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Publicado el miércoles 5 de marzo de 2008
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El colmo del cinismo

Bruselas busca el fin de los paraísos fiscales, pero antes premia a Liechtenstein y Suiza con el levantamiento de fronteras

· Evadir dinero a Hacienda se ha convertido en un delito fácil gracias a la liberalización de los movimientos financieros de la década de los noventa

Sede de uno de los bancos implicados en LiechtensteinXavier Gil Pecharromán.– Europa está convulsa por el escándalo de los evasores de Liechtenstein. No hace ni una semana que la Asociación de Asesores Fiscales planteaba la necesidad de endurecer el tratamiento dado a los paraísos fiscales en la Unión, al tiempo que la Comisión Europea amenazaba a España por su rigor con estos territorios que viven fundamentalmente de la evasión fiscal y del blanqueo de dinero. El volumen de dinero que podría estar depositado en estos países y territorios, según las cifras que maneja, oscila entre 5 y 7 billones de dólares en todo el mundo. Una cantidad difícil de cuantificar si se tiene en cuenta que son dineros sin un control informativo, salvo para las entidades bancarias que los promueven. Los inspectores consideran que bastaría con exceptuar a los paraísos fiscales de la libertad de movimientos para acabar con la actual situación de indefensión. El problema es que en el Comité Fiscal de la OCDE priman demasiados intereses y aunque se trata de ahogar a este medio centenar de territorios a nadie se le olvida que muchos de ellos están bajo la soberanía de Estados Unidos, Reino Unido o China, países con un gran peso político.

Los ministros de Economía comunitarios se reúnen hoy con un punto de su agenda en el que se trata de abordar este asunto, se piden medidas de transparencia en las operaciones financieras. Se ha pedido revisa la legislación europea de 2005 sobre la impuesto al ahorro, que tras el escándalo, todos juzgan insuficiente.

La Unión Europe revive una de sus mayores contradicciones históricas. Al tiempo que toca a rebato contra los paraísos fiscales, acaba de aprobar en Lisboa, en el marco del Tratado de la UE, el art.63, Titulo IV, que vuelve a consagrar estas situaciones. El mencionado artículo establece que  "quedan prohibidas todas las restricciones a los movimientos de capitales entre Estados miembros y entre Estados miembros y terceros países".

Evadir dinero a Hacienda se ha convertido en un delito fácil gracias a la liberalización de los movimientos financieros de la década de los noventa, que hizo que paraísos fiscales de los cinco continentes vivieran años de una prosperidad.

Por eso, cada uno llega con una postura ya adoptada, por cierto que presumible antes de que la expongan en la mesa del Ecofin. Alemania, España, Francia e Italia defenderán que se endurezca el tratamiento a los paraísos fiscales, tanto a los que informan como a los que no informan más que cuando se lo solicita otro Gobierno y han incluido retenciones disuasorias. Luxemburgo y Austria, como es tradicional, ya han advertido de que no renunciarán al secreto bancario. Bélgica se ha mostrado un poco más a la expectativa. ¿El problema? Que este tipo de medidas necesitan unanimidad para que sean aprobadas. Por ello, los evasores seguirán llevando la bandera en la cartera sin ningún tipo de problemas.

El colmo del cinismo de la situación que vive la Unión Europea, es que los representantes de Liechtenstein, de la Comisión Europea y de la presidencia del Consejo de la Unión Europea acaban de firmar en Bruselas el protocolo de ingreso del Principado al espacio Schengen. Con este paso, el Liechtenstein se compromete ahora, entre otras cosas, a estrechar su cooperación policial y judicial con los países miembros de la Unión Europea (UE). Suiza, limítrofe con Liechtenstein, se integrará en el espacio Schengen en noviembre.

El espacio Schengen busca armonizar los controles fronterizos externos a la Unión Europea y no exige visados a los ciudadanos europeos y de Estados asociados, que se trasladan entre los países signatarios del acuerdo.

Donde si que están dándose movimientos es en España, al igual que en Alemania e Italia. Los afectados por la información que contiene el DVD facilitado por Alemania a la Agencia Tributaria ya han empezado a regularizar sus inversiones, pero no las contenidas en el soporte digital, puesto que éstas corresponde al año 2002 y ya han prescrito, sino las que tuviesen a partir del año 2005 para quienes no alcancen cifras de delito fiscal y desde 2004 para los afectados.

La Agencia Tributaria ha tomado el listado como un índice para empezar a solicitar información a estos contribuyentes, que de regularizar su situación antes de que les pueda citar Hacienda evitarán cualquier trascendencia penal. Los "pillados" pagarán los impuestos que les corresponde, más las sanciones e intereses de demora. Nadie, existe el absoluto convencimiento en los bufetes de abogados, acabará en la cárcel, como sí que ha ocurrido en Alemania. Fuentes de Hacienda reconocen que ya hay regularizaciones, aunque aún es pronto para cuantificarlas.