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Publicado el martes 4 de marzo de 2008
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ATENTOS

Pero, ¿tiene programa el PP?

A. Pajuelo.– El tremendismo ha terminado por pasarle factura a Mariano Rajoy. El hartazgo de los ciudadanos tuvo ayer su mejor expresión en las encuestas posteriores al segundo debate, que dieron una victoria clara a Zapatero pese a que este no terminó de convencer. Acertó el candidato socialista en insistir en las políticas sociales y en desgranar una oferta mucho más completa que su adversario. Por momentos pareció que Rajoy no tenía programa electoral y se limitó a exponer una serie de generalidades poco convincentes. Sin embargo, entresacando de sus palabras sí podemos recoger alguna idea, como por ejemplo que está dispuesto a reducir el gasto público. Craso error. Parece que los españoles empiezan a entender que las rebajas impositivas propuestas por la derecha suenan muy bien pero tienen un coste: menores ingresos del Estado. Ayer mismo, el FMI, por boca de su director general, llamaba a los gobiernos de los países desarrollados a buscarse la vida ante la desaceleración y recomendaba el uso del gasto público para salvar el bache temporal. Y España tiene mucho colchón en este recurso, siempre y cuando no se abuse.

La victoria de Zapatero ha sido en esta ocasión indudable e inapelable, tanto como la derrota de Rajoy por méritos propios. No supo, no pudo o no quiso incentivar la abstención y hasta puede que consiguiera lo contrario. El caso es que el PSOE se presenta en la recta final de la campaña electoral con una ligera pero suficiente ventaja según los últimos sondeos antes del silencio demoscópico. Ahora queda por ver hasta dónde llega la participación, porque esa será la que marque el resultado final.

Y no es incógnita baladí porque según sea la diferencia de escaños entre ambos partidos, más o menos profunda será la posterior crisis del PP. Variará entre la simple dimisión de Rajoy y la refundación del partido. Esperemos al domingo pero vayan pensando en qué van a hacer Rato y Gallardón -¿siguiente ticket electoral?-, o Zaplana y Acebes ¿dónde están, qué hacen? Pero no adelantemos acontecimientos porque las urnas todavía no han hablado.