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Publicado el jueves 17 de abril de 2008
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Jazztel, de deseo en deseo

El anzuelo del ADSL y el síndrome de la portabilidad pueden ser el viaje de ida y vuelta a ninguna parte para las operadoras alternativas

J.A.– Se abraza al cuento de la lechera. Y no tiene techo. Lo sabe Leopoldo Fernández Pujals, pero igual se entrega a él y promete nuevas inversiones y romper la racha con beneficios de 5 millones de euros en 2010. Mucho más ahora, que el nuevo equipo directivo de Jazztel está urgido de resultados con los que borrar la huella de cuatro años de gestión en rojos.

Y que, después de que, tras el pinchazo de sus planes de ADSL como ariete estratégico y de la aventura nebulosa para deslizarse hacia la telefonía móvil virtual, la llave de la portabilidad renueva sus esperanzas de arañar clientes a las grandes operadoras de telefonía fija e internet, aunque sea a golpe de paquetes multiservicios. Entre los clientes de banda ancha, el anzuelo de Jazztel y del resto de las operadoras alternativas a Telefónica no es suficiente para pescar más que un cuarto de los usuarios de reciente incorporación.

La otra pesca, la de las aguas ya navegadas por las grandes telefónicas, no es menos turbulenta. El de Jazztel es sólo otra muestra del “síndrome de la portabilidad”, un espejismo dorado al que las operadoras nuevas, pequeñas o alternativas se aferran, ebrias de urgencia por romper el mercado y de arrebatar clientes infieles a las operadoras históricas. La movilidad de los clientes de telefonía fija e internet empieza a dispararse, se ha duplicado en dos años de la mano de servicios integrales de telecomunicaciones con el ADSL como epicentro, pero puede ser un espejismo si -como está pasando ya en el mercado de avanzadilla de los móviles-, la portabilidad se convierte en un corto camino de ida y vuelta en el que Jazztel –y las demás operadoras alternativas- ven cómo los clientes sucumben ante sus cantos de sirenas, al calor de la guerra de precios y el derroche de ofertas, pero siguen después su marcha o vuelven a la casilla de partida, a medida que topan con las dificultades de los servicios, o con cantos de sirenas aún más afinados, en un mercado en plena ebullición de competencia. Jazztel y compañía pueden convertirse en víctimas de las prisas de la misma “infidelidad” de la que se alimentan. En el dique de la propia contención a los sueños de gloria de Fernández Pujals y las demás.

Jazztel afila sus deseos. Por pedir que no quede. Aunque luego se conviertan en su peor trampa y llore sobre la leche derramada del cuento. La operadora quiere pasar el rubicón de las pérdidas y promete hacerlo en 2010, por la puerta grande, con unos beneficios de 5 millones de euros, que serían además los primeros que obtendría desde que inició su actividad. Ya puestos a pedir, el nuevo Plan de negocio 2008-2010 remitido a la CNMV promete lograr un resultado bruto de explotación (Ebitda) de entre 70 y 85 millones en 2010, frente a las pérdidas operativas de tres millones de euros en 2007. Y una inversión entre 55 y 60 millones en 2010, lo que supone multiplicar por 1,8 las realizadas en 2007.

Para este año, la operadora mantiene su previsión de situar su resultado operativo en una banda de entre 5 y 10 millones de euros, para elevarla en 2009 hasta una cifra situada entre 40 y 50 millones de euros. Además, alcanzará unos ingresos de entre 560 y 600 millones en 2010, lo que supone un crecimiento anual del 24% durante los próximos tres ejercicios, duplicando así las ventas del pasado año, que se situaron en 303 millones. Jazztel calcula que los gastos de estructura de 2010 se reducirán al 35% de los ingresos como consecuencia de la eficiencia operativa y que el ratio de deuda neta/Ebitda será apropiado y acorde con los niveles habituales de la industria de telecomunicaciones.

Sueños que se alimentan de esperanzas, que se nutren de deseos y promesas. Porque, a la vista de los últimos meses, es cierto que el aumento de clientes- 22.488 de ADSL durante el primer trimestre de 2008- alimenta los sueños de grandeza de Fernández Pujals, que espera nada menos que sumar entre 95.000 y 115.000 clientes durante el ejercicio en curso y alcanzar entre 590.000 y 640.000 en 2010, frente a los 255.000 registrados en 2007. Esta vez hay nuevas caras, El nuevo equipo gestor de Jazztel ha saneado la compañía y su base de clientes, y ahora sí se sienten seguros para presentar un nuevo plan de negocio a largo plazo a analistas e inversores. Pero no es menos verdad que ni la trayectoria ni los números rojos acompañan a tanta esperanza: 107 millones de pérdidas en su un ‘annus horribiilis' de 2007. Luego, siempre queda el incumplimiento como salvavidas y el golpe de frente de la realidad. No sería la primera vez.

