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Publicado el martes 25 de marzo de 2008
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Monitor de la Construcción

Construcción: ¿nubes o tornados en el horizonte?

Ignacio Mulas.– Una de las ventajas –y no la menor sin duda- de que las elecciones generales se hayan consumado es que durante un tiempo nadie va a poder proclamar que aquí no pasa nada y calificar de antipatriotas a quienes dicen lo obvio, que las cosas no van bien, ni tampoco tendrán la mínima credibilidad quienes digan que esto es el hundimiento de 'Titanic' económico y que como no hay botes para todos, nos vamos a hundir la mayoría. Ni lo uno ni lo otro; las cosas no van bien, pero ni estamos en una crisis comparable a las anteriores ni estamos tan desvalidos como entonces. Dejémoslo, por favor, en un “Houston, tenemos un  problema” que debemos resolver entre todos porque seguro que hay soluciones si se diseñan estrategias correctas y se toman las medidas adecuadas, si somos razonables y arrimamos el hombro.

En esta línea van las previsiones más contrastadas. Además de lo que organismos públicos como el Banco de España vienen ya atisbando, otros organismos de probada solvencia también anuncian que lo peor se va a producir, si algo no lo remedia, en 2009 y para más allá, y que la evolución descendente de la economía española se prolongará más tiempo del inicialmente previsto. FUNCAS acaba de hacer público que según sus previsiones, el PIB nacional crecerá este año un 2,6% pero en 2009 caerá hasta el 2,1, zona de peligro en la que cualquier recorte los expertos suelen decir que se empieza a destruir empleo pase lo que pase. Si ya hemos empezado a hacerlo con tasas elevadas, pues la cosa se pone fea. Asimismo FUNCAS prevé que la inflación, si bien evolucionará a la baja en los dos próximos años, aún se situará en 2008 en el 3,4% mientras que el año siguiente se moderará hasta el 2,5%, porcentaje mucho más moderado que el actual pero aún por encima de la media prevista para la UE-15.

En su análisis del año pasado respecto al comportamiento de la construcción, esta institución certifica la tendencia a la baja de la actividad hasta registrar tasas negativas en la segunda mitad del año, así como una notable caída de los afiliados a la Seguridad Social en el sector, también hasta niveles negativos en el segundo semestre. Lo curioso -y sintomático- es que el indicador adelantado por excelencia que es el consumo de cemento, siguió una evolución idéntica prácticamente -descenso según transcurría el año y evolución negativa los dos últimos meses-, mientras que el indicador de confianza de la construcción mostró su perfil más negativo en los últimos nueve meses.

Cada vez parece más evidente, pues, que es la construcción la que está erosionando en gran medida -los expertos hablan de que lo está haciendo como en un 80%- la marcha de la economía y que tendrá una seria repercusión en el empleo porque este sector, igual que es capaz de crear mano de obra con intensidad y rapidez cuando su evolución es expansiva, lo destruye a la misma velocidad cuando las cosas se tuercen y baja la actividad o las expectativas de crecimiento. Son necesarias, pues, medidas de choque que dinamicen la actividad y eviten o laminen el impacto de estas previsiones negativas en el empleo y también en la viabilidad de muchas empresas del sector.

Durante la campaña electoral que acaba de concluir el sector ha hecho llegar desde la CNC a los principales partidos políticos una serie de ellas, que denomina anticíclicas, "para que en la coyuntura actual que tanto está afectando al sector de la construcción, se desacelere su impacto sobre la actividad económica y el empleo". Las dirigidas a potenciar el decaído mercado de la vivienda nueva son las más concretas y apuntan tanto al ámbito fiscal como a potenciar el segmento de la rehabilitación de edificios. La CNC propone volver a las deducciones por adquisición de vivienda nueva en el IRPF y disminuir las retenciones de este impuesto para liberar recurso en los hogares; aplicar el tipo superreducido del 4% en el IVA para rehabilitación y mantenimiento de edificios o al menos aplicar el tipo del 7% conforme a lo normado en la UE para los trabajos de reparación y renovación de viviendas usadas, y no limitarlo solo a los trabajos de albañilería, para lo que se pide que se excluya el valor del suelo del importe sobre el que se calcule este impuesto.

Asimismo propone que, para impulsar la actividad de acondicionamiento de edificios en lo que refiere a la mejora de la eficiencia energética y la optimización del uso del agua, se establezca un marco de ayudas, desde la concesión directa de subvenciones hasta el establecimiento de acuerdos con las entidades financieras para facilitar préstamos atractivos con este fin. Por otra parte propone avanzar en la simplificación de los Planes urbanísticos evitando la actual discrecionalidad en su interpretación, la reforma del régimen local para que se reduzcan y respeten los plazos legales, y prohibir las autoliquidaciones de impuestos y tasas con carácter previo a la resolución de los expedientes administrativos urbanísticos. Y por último pide una cosa tan sensata como probablemente imposible: la uniformidad en la reglamentación de los trámites administrativos en el ámbito urbanístico, cosa que todo ciudadano sabe que es imposible en el marco de competencias territoriales que tenemos donde cada uno marca su territorio con originalidades respecto a los demás, creándose un auténtico galimatías que demanda la ayuda de expertos en este asunto en cada autonomía.

En cuanto a la obra pública la CNC propone que se posponga la entrada en vigor de la nueva Ley de Contratos al menos hasta final de este año porque las novedades del texto hacen necesaria una importante adaptación de los pliegos de licitación por parte del los organismos inversores, lo que puede retrasar significativamente la licitación en este ejercicio, lo cual sería añadir leña a un fuego que hay que controlar durante este año para que en el próximo ejercicio la obra pública llegue a niveles que aseguren la actividad en términos compensatorios respecto a la actividad que se pierda por la caída de la edificación.