BELVEDERE
Santander desplaza a franceses e ingleses al consolidar su liderazgo en financiación al consumo en Europa
· Compra a GE una cartera de créditos de 9.000 millones y a cambio se deshace de su participación en el italiano Interbanca, heredado de ABN Amro
Mientras Sarkozy y Brown firmaban su 'Entente Formidable', un acuerdo que tendrá contenido en el futuro pero que ahora no pasa de mera palabrería y cierto 'glamour' político, y llamaban a una acción para que las entidades financieras hicieran un ejercicio de transparencia y afloraran todos los 'agujeros', un banco español volvía a ponerles en entredicho. Banco Santander no solo no tiene nada que aflorar sino que se pasea por Europa de compras para reforzar su ya indiscutible liderazgo en financiación del consumo. En un acuerdo valorado en 1.000 millones de euros, Santander Consumer se hace con activos de General Electric en Alemania, Finlandia, Austria y Gran Bretaña, a cambio de ceder su participación en el italiano Interbanca. El estreno de Magda Salarich en el Santander no ha podido ser más interesante. Pero en la operación destaca la parte inglesa ya que los activos de tarjetas y financiación de automóviles permitirán al Abbey dar un salto cualitativo y cuantitativo importante en la carrera de la diversificación, esa misma que preocupa sobremanera a los colegas británicos, tan obsesionados ellos en demostrar que a la banca española no le va tan bien. Obsesión que parecen compartir franceses y alemanes y que también reciben su dosis de tiña. No en vano, Santander Consumer ha desplazado claramente a franceses, ingleses y alemanes del liderazgo del negocio de la financiación al consumo en Europa
Santander ha alcanzado un principio de acuerdo para la venta de Interbanca a General Electric (GE), en el marco de un intercambio de activos valorado en 1.000 millones, informó el banco.
La entidad que preside Emilio Botín precisó que, en virtud de este acuerdo, GE Commercial Finance comprará Interbanca, entidad especializada en banca mayorista en Italia que le correspondió al Santander dentro del reparto de activos de ABN Amro.
Al mismo tiempo, Santander adquirirá las unidades de negocio de General Electric Money en Alemania, Finlandia y Austria así como sus unidades de tarjetas y financiación de coches en Reino Unido.
El banco español tiene previsto integrar estas unidades de negocio, que en conjunto suman un volumen de créditos de 9.000 millones de euros, dentro de Santander Consumer Finance y Santander Cards.
La directora general responsable de la División de Santander Consumer Finance, Magda Salarich, indicó que esta operación permite a la división avanzar en su consolidación como "líder europeo en financiación al consumo".
Asimismo, el presidente y consejero delegado de GE Money, William H. Cary, señaló que la operación responde a los intereses tanto de GE Money como de sus negocios individuales y de sus accionistas.
"Nos permite optimizar nuestra cartera para seguir creciendo e invirtiendo, al tiempo que cumplimos el objetivo estratégico de GE de reenfocar los activos dentro del sector de los servicios financieros", indicó el directivo.
En este sentido, la integración de Interbanca en GE Commercial Finance permitirá a esta última lograr "una mayor capacidad de servicio al mercado de tamaño medio en Italia".
El banco cántabro señaló que las operaciones estarán sujetas al cierre de "un acuerdo definitivo" así como a "ciertas aprobaciones regulatorias".
PLUSVALÍA DE 3.400 MILLONES POR ANTONVENETA
Interbanca era la división de banca corporativa de Banca Antonveneta, entidad italiana que el Santander vendió el pasado mes de noviembre a Monte dei Paschi por 9.000 millones de euros.
De esta forma, tras desprenderse de Interbanca, Santander habría ingresado por la venta de Antonveneta un total de 10.000 millones de euros, lo que arrojaría una plusvalía de 3.400 millones de euros, ya que Santander pagó por la entidad italiana unos 6.600 millones de euros.
El Santander ya había anunciado que Interbanca no formaba parte de la operación de Antonveneta, aunque tenía prevista prevista su venta por un importe que oscilaría entre unos 900 millones o 1.000 millones de euros.
GE figuraba entre los candidatos a hacerse con la división de Antonveneta, aunque las apuestas también apuntaban al grupo francés Natixis y al grupo financiero Clessidra, entre otros.
Actualmente, todos los activos que ha comprado el consorcio formado por Fortis, Royal Bank of Scotland y Santander se encuentran en manos de ABN Amro, según confirmaron a Europa Press en fuentes del banco español, ya que el proceso de separación aún no se ha realizado, aunque ya cuenta con las correspondientes autorizaciones.
Las mismas fuentes precisaron que el Banco Santander puede realizar el citado intercambio con GE sin ningún problema, porque Interbanca se encuentra entre los activos del banco holandés que le fueron asignados en el reparto.
PROBLEMAS CON SOVEREIGN
Pero mientras caza en Europa y busca pieza en Estados Unidos, al Santander se le complica la situación en su participado estadounidense, el Sovereign, que ya ha castigado sus cuentas por ajustes de valoración en 737 millones de euros.
Resulta que empleados de Sovereign Bancorp, en el que Santander controla una participación del 24,99%, han contactado con el bufete de abogados Stember Feinstein Doyle & Payne para el estudio de acciones legales contra la entidad en relación con la posible violación de las obligaciones fiduciarias del banco al comprometer los planes de pensiones y acciones de los trabajadores por su elevada exposición a hipotecas 'subprime' y otros activos de riesgo.
En este sentido, la firma de abogados de Pittsburgh ha iniciado una investigación para recabar información sobre la posible "conducta ilegal" de Sovereign Bancorp, la matriz de Sovereign Bank, en la gestión del fondo de pensiones de los empleados, así como del plan de acciones para trabajadores, así como la vulneración de las obligaciones del banco fijadas por la normativa federal de garantía de ingresos de los planes de pensiones (ERISA por sus siglas en inglés).
"Stember Feinstein Doyle & Payne está investigando si ciertos fiduciarios de los planes podrían haber violado la ley ERISA de 1974. La investigación del bufete se refiere a si estos fiduciarios sabían o debían haber sabido que Sovereign Bancorp estaba ocultando su gran exposición a valores de elevado riesgo como obligaciones de deuda colateralizada, hipotecas 'subprime' y otros activos de baja calidad, lo que ha convertido a las acciones comunes de Sovereign Bancorp, y determinados fondos que gestiona y ofrece, en inversiones de riesgo para los partícipes de estos planes", explicó el bufete, que ha designado a Ellen M. Doyle como abogado de los afectados.
De manera específica, la firma de abogados apuntó que su investigación pretende esclarecer si Sovereign Bancorp vulneró sus obligaciones fiduciarias fijadas por ERISA al haber ofrecido de manera continuada acciones de la entidad y otros fondos como opciones de inversión "cuando era imprudente hacerlo".
Asimismo, el bufete investiga si el banco erró en las acciones de venta de los títulos de Sovereign Bancorp y otros fondos o en la protección de otra manera de los activos de los planes "a la vista de las estrategias de riesgo de la entidad y el deterioro de las condiciones financieras".
Sovereign registró 'números rojos' de 1.600 millones de dólares (1.094 millones de euros) en el cuarto trimestre de 2007, en gran medida debido a amortizaciones relacionadas con el impacto de la crisis 'subprime' en Estados Unidos.