Monitor de la Construcción
La mujer en el sector de la construccion
La reciente celebración del Día de la Mujer Trabajadora ha puesto de nuevo de manifiesto la imparable incorporación de las mujeres al mundo del trabajo en todos los ámbitos y en todo tipo de puesto o desempeño de actividad. Pero es un avance paulatino y, sobre todo, es un avance condicionado a desigualdades muy arraigadas desde hace muchos años y a dificultades objetivas de equiparación, más allá de la capacidad, la formación o las cualidades personales. Hay todavía muchos ámbitos laborales en los que la tradición y las condiciones propias del trabajo a realizar dificultan sobremanera la plena equiparación de la mujer –el ejército profesional, la marina mercante o la construcción son algunos ejemplos- en condiciones similares a las del colectivo masculino.
La construcción es una actividad que se caracteriza por sus barreras objetivas para el acceso pleno de la mujer al trabajo, especialmente en las obras y tajos y en algunas profesiones u oficios en los que la fuerza y la dureza de las condiciones de trabajo son manifiestas. Pero se ha avanzado mucho en los dos últimos años, en parte porque el continuado crecimiento de la actividad ha propiciado una sobredemanda de mano de obra no demasiado cualificada y en menor medida de profesionales y técnicos, y en parte porque la creciente tecnificación de procesos constructivos, la introducción de nuevas especialidades como es el caso de la prevención de riesgos, y la masiva incorporación de maquinarias cada vez más sofisticadas para cuyo manejo no es necesaria fuerza sino conocimiento y talento, han permitido a muchas mujeres con la formación adecuada ingresar en el sector. Aún así, la progresión es lenta y la presencia de la mujer en la construcción se mueve en porcentajes más bajos que en otros sectores productivos, incluida la industria.
A finales del 2006 la participación de la mujer era de un 5,39% del total de trabajadores de la construcción, habiéndose contabilizado 141.400 mujeres activas en el sector. En el último trimestre de 2007, se registraron en el sector 154.100 mujeres, es decir, un 5,72% del total, lo que supone un aumento de 12.700 trabajadoras con respecto al año anterior. La mayoría de ellas, un 87,87%, tenían entre 25 y 54 años. La franja de edad de entre 20 y 24 años representaba un 7,79% con cerca de 12.000 trabajadoras, y el grupo de más de 50 años, el 2,53%, con 3.900 mujeres. Las trabajadoras de entre 16 y 19 años eran 2.800, lo que sólo supone un 1,82% del total de mujeres activas en el sector. El descenso general de la actividad en la última parte de 2007 también ha repercutido en la inmigración; según la EPA mientras en el cuarto trimestre de 2006 las mujeres extranjeras dedicadas al sector representaban el 6,17% de las trabajadoras con unas 8.700 personas de este género ocupadas, en el mismo periodo de 2007 solo se han contabilizado 7.400 trabajadoras, es decir, un 4,8%.
Donde más se manifiesta la progresión en la incorporación de la mujer a las actividades de la construcción aunque es verdad que todavía muy selectivamente, es en la demanda de formación específica de este colectivo en los últimos tiempos. La formación profesional tiene en España muchos caminos, desde los promovidos por instancias públicas a las innumerables oportunidades ofertadas desde el sector privado. Pero como muestra, vamos a comentar los datos al respecto que ofrece la Fundación Laboral de la Construcción, que es el instrumento del propio sector para la formación; la tercera entidad de formación de España y la primera estrictamente privada por número de alumnos. En 2007 recibieron formación 6.346 mujeres, que representaron el 10,97% del total de los alumnos formados; y aunque ese dato muestra un práctico estancamiento respecto a 2006, en el que las mujeres alcanzaron el 10,95% del total, casi duplica el de trabajadoras que se dedican profesionalmente al sector de la construcción. Las alumnas de la Fundación Laboral son en su mayor parte trabajadoras diplomadas, el 35,7%, y licenciadas, el 25,6%, y en tercer lugar se sitúan las trabajadoras con títulos de grado medio, el 21%. Estos datos contrastan con los de los trabajadores varones formados por la Fundación Laboral, entre los que priman los colectivos con títulos de graduado escolar, el 36,9%, y los de estudios primarios, el 20,4%. Es decir, las mujeres optan a trabajos donde prima más el conocimiento.
En relación con la edad, el colectivo más numeroso de alumnas es el grupo comprendido entre los 26 y 45 años, que aglutina al 88,5% del total de trabajadoras formadas. Las Comunidades Autónomas con más presencia de mujeres formadas han sido Navarra, con un 19,7%, Castilla y León, con un 18,6%, y Extremadura, con un 16,9%. En cuanto a la preferencia formativa de las mujeres que han accedido a formación en esta entidad, se distinguen tres áreas temáticas -Gestión, Oficios, y Seguridad y Salud-, que se reparten los porcentajes de participación casi a partes iguales. En lo que se refiere a las acciones formativas más cursadas, el 14,3% se formaron como técnicos superiores de prevención de riesgos laborales en las especialidades de Seguridad en el Trabajo, Ergonomía y Psicosociología aplicada, e Higiene Industrial. En segundo lugar, el 10,6% de las trabajadoras formadas eligieron acciones formativas relacionadas con aplicaciones informáticas y, en tercer lugar, el 4,5% se formaron como técnicos de promoción inmobiliaria.
Esta progresión en la demanda de formación pone de manifiesto que hay un nuevo nicho de trabajo en el sector al que es previsible que acudan mujeres en mayor proporción que a otras áreas, y que es la obligada creación de nuevos puestos de trabajo para cumplir las exigencias del marco normativo actual sobre prevención de riesgos y del que se han derivado nuevas obligaciones por parte de las empresas, para cuyo cumplimiento necesitan trabajadores/as formados expresamente en estas materias.