Reordenación del sector energético en el 10M
Las opciones francesas pierden fuelle y aumentan las catalanas y vascas
· La Caixa, Gas Natural y Repsol recuperan capacidad negociadora al convertirse CiU y PNV en partidos bisagras
· Una OPA inmediata de EDF sobre Iberdrola sería un suicidio para la operación al carecer de apoyos políticos
Incluso aunque decida gobernar sin ellos -que con 169 diputados puede-, los necesitará continuamente. Y esa necesidad política de los nacionalismos conservadores de CiU (11 diputados y PNV, 6) por parte del Gobierno de Zapatero, ha trastocado de entrada los planteamientos que las empresas energéticas bajo acoso o en ataque corporativo se hacían hasta la semana pasada. Las opciones francesas de EDF en su asalto a Iberdrola pierden fuelle político en favor de las catalanas e incluso de las vascas. El futuro presidente de Gobierno tendrá que atender las exigencias nacionalistas conservadoras -muy proclives al pactismo en materia económica-, y olvidarse de las del francés Sarkozy, que a su vez ha resultado debilitado políticamente en las municipales de su país. La Caixa, Repsol y Gas Natural recuperan protagonismo en la reordenación energética en España (y lo aprovecharán con ganas) mientras Iberdrola, con el apoyo de la BBK, gana confianza en su cruzada por la independencia empresarial.
Es difícil imaginar que la eléctrica pública francesa EDF lance de inmediato la OPA que muchos analistas preconizaban para el día después de los comicios legislativos del nueve de marzo. Si lo hiciera es muy probable que resultara todo un suicidio para la operación. Los resultados electorales, pese al aumento de escaños del PSOE, han dejado atado de manos a Zapatero, aunque parezca una contradicción . Su dependencia de formaciones políticas sólidas y homogéneas como son CiU y PNV ha aumentado, ya que difícilmente podrá apoyarse en una combinación de otros partidos, aunados en contra del PP. El PSOE. El Gobierno socialista podría gobernar cómodamente con el apoyo de CiU, pero también es cierto que le bastaría el del PNV junto al de IU -o el de Rosa Díez- para sacar adelante la Ley de Presupuestos y otras propuestas legislativas que precisan mayoría absoluta. Obviamente, Zapatero tendrá que pagar un precio político por ese apoyo, pero podría comenzar por sacar ejemplo de lo que le sucedió a Felipe González en su tercera legislatura. Nunca antes, ni CiU ni PNV se sintieron tan cómodos en Madrid prestando sus escaños al PSOE, primero; y a José María Aznar, después, durante la primera legislatura popular. En eso sí que han ganado los nacionalistas conservadores, aunque hayan perdido votos a manos de los partidos centralistas.
La reordenación del sector energético español va a continuar en estado de espera, casi de buena esperanza, al menos hasta que Zapatero deshoje la margarita y evidencie qué apoyos va a preferir a la hora de legislar. Pero es evidente que la situación que se perfila a un mes vista no es la misma que cuando la eléctrica francesa EDF anunciaba a primeros de febrero que quería entrar en Iberdrola con el dinero del contribuyente galo. Si entonces admitía que no dará ningún paso sin contar con el Gobierno español o desistirá si se oponen las empresas, ahora va a resultar prisionero de sus propias palabras. Las opciones de Gas Natural en el sector eléctrico, reducidas tras su tropezón en Endesa, vuelven a tomar prioridad a resultas del decisivo papel que adquire CiU y bien es cierto que la empresa catalana, dominada por La Caixa y Repsol, prefiere ser parte activa en una OPA antes que ser opada. Lo mismo le sucede a Iberdrola, cuyo accionista principal, la BBK, aunque muy minoritario para este tipo de operaciones, es una correa de transmisión del PNV. Josu Imaz, ex presidente del PNV, lo dejó escrito apenas dos jornadas antes del 9M. El PNV no verá con buenos ojos una operación que debilite o disgregue Iberdrola y, sobre todo, que aleje la sede social de la eléctrica del País Vasco.
Junto a la pérdida del fuelle de la opción francesa cae también la de la constructora ACS sobre Iberdrola, ya que Florentino Pérez tendrá que pasar revista en Barcelona (eso no es difícil, habida cuenta del escenario común que comparte con La Caixa en Abertis) pero ya con menos ínfulas. Se abre además el abanico de opciones pero también el de los protagonismos. Y lo que es más importante, adquiere relevancia de primera magnitud todas aquellas posibilidades que se ofrecían como alternativas al asalto de la francesa EDF, como las eventuales combinaciones que incluían a Gas Natural, bien en Iberdrola o en Unión FENOSA.