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Publicado el jueves 6 de marzo de 2008
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Monitor de Latinoamérica

Las ambiciones de las provincias argentinas pueden descarrilar en YPF

- La guarida suiza de Hugo Chávez, en peligro

Edificio de Repsol YPFA. Zarzuela.– Saben que la puerta abierta ya a los títulos de YPF en el parqué bonaerense y de paso en Wall Street no les iba a traer más que beneficios. Nunca la oportunidad se había dibujado con trazos tan bien definidos, pero Neuquén, Mendoza, la Pampa y sobre todo Chubut, empeñadas hacen valer sus posiciones y, pertrechadas tras su endeudamiento y las dificultades para conseguir la financiación, se han hecho rogar más allá de las líneas rojas de la prudencia en su pulso dual: el de las acciones de Repsol y el de las negociaciones de los contratos en sus territorios con las petroleras, YPF incluida. Tanto como para arriesgarse a perder el tren de la participación en la compañía. Divididas, han dado un paso adelante y dos atrás, tratando de que la compañía se mareara lo suficiente como para firmar el acuerdo y financiarles el acceso a las títulos. Las provincias argentinas del oro negro no sólo querían un matrimonio accionarial, sino que la petrolera pagara la “ceremonia”. Lo segundo no pasará. Lo primero, es cada día un poco más difícil: en la solicitud a la SEC para la OPV, YPF cifra en menos del 0,01% la participación de las provincias tras la operación, la misma que en la actualidad. El gobernador chubutens, Mario Das Neves, en cabeza de esa avidez patagónica, es la mano que mece la cuna de las provincias, de sus intereses y sus negociaciones. Y, si nadie lo remedia, puede pasar a la historia como el verdugo de sus posibilidades en YPF. Eso, si no intenta capitalizar también el portazo bursátil en la piel de los contratos petroleros de Chubut. 

La compañía calienta ya los motores de una OPV que sacará a Bolsa el 20% de YPF por un máximo de 2.069 millones de euros. Toda la maquinaria en marcha para que su filial argentina cotice en Wall Street y Buenos Aires antes del verano, con un tramo internacional muy amplio y previsiones más que halagüeñas para la colocación. Las provincias- que siguen hablando de negociación antes de la salida a Bolsa a pesar de todo-, si llegan serán bienvenidas, si no, también. La relación perdura, pero no es esencial para Repsol, que ha comenzado a cosechar la “reargentinización” de YPF, con Eskenazi como vicepresidente decidido a impulsar revisión tarifaria, con las necesidades energéticas argentinas a flor de piel y ahora la baza, que las debilidades de Morales le han dejado en bandeja, de convertirse en el importador preferencial de GNL de Bolivia para espantar el fantasma del desabastecimiento.

Brufau ya lo había advertido: cuando las acciones debuten en el parqué, en el invierno austral, las provincias serían bienvenidas en su papel de accionistas institucionales y a precios de mercado, pero financiar a las instituciones públicas argentinas con el dinero de es harina de otro costal. Una dádiva innecesaria para la petrolera, que se ha cubierto las espaldas con la colocación y que puede sostener las sinergias con las provincias manteniendo su actual -mínima participación-. Pero, por boca del ministro coordinador de Chubut, Norberto Yahuar, las provincias le siguen cantando a Repsol el "ni contigo ni sin ti". Das Neves se ha puesto su mejor traje, el de fortaleza energética. Le ha costado asumir que no es Eskenazi y que, si el presidente del Grupo Petersen financiará el 14,1% en YPF con dividendos de la propia compañía y tendrá acceso a una opción de compra sobre otro 10,1%, él tendría que buscar cash en Chubut.

