Monitor de Latinoamérica
La fiesta de la renta variable en Latam pierde ritmo
· Las ‘guerras’ chinas de Chávez
La fiesta, cargada de la misma volatilidad que el alcohol y amenazada por el vecino de norte prometía, desde hace meses, derivar en ‘alter hours’, pero lo que hasta ahora era una lambada desbocada comienza a bailarse ya sólo a ritmo de minué, por momentos desacompasado, por efecto de la volatilidad, y por momentos decaído, por el contagio del miedo. Cada vez menos blindado ante las zozobras de Wall Street y de los mercados europeos, el festival de la renta variable latinoamericana no se libra de la debilidad que amenaza a algunas materias primas hasta ahora rehenes de la euforia, que han ejercido de motor de los parqués más rentables. La sacudida bursátil obliga a los anfitriones -rehenes de sus excesos y prisioneros de sus efectos- a tener un ojo puesto en el vecino del norte y otro en los invitados más incómodos que han encontrado un hueco en el portero del ‘decouplimg’ y se han colado en el festival del capital: la propia inflación, la apreciación monetaria y la dependencia del valor de las commodities y del “humor” de los vecinos.
El cocktail –rentabilidad, poderío de las commodities y unas economías con fundamentales sólidos, políticas monetarias coherentes y grandes trasnacionales cada vez más rentables- atrae y sigue cargado, pero ni inversores ni los analistas locales olvidan su sabor explosivo, amargado con unas gotas incertidumbre para los inversores y de riesgos alcistas que ya se han manifestado en las principales economías de la región. De samba, a un baile más lento, `por momentos desacompasado por el efecto de la volatilidad y que se baila, cada vez más, al ritmo del eco de los taconeos al norte del Río Grande. Y, a la vista de las caídas con las que los mercados de la región han encajado los “idus de marzo”, la ‘fiesta’ tiene cada vez más cerca de la hora de cierre, si es que el vecino estadounidense no la arruina antes.
Consejos vendo que para mí no tengo, el último sondeo de Merrill Lynch entre los administradores de fondos se ha convertido en embajador del olor a miedo, o al menos a precaución, que comienza a planear sobre los mercados latinoamericanos: el 77% temen que las ganancias en las regiones en desarrollo decaigan en los próximos doce meses. La fiebre de la volatilidad se hace crónica. Pero puestos a escoger, la samba latinoamericana sigue siendo la favorita. Nadie le puede quitar a Latinoamérica su título de reina de la fiesta de la renta variable. Al menos no aún. Ha fungido como refugio en un año muy frío para la renta variable, Mientras el miedo y la fuga de los inversores hacían estragos en Wall Street y en los mercados de la Vieja Europa, Latinoamérica ha sabido guardar un calor tropical que sólo los emergentes podían ofrecer. Ha estado en el sitio justo y en el momento justo. Con todos sus encantos a la vista.
Y, con la ayuda involuntaria de la Fed, ha podido pescar en las aguas turbulentas de la crisis financiera internacional. El guateque aún continúa, aún hay inversores ebrios por la rentabilidad de la región y, a medida que se corre la voz y se clausuran o decaen las demás ‘fiestas' -las asiáticas han empezado a hacerlo-, llegan nuevos invitados a la celebración de los mercados latinoamericanos de renta variable. En un contexto internacional cada vez más hostil, de las principales plazas de Latinoamérica-Brasil, Perú, Chile, México, Buenos Aires e incluso Bogotá- se esperaba que pasaran de fiesta a ‘alter hours', que no cesara su música y que en e 2008 siguiera lcorriendo el alcohol del interés inversor con la misma alegría que lo hizo durante los últimos meses de 2007. Pero, ahora que el realismo comparte con la euforia la mesa de los anfitriones, esas previsiones que descontaban un subidas de entre un 20 y un 25% para las acciones latinoamericanas en 2008, hace mucho que se han puesto a enfriar.
