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Publicado el viernes 7 de marzo de 2008
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Cae en picado la recaudación de impuestos inmobiliarios y se disparan los requerimientos e inspecciones

Xavier Gil Pecharromán.– Los asesores fiscales comentan estos días que se está produciendo en  la Agencia Tributaria un incremento notable de los requerimientos de información y expedientes, muy especialmente para el control del Impuesto de Patrimonio. El enfriamiento económico ha frenado seriamente la recaudación de Hacienda y en el pasado mes de enero, los ingresos tributarios crecieron un 7,2%, la mitad que en el mismo mes del año pasado. Esta menor actividad económica se acusa de forma especial en el IVA, cuya recaudación ha caído el 16,9% en el primer mes del año.

Buena muestra de que las cosas en el sector de la construcción ya no son lo que eran, es que la recaudación de los tributos cedidos a las comunidades autónomas en los impuestos sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos (AJD) ha caído en 2007 en cerca de un 11%.

Ahora, cuando la caída en la recaudación empieza a notarse, se incrementan aún más los esfuerzos de los departamentos de Gestión e Inspección por revisar las cuentas de las empresas promotoras, constructoras e inmobiliarias para evitar que prescriba la defraudación fiscal que puedan haber realizado en la época de las vacas gordas.

En la actualidad, según los datos de la propia Agencia Tributaria, se están investigando alrededor de 82.000 promociones inmobiliarias para garantizar la ausencia de fraude en el sector y durante el pasado ejercicio, se inspeccionó un total de 8.501 contribuyentes de este sector, un 31% más que en el año anterior.

Y existe el convencimiento entre los miembros de la Inspección de que en la mayor parte de estos expedientes se podrá demostrar que existe defraudación, puesto que estas investigaciones se inician cuando se tienen serios indicios de que ha existido incumplimiento de las obligaciones tributarias.

En este sentido, desde el pasado ejercicio se ha dado una vuelta de tuerca y se están solicitando los contratos de compraventa, las calidades y los costes de los proyectos a las promotoras para estimar la rentabilidad de los mismos y asegurarse que coinciden con la rentabilidad real obtenida para calcular la desviación entre beneficios declarados y rentabilidad obtenida.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y la Agencia Tributaria sigue teniendo un problema endémico con los expedientes de este sector: que se descubre la deuda tributaria, se imponen recargos e intereses de demora, pero lo difícil es poder cobrar esa deuda. Así, basta un vistazo a los datos de la propia Agencia para percatarse de que la deuda liquidada, esa cantidad que Hacienda ha descubierto, pero que aún no ha cobrado, aumentó el año pasado un 65% en el sector inmobiliario, que sigue acaparando el mayor esfuerzo inspector de Hacienda. La deuda asciende a 1.223 millones. Y eso que se trata de uno de los principales objetivos del Plan y de la Ley de Prevención del Fraude Fiscal.

Aunque no todo son desdichas puesto que en cifras globales, la lucha contra el fraude está dando buenos resultados y el año pasado se recaudaron 7.394 millones de euros, el 16% más que en el 2006. Desde que arrancó el plan especial contra el fraude, en el 2005, el fisco ha recuperado 19.400 millones, una cantidad equivalente "a 6.000 kilómetros de autovías o 15 años de becas", según cálculos del secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, realizados en una reciente intervención pública.

Uno de los grandes éxitos de la Agencia Tributaria ha sido el poder acabar con el fraude en la matriculación de vehículos provenientes de la UE. Y en este caso no ha sido gracias al seguimiento por la Inspección de las ventas de coches y de los valores declarados, sino a través de un mecanismo tan sencillo como ha sido la firma de un convenio con la Dirección General de Tráfico, que impide la matriculación de vehículos sin que la Hacienda haya expedido un certificado previo sobre la compraventa y la liquidación del impuesto.

Tal vez basándose en este éxito, Hacienda y Seguridad Social han retomado, una vez más, la posibilidad de establecer un sistema conjunto que facilite información sobre las empresas y los afiliados, lo que arrojaría un poco de luz sobre la economía sumergida.

Hasta ahora, el cruce de datos se estaba realizando con cuentagotas a pesar de los reiterados anuncios que Hacienda lleva haciendo desde el inicio de sus actividades en 1991.

El aumento del paro en el sector de la construcción ha empezado a preocupar en las oficinas del Instituto Nacional de Empleo, porque el margen de crecimiento del 9% previsto en los Presupuestos Generales del Estado puede verse desbordado, aunque, claro, si descontamos el drama humano y social que representa esta situación, económicamente este incremento supondría unos  15.800 millones de euros, según los Presupuestos Generales del Estado para 2008. Este sobre esfuerzo presupuestario se verá compensado con los 4.200 millones de euros ingresado como consecuencia del aumento de las gasolinas y gasóleos a lo largo de la legislatura, fundamentalmente en este último año pasado, con lo que no contaba al principio, pues nadie imaginaba que los precios iban a superar los 100 euros barril, cuando en los planes a medio plazo se estimó que rondaría los 71 euros.

La recaudación del IVA por este concepto ha crecido el 10% en ese período, ya que el pequeño descenso en el consumo de gasolinas fue compensado con creces por un aumento del precio del gasóleo, del que se ha vendido una proporción de 5,5 litros por cada 1 de gasolina. A la vista de estos datos se puede concluir que el ahorro energético esperado está muy lejos de obtenerse.