Das Neves se ha embriagado de sus propias ambiciones, mucho menos inmediatas que las acciones o los hidrocarburos. Tiene aspiraciones presidenciales para 2011, se ufana de contar con más dinero que  Eskenazi, un manto de riqueza petrolera en las botas y las riendas de la Organización Federación de Estados Productores de Hidrocarburos (OFHEPI) en una mano. En la otra, la relación con Alejandro Bulgheroni, el directivo de Pan American Energy- propiedad de BP-, su ahijado político, que no para de darle alegrías tras el descubrimiento de Cerro Dragón -el mayor yacimiento del país- y que ha renovado sus concesiones en Chubut y Santa Cruz con sorprendente rapidez y futilidad. En plena reestructuración del justicialismo, Das Neves gana peso en el entorno de Kirchner y trata de hacerle valer sus galones peronistas ante Repsol YPF, un ariete doblemente valioso- petrolero e internacional- para sus delirios de poder político y económico. En pleno proceso de renegociación, Das Neves tiene en su mano una carta importante para lograr que YPF-cuyos contratos vencen entre 2015 y 2017- considere el ingreso de la Ofephi, justo en el segundo semestre, cuando los acuerdos deben llegar a puerto.

Divididas, las cuatro grandes no se resignan oficialmente a dejar de cocinar una puerta de acceso para participar en el proceso de salida a Bolsa del 20% de YPF. Ahora que el tango energético promete ser movidito incluso para las provincias petroleras, prefieren bailarlo con la hispano-argentina como pareja. Y con un pie en YPF. Mientras Santa Cruz ha renunciado ya extraoficialmente, ala vista de que su endeudamiento la aleja de la posibilidad de conseguir- con las otras provincias- entre 750 y 1200 millones para adquirir entre un 5% y un 8% de las acciones de YPF, en Neuquén, urgida por la explotación de yacimientos secundarios, la postura oficial es seguir buscando la puerta a la renegociación de contratos. La Pampa, con un historial de cautela endeudatoria a sus espaldas, sostenía aún su intención de suscribir acciones. Y Chubut- Das Neves mediante- taconea, coquetea con la amenaza de las concesiones en la mano, pero baraja, bajo la mesa, una opción común para devolver al redil a sus compañeras en la OFHEPI: ofrecer acciones como garantía de financiación a través de créditos internacionales a largo plazo. Lidera la avanzada sobre la petrolera y ha enseñado ya sus cartas. No querrían una gran participación, pero sí la suficiente para disponer de directivos- al menos un director, planifica- en la compañía. Resulta importante para una provincia productora de hidrocarburos entrar en YPF, es el salvoconducto para mejorar la renta petrolera. Otra cosa son la oportunidad y el interés, menos evidentes, nebulosas entre requiebros pamperos. Con la carambola energética, garantizaría contratos de explotación a medio plazo. Con la jugada financiera, todo quedaba en casa, ya que una vez que Repsol YPF prorrogara los contratos con esas mismas provincias, la compañía tendría un horizonte de explotación más largo, vale más y si ellas están en el accionariado podrán participar de esa plusvalía.

Con la carambola política, ir de la mano de Repsol YPF armaría a las provincias petroleras de poderes, propios y ajenos, para negociar con la Casa Rosada, ahora que el tablero del juego geoenergético está en plena efervescencia entre el gobierno y las provincias, que  históricamente reclaman más dinero en concepto de coparticipación por regalías hidrocarburíferas. Algunas productoras, como Neuquén negocian ya con la Casa Rosada una resolución adicional a la 394/07 (con el que la Nación modificó las alícuotas de las retenciones) para que instrumente un mecanismo presupuestario que evite que los ingresos de las provincias petroleras resulten afectados y pierdan en el cálculo de regalías, que se calculan sobre el barril de crudo libre de impuestos y, por tanto, están expuestas a cualquier subida impositiva. El gobierno de Das Neves tiene expectativas de encontrar más yacimientos en próximas exploraciones. Y juega, con su carambola de alianzas, a incentivar la inversión de las multinacionales que Buenos Aires se resiste a atraer o espanta a golpe de decretazo, restricciones de precios o prohibiciones a la exportación y utilizarla como ariete frente a la Casa Rosada.