Y, a la vista de las zozobras y la enfermedad de volatilidad en la que derivaron los festivales asiáticos, Brasil, con la energía y las materias primas como principal atractivo, es aún el rey de la fiesta de los BRIC. Una fiesta, eso sí, cada vez menos animada, más arrítmica y cercana, a golpe de riesgo, de la hora del alter hours. La Bolsa de Valores de Sao Paulo ha vivido en lo que va de 2008 dos de las peores caídas de los últimos años, superiores al 5%, el pasado 21 de enero- el martes negro- y el pasado 19 de marzo. La acompañaban en su desánimo, el Merval argentino y los parqués mexicano, colombiano y el IGPA chileno, los reyes de la samba de los mercados de valores desde 2007. El mayor mercado bursátil al sur del Río Grande comienza a dar algunas señales de cansancio: el guateque sigue, pero hay más prudencia con el alcohol: en el acumulado del año, la cifra de inversión extranjera en el parqué es negativa, por 81,7 millones de dólares. Y si en enero s negociaron 3.670 millones de dólares al día, en febrero la fiesta fue un poco menos movida.
Y es que ya no son sólo los miedos neoyorkinos, el efecto Bearn Stearns, o los planes de salvamento De la Casa Blanca los que aguan la fiesta latinoamericana y dejan al Bovespa por debajo de los 60.000 puntos. Si la rentabilidad pone el alcohol, el atractivo de las materias primas se ha convertido en la "música" que mueve los mercados más animados de la región y en el alimento para los valores más jugosos, con las brasileñas Vale do Río o Petrobrás, El carioca Itaú, las mexicanas Grupo México y Volcan, la colombiana ECOPETROL o Tenaris y Usiminas en cabeza han hecho su agosto. Pero si el cocktail comienza a aguarse o amargarse y falla su poder de atracción, la fiesta comenzará a sufrir la desbandada. Los mercados argentino, mexicano y brasileño, hasta ahora los reyes de esta lambada, han comenzado a descontar que el adiós a lo más intenso de la fiesta está a la vuelta de la esquina.
Refugio serán, pero comienza a hacer grietas ese blindaje que le permitía hasta ahora no sólo permanecer impermeable al desánimo de los mercados internacionales, sino ser el refugio de los capitales, en fuga, de mercados menos estimulantes. El entusiasmo del flujo de inversiones, que acude en tromba a la ‘fiesta' latinoamericana ha llevado en volandas, de récord en récord, al índice de valores de las Bolsas: la de Sao Paulo trepaba un 76% en 2007-, la peruana avanzaba un 90%, por encima incluso del rendimiento de China e India (65% y 70%); la chilena un 22%, la colombiana un 15%, e incluso México consiguió zafarse de la sombra estadounidense y cerrar el año un 11% más alta, aunque lejos del 46% de revalorización de 2006.
Pero la oleada de capital deseoso de bailar la lambada latinoamericana también ha empujado al techo, ebrias de apreciación, a las monedas locales, para castigo del sector exportador y euforia de una inflación que no hace más que engordar en la región. El IPC ha aumentado en todas menos en dos de las economías latinoamericanas, hasta un promedio del 8,43%, a más de dos puntos de distancia que hace un año. En realidad, la fiebre inflacionista tiene mucho de qué nutrirse, no sólo de los precios internacionales del petróleo y algunas materias primas, sino de la borrachera de consumo en las economías en tiempos de bonanza de la región- que se lo digan a Lula, a Cristina o a Bachelet- y de la política monetaria y cambiaria y la mala salud de la moneda verde. Todas las monedas excepto el peso argentino se apreciaron, algunas- como el real, el peso colombiano, el peso uruguayo o el sol peruano- hasta un cuarto de punto.
El cocktail de la diferencia de la rentabilidad, el abismo de la diferencia de tipos entre los mercados del norte y de los BIEC sigue atrayendo, con el "alcohol" de su máxima rentabilidad a los capitales que huyen del miedo de otros parqués, pero es el mismo que trae hasta la fiesta de los mercados emergentes latinoamericanos a otros invitados indeseables: la volatilidad, el riesgo inflacionario y la amenaza de un final abrupto para el festival de los mercados emergentes han llegado para quedarse. Lo sabe bien Brasil, hasta ahora el anfitrión más entusiasta del party, que comienza a ser al mismo tiempo rehén de sus excesos: Sus previsiones de crecimiento son buenas, a pesar de las tormentas financieras, crediticias y de la afectación de las exportaciones al Norte del Río Grande.
