho pública pero debe tener unos fundamentos muy sólidos para atreverse. Y, en principio, no pueden ser otros que la insuficiencia de las garantías presentadas para poder alcanzar el 29,9%. Si Botín no ha reaccionado presentando garantías adicionales antes de la decisión final, hay que deducir que no las tiene. Y eso nos lleva a una primera conclusión provisional: Jaime Botín no tiene intenciones de lanzar una OPA sobre Bankinter porque no puede. Necesita ayuda. Crédit Agricole sí puede aunque diga que no tiene intención, quizá porque aunque pueda, el resultado sería incierto si no cuenta con aliados. Continúa el empate y eso conduce a plantear la necesidad de que ambos contendientes tienen que llegar a entenderse en bien de la entidad. Un banco no es una empresa industrial y aguanta muy mal el enquistamiento de estos conflictos; ejemplos los hay a montones.
Si Jaime Botín llega al 24,9% -se supone que de una u otra forma ya lo tendrá al alcance de la mano-, puede contar con otros accionistas presentes en el consejo de Bankinter que le permitirían presentar una línea de defensa cercana al 34%, quizá un 39 si los empleados del banco sindican sus acciones.
Por su parte, Crédit Agricole puede llegar al 29,9%, lo que le dejaría en minoría pero lo cierto es que no se puede ignorar un paquete tan formidable puesto que puede amargar la vida a los defensores y en el camino afectar a la entidad. Para lanzar una OPA hostil tendría que enfrentarse a ese teórico 39%, cantidad suficiente como para convertir el asalto en incierto. Necesitaría la colaboración de otros accionistas para estar seguro del éxito. Tendría que contar con Caja Madrid (4,/%) y Societé Genérale (3%). Claro que ambas también podrían ponerse del lado de Botín. O uno de ellos.
Pedirle a Caja Madrid una resistencia patriótica sería mucho pedir si CA ofreciera un buen precio. En cuanto al francés, su situación no es precisamente buena y sus accionistas se inquietarían si se enzarzara en una pelea sin vender en el supuesto de que pudiera obtener un buen precio y sus correspondientes jugosas plusvalías.
Quedan, pues, algunas incógnitas por resolver, incluida la posibilidad de que Botín logre ayuda externa. En cualquier caso, la batalla sería cruenta y la primera victima sería el propio banco sometido a las tensiones derivadas de tal pelea. Esa no es una buena opción.