¿Será Bear Stearns el último episodio de la crisis financiera?
· La última inyección de la autoridad monetaria estadounidense ha sido exclusivamente un parche cuyos favorables efectos no han llegado siquiera a las 72 horas
Los inversores creyeron que la crisis de las ‘monoline’ era el último episodio en la crisis financiera, algo que pronto comprobaron que no era exacto tras conocer los problemas del fondo de inversión Carlyle Capital Corporation. Sin embargo, tras las inyecciones y ampliaciones registradas por diversas entidades, se consideraron sólo rumores las voces que insistían, desde el comienzo de la pasada semana, en la existencia de un banco estadounidense en dificultades. Unos comentarios que habían amortiguado la intensidad de los últimos rebotes bursátiles. No obstante, ni los desmentidos de la FED ni del propio Bearn Stearns impidieron el desastre. Los reembolsos se sucedieron y las salidas de caja se acentuaron por todos los frentes, motivando que la FED de Nueva York y JP Morgan instrumentaran la operación de rescate para restablecer la liquidez y la solvencia. Este episodio ha dejado claro que la última inyección de la autoridad monetaria estadounidense ha sido exclusivamente un parche, cuyos favorables efectos no han llegado siquiera a las 72 horas.
La cotización del quinto banco de inversión estadounidense, con 14.000 empleados en todo el mundo, llegó a perder más de un 50% el pasado viernes, si bien a última hora moderó algo su caída, aunque en la última semana acumula un castigo del orden del 70%. Uno de los factores que acentuó la crisis de la entidad fue la decisión de rebajar su rating que adoptó Standard & Poor's el propio viernes, dando paso a rumores de que JP Morgan se haría con su control, lo que podría convertirla en la mayor entidad financiera del mundo. Las negociaciones desembocaron en un acuerdo en la noche del domingo por el que JP adquiere Bear Sterns por 236 millones de dólares. La decisión de S&P puso en tela de juicio su propio informe del día anterior, que tan favorablemente recibieron las bolsas mundiales, en el que estimaba a punto de concluir el proceso de provisiones de las entidades financieras a causa de las 'subprime'.
La caída de la cotización de Bear Stearns por efecto de arrastre, provocó fuertes ventas especialmente entre los bancos, lo que invirtió la dirección de los mercados del Viejo Continente. En esta situación, el resultado semanal de la Bolsa española se moderó sensiblemente y la que parecía que sería la mejora semana del año quedó reducida a la mejor en el último mes y se saldó con un avance del 2,6%.
El corto plazo presenta numerosos interrogantes, especialmente después de que el reciente episodio haya destruido la imagen del sector financiero estadounidense, precisamente cuando la FED pretendía restaurarle. La confianza se halla en el nivel más bajo desde el inicio de la recuperación bursátil a comienzos de 2003 y desde luego, las últimas subidas de la cotización de los bonos y el hecho de que la onza de oro haya rebasado el listón de los 1.000 dólares, reflejan muy bien esta situación. Los resultados de la banca de inversión estadounidense, que se publican esta semana, junto a la reunión del Comité del Mercado Abierto de la FED, que tendrá lugar mañana, van a fijar el rumbo a corto de la renta variable.