Pero Repsol, al margen de la la OFHEPI, baila ya con soltura el tango de la argentinidad,  las cuerdas de la negociación en un país al que espera dedicar la quinta parte de sus 50.000 millones de inversiones globales hasta 2012. Si llega el desembarco en su accionariado de las provincias, podrá intensificar las sinergias con los territorios del oro negro argentino; si no, seguirá haciéndolo como hasta ahora, a través de sus contratos de explotación. Con 11.600 empleados, YPF es la principal productora y exportadora de hidrocarburos. Domina el 52% de la capacidad de producción de combustibles y concentra casi el 50% del mercado con 1.769 estaciones de servicios. Desde que asumió en 1999 el control total de YPF, la filial argentina siempre le aportó buenas noticias y millonarias ganancias y durante 2007 el récord histórico de procesamiento de crudo en las tres refinerías argentinas que, en conjunto, operaron a la máxima capacidad instalada transformando más de 18,9 millones de metros cúbicos de petróleo en combustibles de alta calidad destinados a la creciente demanda del mercado interno.

Desde que el 21 de diciembre acordó la venta del 14,9%  al grupo Petersen,- propiedad de Enrique Eskenazi- y la opción de compra sobre otro 10,1%, la nueva YPF coge forma. De hacerse efectiva la adquisición de las provincias, el capital de YPF se repartiría entre el 55% de Repsol, el 14,9% de Eskenazi, un 8% para todas o alguna de las provincias argentinas- u otros inversores institucionales- un 10,1% para la opción a compra de Eskenazi y otro 12% para inversores particulares tras la salida a Bolsa. En pleno proceso de reestructuración de YPF- que será gestionada de forma independiente y a la que la compañía que preside Brufau invertirá 7.800 millones hasta 2012- las ventajas de la presencia de Eskenazi como futuro vicepresidente- y su ascendente kirchneriano- con un 14,99% de su accionariado, el interés de inversores privados e institucionales por adquirir el 20% que saldrá al parqué en este semestre y las bendiciones que mercados, analistas y Gobierno han dado a esta nueva YPF con una vis más argentina refuerzan sus ventajas y blindan su posición ante los posibles ‘taconazos' de Cristina presidenta, justo ahora que la solidez de la estrategia energética del gobierno reposa en la fortaleza del rol de Repsol YPF y sus inversiones..

Repsol YPF comienza a anotarse, en piel propia y en la de la matriz, las ventajas de una operación que permitirá a los argentinos una mayor implicación y a la compañía hispano-argentina rebalancear su estrategia en la región. YPF cuenta con el aval de la Casa Rosada, la bendición de los bancos financiadores y el interés de los inversores argentinos por adquirir el 20% que saldrá a bolsa en este semestre. La reestructuración camina hace valer sus fortalezas, que pasan por el estrechamiento de las relaciones con el Gobierno, la reducción de la concentración geográfica, la puesta en valor de YPF y la entrada de recursos financieros. Eskenazi y el Grupo Petersen pueden ser el ariete local para ayudar a lograr una revisión tarifaria de los hidrocarburos -hasta ahora un cuello de botella para el desarrollo de YPF- y a suavizar el rechazo popular asociado a esta medida. Como nuevo consejero de la empresa, promete la ejecución de nuevas inversiones. La emisión de bonos es una puerta abierta a ese horizonte para YPF, que cuenta en la actualidad con un pasivo cercano a los 2.354 millones de euros y mantiene compromisos de inversión por cerca de 563 millones de euros.

La guarida suiza de Hugo Chávez, en peligro

Los tanques estarán en la frontera con Colombia y las espadas en alto con Uribe, pero una cosa son las arremetidas bolivarianas y otra el dinero del oro negro de la "niña bonita" de sus delirios energéticos. Y ése está mejor en el corazón del capitalismo  del Imperio financiero- que diría Hugo Chávez-. Antes muerto que permitir que la justicia internacional y la mediación del CIADI -a la que ha recurrido Exxon para defenderse ante la nacionalización venezolana- puedan tocar las cuentas de Pdvsa. Para desgracia de las instituciones helvéticas, su guerra abierta con Exxon ha encontrado trinchera no en el Banco del Sur, sino en los bancos suizos, a los que trata de convertir en cómplices de su juego de manos, una trinchera de espejos en la que es nada menos que el Banco Central de Venezuela el utilizado para ponerle nombre y cara a los petrodólares en fuga. El BCV -bajo cuerda- le prestó su cuenta en Zurich a Pdvsa, para que pudiera "honrar sus compromisos financieros con proveedores y operadores así como para sus gastos operativos", un requiebro a la medida de congelamiento que pesa sobre la petrolera estatal.

