Credit Agricole también se da de bruces con las 'subprime'
Si para algunos iba a ser la moneda de oro y de trueque entre París y Madrid, desde luego ha mostrado su cara más oxidada. Pierde músculo y no ha conseguido escapar a la fiebre bancaria europea. A Societé Générale le sacaron las vergüenzas los 4.900 millones que le han colgado al cuello a Jerôme Kerviel y al banco que preside René Carron le han amargado la fiesta- la de las cuentas y la de los asaltos pendientes- las ‘subprime’. Los resultados del segundo mayor banco de Francia por activos, peores de lo esperado por los analistas, enseñan un beneficio de 4.044 millones de euros en 2007, pero eso no es más que el envoltorio dorado para un descenso del 16,8%, debido a depreciaciones por importe de 3.220 millones de euros por la crisis "subprime" -depreciaciones y provisiones ligadas al valor decreciente de los bonos de deuda y tras la rebaja de rating de las aseguradoras de bonos-, que engrosará los rojos de su banco de inversión Calyon.
Este ha registrado desde septiembre casi 3,3 millones de euros de depreciación de activos. Sólo en el cuarto trimestre, las pérdidas alcanzaron así los 857 millones de euros, frente al beneficio de 1.100 millones de euros del año anterior, y frente a las pérdidas de 554 millones prevista.
Los hombres de Carron quieren hacer olvidar ese mal trago a sus accionistas con el anuncio de que el dividendo a cuenta de 2007 subirá un 4,3% hasta 1,20 euros por título, lo que significará el reparto de cerca del 50% del resultado neto. Poco le importan esas promesas a la bolsa parisina. Los títulos de Crédit Agricole se dejan un 23% en lo que va de año; BNP Paribas, acumula pérdidas del 21% y Société Générale del 25%.
Pero a la vista de "efecto subprime" Credit Agricole esconde la enseña tricolor y saca la bandera blanca, aunque en casa de los Botín, por si acaso, no se confíen. Después de un año caracterizado por su internacionalización, promete concentrarse en su crecimiento orgánico y gestionar las dos participaciones que tiene fuera de su mercado: Bankinter y Banca Delle Marche. Bastante tiene. Promete no lanzar ninguna OPA por la española, se conforma con mantener conversaciones con un banco "dinámico y particularmente rentable" con el que pretende crear "una relación accionarial sostenible y beneficiosa para el conjunto de las partes".Nada de alardes, ni de éste ni del otro lado de los Pirineos. El banco galo hace como que, por ahora, no quiere para nada el margen, concedido por el Banco de España- y no a Jaime Botín- para llegar hasta el 29,9% del capital.
Otra cosa serán las batallas caseras. La de Societé, la está jugando el banco estatal galo más como caballo de Troya, desde dentro de casa, que como pirata al abordaje. No porque no tuviera el visto bueno del Elíseo para entrar en un combate con (o contra) BNP Paribas-que se reunió con Sarkozy a mediados de febrero-, sino precisamente por eso. Por ahora, es más fácil un asalto desde casa, si hay que hacerlo. Entre tanto, les hace los deberes a Sarkozy y a Daniel Bouton y le defiende Societé Générale de cualquier asalto que no venga con la marsellesa como peaje y si hace falta, también de BNP Paribas. Lo ha demostrado cuando Calyon, su banco de financiamiento apoyó el crédito sindicado de la ampliación de capital de 5,5 mil millones de euros lanzada por Sociedad General. Por si acaso, Carron y compañía no dejan de sacarle lustre a sus contactos con Lazard y a su contrato con Rothschild, por si llega una OPA, amistosa u hostil, a Société Générale. Ya lo han advertido: tranquilos sí, pero no serán indiferentes si hay movimientos en el horizonte bancario galo.