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Publicado el jueves 13 de marzo de 2008
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Astroc y Aisa, beneficiadas colaterales del acuerdo de Colonial

J.A.– La sombra de Nozar pesa un poco menos después del puente de plata de “los Luises” en Colonial. Sobre todo arroja menos carga en los hombros de sus participadas. No es que el acuerdo con el fondo ICD, una oferta de compromiso engendrada desde las dudas y plagada de condiciones que pueden dar con él al traste, despeje por completo el horizonte financiero de los Nozaleda, pero su existencia y la mayor distancia respecto a la posibilidad de un concurso de acreedores se ha coaligado con la rebaja de la participación de Nozar en el grupo inmobiliario Afirma -antes Astroc Mediterráneo- desde el 24,49% anterior hasta el 17,8%, una participación ligeramente inferior a la que se fijaba en los acuerdos para la fusión aprobados en la junta del pasado 7 de febrero.

Portillo y los Nozaleda sueltan parte del lastre con la sonrisa puesta y la venta a la desesperada por bandera. A sus espaldas quedarían los pequeños accionistas deseando sacarles los ojos, condenados a vender muy por debajo del precio de compra, los inversores, los títulos por los suelos, Colonial troceada, los dubaitíes, que se llevarían la parte más jugosa del pastel. Y las participadas por Nozar, un poco más ligeras. Nozar ya había comunicado la semana pasada la desinversión en Astroc, mediante la venta del 7,1% del capital, por un importe que rondaría los 23 millones de euros a precios de mercado.

Si se consuma el acuerdo con el ICD, los ingresos extraordinarios con los que contará la inmobiliaria tras la venta de su 12,2% en Colonial alivian las dudas sobre la situación del grupo y, de paso, sobre la evolución bursátil de Astroc y la catalana Aisa, que durante las sesiones del martes y del miércoles han comenzado a cobrarse la revancha bursátil del castigo que recibieron sus títulos por los sustos judiciales de. Aisa venía de encadenar otra racha especialmente negativa, con caídas en las cuatro jornadas precedentes del 4,26%, del 5,26%, del 9,83% y del 11,37%. Y ha podido remontar un 2,2%. Astroc, (futura Afirma), rompió sólo en una sesión una racha especialmente adversa que había provocado caídas en las tres jornadas precedentes del 6,46%, del 5,26% y del 12,15%. Pero el miércoles volvía a dejarse un 3,27% en el parqué.

El pasado 7 de febrero la junta de accionistas de Astroc aprobó una ampliación de capital por valor de 842 millones de euros y la fusión de la compañía con sus participadas Rayet y Landscape. Según adelantó entonces la inmobiliaria, tras la fusión Nozar se convertiría en el segundo accionista de Afirma con un 17,9%, por detrás de Rayet con un 40,3% y por delante de CV Capital, vehículo inversor de Enrique Bañuelos, con un 17%. Los Nozaleda han cambiado ahora el terreno de juego.

Oficiante por complicidad de este entierro, a Nozar le han crecido los acreedores, los dolores de cabeza y las amenazas judiciales. Ni siquiera la mejor de las ‘dotes' que ofrecen los dubaitíes es un horizonte suficiente para Nozar. La deuda de los Nozaleda es de 457,1 millones. Para cubrirla la oferta tendría que elevarse a 2,48 euros por acción, muy lejos del precio real de 1,19 que están dispuestos a pagarle los dubaitíes.

Además, en el mejor de los casos, los Luises estarán condenados a una tocata y fuga sólo parcial, que los deja con lo más duro de digerir del cadáver de Colonial en las manos a seguir al mando con los activos de la promotora que se elevan a 2.100 millones de euros, con una deuda de 962 millones y cuyo debut bursátil será a un precio de entre 0.70-0,75 euros por acción.

Los bancos acreedores de Portillo y Nozar (a título personal) tendrán que liberar la disponibilidad de los títulos pignorados en garantía por estos dos accionistas. Tanto el comprador como los vendedores tendrán que aportar, la semana que viene, avales a la operación. En un plazo máximo de cinco meses, estos acuerdos con los bancos tendrán que estar ya materializados y la escisión completada.Pero si la firma del acuerdo con ICD no se ejecuta de inmediato, Nozar corre el riesgo de no poder enajenar su paquete del 12% en Colonial y salvar la crítica situación financiera que atraviesa.

El segundo accionista de Colonial se ha convertido en el primero de los oficiantes del funeral, pero corre el riesgo de acabar en difunto. Hasta que cierre la venta, su día a día sigue muy supeditado a lo que en poco tiempo pueda decidir un magistrado, que debe pronunciarse sobre si se admite o no la petición de Avalatransa, la peor pesadilla de Luis Nozaleda, al que le instó el concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) ante el juzgado mercantil número 2.