La "batalla de largo aliento" de Chávez contra la petrolera- y de paso Mr. Danger- la declaración de la Asamblea Nacional, la munición retórica y las patadas al viento se aliñan ahora con la fuga de los fondos petroleros. Se atreve a pedir la intermediación de la OPEP y a golpe de manifestaciones a la puerta de sus embajadas, el presidente venezolano hace sangre contra la mayor petrolera del mundo y decora con sus huestes vociferantes las sesiones del juicio del caso Exxon-Pdvsa en la Corte Suprema de Justicia de Inglaterra, pero ha centralizado la recepción de todas las ventas externas de petróleo, derivados e incluso subproductos como coque y azufre procedentes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en una cuenta a nombre del Banco Central de Venezuela en el UBS-AG de Zurich, en Suiza, a pesar de la poca gracia que le ha hecho al banco el juego de caretas y, peor aún, lo que considera un "desvío de recursos de una empresa ya bloqueada financieramente". Pero los "bolidólares" manchan más que el crudo y la guarida de los fondos de Pdvsa puede tener las horas contadas si el banco-cuya matriz es estadounidense- cumple sus amenazas e interrumpe las relaciones con Caracas, o al menos rechaza sus cuentas.

La urgencia por encontrar guaridas para sus fondos en el corazón financiero europeo es la prueba de que la realidad ha golpeado las puertas del reino de los ensueños y de las arremetidas bolivarianas y ha dejado a Hugo Chávez y su economía con ínfulas de autarquía energética en jaque. Así está el arma económica de su petroreino, que produce la mitad del producto interior bruto del país y es la principal fuente de entrada de divisas. Si ya el propio Chávez con su empeño en convertirla en ‘chica para todo' ha puesto a tiritar sus cuentas, ahora los fallos de los tribunales  que permiten a Exxon Mobil congelar con carácter cautelar activos de Pdvsa en el exterior por valor de 12.000 millones de dólares (8.400 millones de euros) le recuerdan a la compañía estatal venezolana que la autarquía petrolera, ese reino bolivariano en el que es reina y señora de todas las voluntades, tiene fronteras. Exxon ha conseguido lo que ninguna otra, pasar del contraataque dialéctico a los hechos y demostrarle al venezolano que su nacionalización a la fuerza puede tener problemas. Si las nacionalizaciones de los bolivarianos les han enseñado a las multinacionales el camino de la presión, el chantaje o la fuga, Exxon les acaba de mostrar la vía de la revancha legal internacional a las agraviadas. Y ni Petroecuador ni la bolivariana YPFB, ni Pdvsa están para muchos embargos.

Con el juicio londinense en pleno proceso, Ecoanalítica ha estimado el coste de la compensación final que tendría realizar la industria petrolera venezolana a Exxon Mobil del orden de los 1.400 millones de dólares. Optimista, el gabinete bolivariano se aferra a los cálculos oficiales de que el corazón del flujo de caja de la empresa está en las exportaciones de petróleo, algo que sería muy difícil de bloquear con una resolución judicial. Y cruzan los dedos para que las operaciones de Pdvsa y el servicio de la deuda no se vean afectados. Pero el ruido del golpe judicial de Exxon afectó ya a los bonos de Pdvsa. El resto del perjuicio se lo hace sola la compañía pública: Pdvsa arrastra el lastre del ‘paganini' de todas las aventuras chavistas, una carga insostenible ahora que sus cuentas no salen, sangradas por los gastos sociales y las deudas y ahíta ante la caída de las inversiones extranjeras y los problemas de producción y obligada, ahora, además, a cargar a sus espaldas con el peso del desabastecimiento alimenticio.