Suficientemente lejos de los EE UU y en el epicentro de la euforia de los mercados bursátiles de la región, la mayor economía de la región espera crecer un 4,3% y sostener las buenas perspectivas para sus multinacionales en el mercado de las commodities, pero la enorme diferencia entre la tasa de interés nacional 11,25%) y otros tipos internacionales- sobre todo el estadounidense, que después del último tratamiento de choque de Bernanke ha quedado en un 3%- se ha convertido en una maldición para Lula, su sector exportador y su déficit por cuenta corriente, abocado a los rojos por primera vez desde 2002. El Palacio de Planalto ha aprovechado el enorme flujo de capitales externos para engordar las reservas internacionales, aún a costa de disparar más aún la euforia del real, que se ha apreciado un 25% en los últimos doce meses. Impelido por la necesidad, el gobierno brasileño llama ya a un frente común entre lods países emergentes con gran acumulación de reservas internacionales para frenar la revalorización de sus monedas. Pero si Lula no consigue sortear las elecciones de octubre y el rechazo del Congreso y de algunos gobernadores y sacar adelante la reforma para simplificar el sistema fiscal y disminuir la carga tributaria que es superior al 34% del PIB, le será más difícil evitar que la fiesta acabe en lamento.
El baile ha empezado a ser más lento y los anfitriones comienzan a preocuparse por la posibilidad de que el vecino aguafiestas-Estados Unidos- llame a la puerta en cualquier momento y acabe por amargarles el ‘party'. Los fundamentos macro de la región no son tan sólidos como hace doce meses, el superávit comercial-muy dependiente de la economía estadounidense- ha comenzado a erosionarse y, a la espera de que la economía real estadounidense comience a resentirse, ya lo han hecho los mercados de valores más cercanos, al sur del Río Grande, con México en cabeza, cuyo PIB depende en un 23% de EE UU. El mercado mexicano está dando ya la voz de alerta. Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos, su exposición a la crisis -no sólo financiera, sino de la economía real- de un país al que dirigen el 80% de sus exportaciones- le ha costado la rebaja de las previsiones de crecimiento del 3,3% al 2,8% y la caída de las remesas en un 6%. Hasta ahora, sólo en el segundo semestre de 2007 llegaron al país azteca 9.000 millones de dólares que aterrizaron en la Bolsa Mexicana de Valores. Pero el aleteo de los capitales golondrina augura que, como descuentan los analistas locales, tampoco será el flujo de capital el consuelo para la maldición del ‘pato cojo' en tierras mexicanas.
Si en algún momento el horizonte de bajadas de tipos de Bernanke deja de tener un efecto euforizante sobre las Bolsas de la región, la bajada de tipos toca suelo, o si el dólar recupera terreno y las commodities tocan techo, la música y el alcohol pueden comenzar a decaer. La fiesta del capital puede acabar en el alter hours de la inflación, la fuga de capitales golondrina y la resaca de los mercados locales, vestida de "enfermedad holandesa". La ‘fiesta', además, puede acabar en sobredosis de flujos de inversión, con monedas locales ‘embriagadas' y por las nubes y con la inflación desbocada, dando con Brasil, Chile, Perú, Argentina, Colombia o México, en una resaca dolorosa si todo era un exceso de ‘burbujas'. Si la fiesta termina sólo quedará el sabor a riesgo monetario y el dolor de cabeza de las presiones inflacionarias que ya acosan a Lula, Kicrhner y Bachelet. Brasil lo sabe bien. Argentina, que aún recuerda la pesadilla de los capitales golondrina en la crisis de 2000, también.
