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Publicado el miércoles 6 de febrero de 2008
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BUSINESS INTELLIGENCE

Interconexión eléctrica y otras lindezas en la batalla contra ETA

Alberto Valverde.– Florentino Pérez está que se sale. La reciente entrada en la arena eléctrica española de los franceses de EDF, pronosticada por esta newsletter desde el asalto a Endesa por alemanes e italianos hace más de un año, le ha venido a salvar los trastos a ACS , casi in extremis,  segundos antes del desplome bursátil. Salvo su fiasco como gestor en el Real Madrid, a Pérez no se le puede negar su exquisito olfato empresarial. Entró en Unión FENOSA porque en aquel momento era la única eléctrica disponible pagando una media de 33 euros por acción. Hoy, con el 47% del capital en sus manos, FENOSA cotiza a más de 45 euros, una plusvalía latente de casi el 50% que ni siquiera el mismo Botín se la imaginaba cuando se la vendió. Sus títulos van a seguir subiendo, ya lo verán, porque la participada por ACS necesita una buena relación de intercambio para hacerse valer en cualquier encaje de bolillos del puzzle eléctrico que se avecina. Con Iberdrola, va a pasar lo mismo, a la espera de que se pongan de acuerdo Sarkozy y Merkel en el reparto eléctrico comunitario, con permiso de los italianos. De momento, y ante una batalla que tardará meses en perfilarse, Florentino y sus socios se están forrando como lo harán el resto de accionistas de la aún primera eléctrica española. Lo decía Galán hace meses. Iberdrola ha entrado en subasta, como en su día lo estuvo Endesa. Todo ello con el ausente e ingenuo beneplácito del Gobierno de Zapatero.

Y mientras ambos valores siguen subiendo junto a Gas Natural, pese a los ajustes periódicos aislados para retirar plusvalías, Pérez se ha lanzado a ganar la batalla en la Prensa con el único fin de tratar de intimidar a su principal adversario -el presidente de Iberdrola-, con el que probablemente estaría condenado a entenderse si en este país existiera una cabeza pensante en materia de política energética y con mínimas nociones geoestratégicas. Ya lo decía José Maria Amusátegui cuando, desde el antiguo BCH, quería fusionar a Dragados con FCC, ignorando la firme oposición de Esther Koplowitz: "si no puedes ganar la batalla societaria, al menos gana la mediática". A Pérez le basta convencer a algunos medios de que está ganando para alcanzar los objetivos que busca. Todo vale, aunque algunas de las teorías filtradas a medios afines sean peregrinas. Como decía Eulogio López en Hispanidad.com, lo de vincular la entrada de EDF en Iberdrola con la interconexión eléctrica con Francia es de risa fácil. Ni al más lego en asuntos energéticos se le ocurre pensar que la unión por cable transpirenáico puede ser tan valiosa para los intereses nacionales como la propiedad y gestión de la primera eléctrica española.

La interconexión beneficia sobre todo a los franceses, que cuentan con excedentes de generación gracias a su acertada apuesta por la energía nuclear. Desde el grave error de Carlos Solchaga -eso sí, inducido y  presionado por Alfonso Guerra- de paralizar la construcción de cinco grupos nucleares en 1984, España ha estado importando abundante energía de Francia pero exportando la misma cantidad o más a Marruecos y Portugal. No es que seamos autosuficientes totales en producción eléctrica pero tampoco somos desesperadamente dependientes. Basta con comprobar las estadísticas de UNESA y Red Eléctrica. Otra cosa es que a veces la garantía de potencia escasee en puntas de demanda y, a medio y largo plazo, convenga la interconexión. Pero no sólo ha sido París quien se ha mostrado remolona a la hora de tender una red que, a los precios actuales, puede costar más que lo que devenga. Pero si EDF consigue sentarse en una empresa eléctrica española, la interconexión sería una exigencia racional, más aún para los intereses de Francia que para los nacionales. Es más, la red sería un vehículo, necesario y decisivo. para el cierre del incipiente juego de la colonización  energética de los países comunitarios periféricos por parte de Francia, Alemania y, en menor medida, Italia.

Lejos de vincular la entrada de EDF en España con la interconexión eléctrica, Zapatero sí pudo dejar caer sobre la mesa en su polémica conversación con Sarcozy un asunto que obsesiona al inquilino de la Moncloa desde que publicitó sus conversaciones con ETA en el año 2004. Se trataría de la ardua y dolorosa guerra policial que libra contra la banda terrorista desde el atentado en la T-4 de Barajas, el 30 de diciembre de 2006. Ahí sí que Zapatero precisa la ayuda francesa, y más especialmente del nuevo Gobierno galo. Los grandes logros policiales del Gobierno socialista se han producido en territorio francés y los expertos en la lucha contra ETA saben de donde provienen los soplos que han permitido desmantelar células terroristas listas para actuar en España. Que nadie se llame engaño por mucho que repulse la idea de lo que aún parece pero que puede que no sea. Que para seguir recibiendo la colaboración francesa a alguien se le haya ocurrido que no se pueden desairar los sueños de expansión económica para la mayor "grandeur de la France". Lo trágico es que para ello el sacrificio sea una cesión económica desproporcionada, como el control de Iberdrola, una empresa que parafraseando a Galán, se "ha necesitado 106 años en construir y que puede trocearse en 24 horas".