Los deseos abortados son una vieja costumbre: lo primero que hizo Leopoldo Fernández Pujals cuando llegó a la presidencia de Jazztel a finales de 2004 fue presentar un plan de negocio a largo plazo para la compañía, que preveía  resultados financieros y operativos desde ese año hasta 2009. Las promesas quedaron sólo en eso. Los datos del plan para 2004 se incumplieron a pesar de que sólo contenían un par de meses de estimación. Tampoco hubo más suerte con los sueños pujalistas en 2005, ni siquiera en 2006. El último día de febrero de 2007, por primera vez Jazztel tiró la toalla de sus ilusiones y anunció la retirada de todas las previsiones que quedaban hasta 2009. La compañía alegó que su intención de lanzar un móvil virtual o de ofrecer servicios de reventa de ADSL a otros operadores daba un gran grado de incertidumbre a las proyecciones financieras a partir de 2008. Ahora retoman la senda de los planes deslumbrantes a futuro.

Desorbitados o no, por ahora sus planes para 2010 le han propiciado un balón de oxígeno en el parqué a corto plazo: ha conseguido, a golpe de rumores, que las acciones suban un 7%, hasta los 0,36 euros, aunque no convencen tanto a los analistas. Generar expectativas infundadas puede ser peligroso como ya sabe Pujals desde que entró en Jazztel en 2004, cuando la operadora renqueaba en el mercado por encima de los 0,2 euros por acción. Entonces revolucionó el valor, que alcanzaba los 1,6 euros en 2005. Pero desde ese pico, sus acciones han caído un 80% al tiempo que se iban esfumando las expectativas que generó, a medida que se acumulaban las malas noticias y la eliminación de ganancias. Su descenso bursátil sin red desde 2007 no es más que una arista sintomática de la debilidad de una empresa hoy con apenas 500 millones de capitalización, que el año pasado perdió un 3% de clientes en el que iba a ser su mina de oro (el ADSL) y que no pudo cerrar su último ejercicio sin pérdidas.

Jazztel, paradigma de las operadoras alternativas, da tumbos en busca de su sitio en el sector de las telecos, cada vez más dinámico y competitivo, que está volcado en la integración móvil-fijo, en la diversificación de Internet y los servicios asociados a la telefonía móvil y en la expansión de la banda ancha. En un sector en el que la convergencia fijo-móvil y la cuádruple banda están siendo muy explotados por sus competidores, el rol de especialista en banda ancha o telefonía móvil virtual no les va a bastar para competir con los packs que ya ofertan Orange, Ono o la propia Telefónica. La compañía estrenará su servicio de telefonía móvil virtual el próximo mes de junio, pero ya no será como una línea de negocio nueva, sino como un complemento de su oferta de 'factura única', con la esperanza de "agregar valor" a los 300.000 clientes que actualmente tienen contratado este servicio.

Agarrada a la tabla de salvación de la portabilidad, Jazztel tiene una "clara estrategia" para crecer orgánicamente en cuota de mercado desde el 3,2% en 2007, con 8 millones de clientes, hasta un 5,5% en 2010, con 11,3 millones. La compañía prevé que la penetración de banda ancha aumente hasta casi el 70% de los hogares en 2010. Es cierto que por primera vez el número de portabilidades en telefonía fija superó las 100.000 y se situó en 104.833, lo que supone un crecimiento del 53,6% interanual. Sólo en los dos primeros meses de 2008, la cifra de portabilidades fijas roza ya el 30% de lo conseguido durante todo 2007.

Las principales fuentes de captación de clientes son Telefónica y los operadores de cable, mientras que las nuevas altas suponen un 35% del total. Los operadores alternativos de ADSL aumentaron su cuota, con el 23,4% de los nuevos clientes, mientras que el cable se hizo con el 20,3% de las altas. Pero, si el ADSL y el fijo como percha de la portabilidad y de paquetes multiservicios es su apuesta, Jazztel no lo tendrá tan fácil para hacer realidad sus sueños de rentabilidd. La radiografía de sus datos la ubica aún a años luz de las operadoras punteras. Telefónica es la dueña histórica de todos los números y tiene la mayor base de usuarios. Revalida, además, su condición de líder en banda ancha en febrero, con una cuota del 56,5% de las altas netas en un mercado cada vez más jugoso de 8,26 millones de accesos. El ex monopolio captó en febrero 63.305 clientes, sobre un total de 110.652 nuevos abonados a la banda ancha en el mes.

La portabilidad en telefonía móvil- hasta ahora el reino de los abonados deseosos de dejar su compañía y ser seducidos por ofertas de la competencia- devuelve a la realidad los sueños de Jazztel y las demás operadoras alternativas. Otrora paraíso dorado de la captación de clientes, ha caído un 20,7% en febrero, un periodo en el que 332.982 usuarios cambiaron de operadora manteniendo su número. Y los operadores  móviles virtuales ganaron sólo 5.708 del total de 49,748 millones de líneas móviles en febrero.