Santander pone un pie en el Monte di Paschi
Emilio Botín estaba “tranquilo” y “satisfecho” con las únicas dos participaciones que le quedaban en Italia: menos de un 2% en Generali y en Mediobanca. Pero no quieto. El presidente del Santander acaba de demostrar que ni su interés por el mercado brasileño ni la venta de Antonveneta en noviembre al MDP por 13.200 millones de euros poco después de haberla comprado a ABN Amro, implican, ni mucho menos, la salida del mercado italiano, ni que Botín haya quitado el ojo del terreno alpino en el que hasta ahora ha cosechado algunos sinsabores. Santander vuelve a poner otro ojo en Italia, esta vez a través del Monti di Paschi (MDP), con una participación del 2% en el banco más antiguo del mundo.
Una participación que-Gotti dixit- no está ligada al acuerdo de compra de Antonveneta, pero que permitirá al banquero cántabro plantar un pie en un banco que espera convertirse en el tercero de Italia. La compra de Antonveneta hará que las oficinas del Monti di Paschi pasen de 2.000 a 3.000 y la cuota de mercado del 6% al 9%. El banco pagará la factura con la venta de acciones de su cartera, una emisión de deuda, la enajenación de algunas oficinas y parte de la cartera de créditos, así como aportación en metálico. Ha pasado un año desde que, tras las fusiones de sus competidores nacionales Intesa y SanPaolo y la alianza entre Unicrédito y Capitalia, el toscano MDP les tiraba los tejos a voz en grito en los medios italianos al BBVA y el Santander. Pero el interés sigue y ahora que se ha hecho con Antonveneta, la banca sienesa puede volver a sus aspiraciones de dimensión europea que soñaba en voz alta. Con la presencia del Grupo Santander, la aseguradora Axa y de Finanziaria Internazionale, el banco empieza a tener una red importante de relaciones internacionales y socios o colaboraciones industriales