Las ‘guerras’ chinas de Chávez
Las arremetidas, siempre frescas, atienden a pocos mandamientos: el primero, atacarás a Estados Unidos por encima de todas las cosas. El segundo, los enemigos de mis amigos son también mis enemigos. Con esas dos banderas en ristre, Chávez- con la confrontación siempre lista, a pie de tropa- se permite una vez más ser el más guerrero, el “niño diferente” del orbe. El rey de las guerras suicidas no tiene bastante con sus batallas propias y amenaza de nuevo con inmolar sus intereses ante Washington, con tal de defender, ahora, a China. A la luz de su monomanía imperialista, el problema de las huestes de Hu Jintao no es el Tíbet y el Dalai Lama no es más que un muñeco de ventrílocuo en las manos de George Bush. Ebrio de beligerancia, con sus arremetidas, el venezolano está acabando por hacerle la guerra, antes de nada, a su propia economía, esa que nutre ya sólo con ínfulas de autarquía energética. Poco le importa a Chávez que la guerra comercial con Colombia- su principal proveedor de alimentos- y sus amenazas a Washington no sean, para Caracas, más que otro nuevo sable para su harakiri económico venezolano.
A las puertas de las elecciones regionales en las que puede recibir el segundo de los varapalos domésticos, Hugo Chávez barre para afuera: no cesa de aletear la bandera de Exxon, hace sangre en las carnes de Uribe y con Lula y si fuera por la dimensión de sus necesidades, haría de Pekín un barrio bolivariano. Busca allende los mares las puertas que no deja de cerrar en el patio de su casa. La necesidad obliga, el flujo comercial opaca los excesos en las tierras de Mao, ahora que Venezuela ha pasado a ser uno de los más importantes socios comerciales y de inversiones de China en Latinoamérica. Los gobiernos de Venezuela y China mantienen unas relaciones cada vez más estrechas, que se han traducido en la creación de un fondo estratégico binacional de 6.000 millones de dólares para invertirlo en una serie de proyectos de infraestructuras, con los que salvar las debilidades de los ensueños boliviarianos y las limitaciones de Pdvsa. ,De China, terminará dependiendo buena parte de la viabilidad de las exportaciones petroleras venezolanas: Caracas espera que en el 2008 la venta de crudo y derivados al gigante asiático llegué a medio millón de barriles de diarios y prevé aumentar sus ventas petroleras a ese país de 350.000 barriles por día a un millón de barriles diarios antes del 2012. De la tierra de Mao dependerá la capacitación de los marinos de la nave vacilante de Pdvsa.
Obligado a beber los vientos de Teherán y Pyongyang, no le va a hacer ascos a los de Pekín. Como siempre, Chávez está dispuesto a ir mucho más lejos que el ofendido, a partirse la camisa de Hu Jintao en las narices de Bush. Pero el gigante asiático le ha dado una lección del pragmatismo. abandonó hace mucho tiempo la infantil retórica socialista típica de a guerra fría y se viene adentrando por los caminos del capitalismo. En lugar de quebrar la hegemoníadel imperio norteamericano, China ha optado por aprovechar las ventajas del mercado norteamericano (y de cualquier otro). No necesita guerras bolivarianas ni muestras de fidelidad. Olvida que todos los caminos- incluso los de su aliado chino- pasan por Washington, China y Japón tienen en sus manos se encuentra la mayor parte de los bonos del Tesoro estadounidense. China posee las mayores reservas cambiarias del mundo, 1,53 billones de dólares a fines de 2007 y un 70% de ellas está en dólares. Y sólo China representó en enero el 30,2% del déficit total en el comercio de bienes de EE.UU, que acaba de sacar al gigante asiático de su lista negra de los violadores de los derechos humanos.
La República Popular China realizó inversiones por 10.000 millones de dólares con países latinoamericanos de enero a septiembre del 2007 y vienen más proyectos de inversión en los próximos meses. Lo ha entendido, mejor que nadie, Alan García. Perú- que vende a China productos por 3.000 millones de dólares y busca elevar dichas ventas a cerca de 15.000 millones de dólares en 2015- firmará con el gobierno chino un Tratado de Libre Comercio en noviembre, que le permitirá al país andino en los próximos 7 años multiplicar por cinco los bienes que vende a China, y que las importaciones de tecnología puedan quintuplicarse, hasta un mínimo de 10.000 millones de dólares. Bachelet y Felipe Calderón, que tienen previsto viajar a Pekín en breve, son los siguientes en la lista. Su horizonte se puede despejar en la próxima reunión de la APEC en Lima, a la que Hu Jintao acudirá con la maleta de los tratados bien repleta. Y sin necesidad de que nadie haga su guerra china.