Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el viernes 18 de abril de 2008
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Telefónica pisa el acelerador en Latinoamérica

Ha comenzado a subir la apuesta. Aprieta el paso y adelanta por la derecha a las demás operadoras locales y multinacionales en la región. Lo hará en número de clientes, con más intensidad y casi dos años antes de lo previsto: 150 millones – 15 millones más que en 2007- antes de fin de año, gracias a los buenos resultados en un mercado que representó el año pasado el 36% de los ingresos de la operadora. Y es que América Latina, la región del mundo que más va a crecer en la expansión de las TIC, se ha convertido en el “principal motor de crecimiento” de la operadora que preside César Alierta, que espoleada por los resultados de México, Brasil, Argentina y Venezuela,  aumentó un 11% sus ingresos en el área en 2007, hasta los 20.078 millones de euros (30.314 millones de dólares). 

Latinoamérica se mueve, sus 7 principales mercados crecen de forma simultánea por encima de lo que esperado y la compañía, que cerró 2007 con 134,1 millones de accesos en Latinoamérica, -el 16,9% más que hace un año, gracias al crecimiento de la telefonía móvil, que aumentó un 22,4%- está dispuesta a correr a la misma velocidad. Sus fortalezas en telefonía móvil, ADSL y cable, televisión y servicios integrados han favorecido que Telefónica adelante en muchos mercados regionales al grupo de Slim.

Telefónica invirtió en 2007 en Latinoamérica 3.343 millones de euros, el 18,9 por ciento más, fundamentalmente en el negocio de banda ancha y televisión, y en el desarrollo de las redes GSM para telefonía móvil. La compañía que preside Alierta sobrepasa a todos sus competidores en el mercado de móviles en Brasil, Argentina, Venezuela, Chile y Perú. La expansión de Slim tiene problemas: ha tocado techo en sus operaciones corporativas y, a la vista de las pocas telecos disponibles en la región (salvo algunos movimientos en El Caribe), está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable, en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. Telefónica le ha ganado la mano del 3G brasileño a Slim, la que estaba pensada para ser la joya de la revancha en la batalla que el magnate mexicano mantiene con Alierta en tierras latinoamericanas. El magnate azteca sabe que el gigante español ha cogido ventaja en 3G, una tecnología que lleva años desarrollando sobre el terreno, ya que en su dimensión internacional cuenta con cinco filiales que ofrecen móvil 3G  y dan acceso a internet a alta velocidad en movilidad.  El ‘cuadruple play’, la posibilidad tecnológica y comercial de ofrecer a través de un solo proveedor un paquete combinado de servicios de telefonía fija y móvil, conexíón de banda ancha  y televisión de pago, comenzará este año a convertirse en realidad en la región. Telefónica está empezando a ofrecerlo a través de Movistar y Brasil, México y Chile serán los primeros países con una consolidada oferta de ‘cuádruple play’ al sur del Río Grande.
Brasil, la apuesta de Alierta y el tercero de los pilares del trípode internacional de las ambiciones de la compañía- junto con China e Italia- está cada día más despejado, tras el visto bueno de Anatel al desembarco de la española en Telecom Italia y las recientes concesiones en 3G, la concesión de Telemig Celular y Amazonia Celular y la licitación de ocho lotes de frecuencias en varios estados brasileños.Y Alierta, cada día más decidido a apostar por la tierra de Lula. Desde su llegada hace diez años, la compañía ha invertido más de 31.000 millones de dólares en el país carioca y, con la voluntad de hacer de él un referente en telecomunicaciones, invertirá en los próximos  años 7.000 millones de dólares más (4.800 millones de euros). El Palacio de Planalto está dispuesto a sacudir el mercado y romper el puzzle de las telecomunicaciones, haciendo de comadrona y hasta patrocinadora de un nuevo gigante netamente brasileño, que competirá con la compañía de Alierta y con Embratel por un mercado de 186 millones de habitantes, que hasta  dominan tanto en fijo como en móvil Telefónica y América Móvil. Pero tras el seísmo, ahora que Alierta refuerza su apuesta personal e institucional en Brasil con bazas como la de Luiz Fernando Furlán, a Telefónica el nuevo horizonte la encontrará mejor posicionada, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en el mercado móvil y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la apuesta firme por el 3G, la convergencia de los servicios, así como una reestructuración que facilita la integración fijo-móvil. Si la fusión se hace realidad, la nueva empresa pasará a dominar el 29,6% del negocio de telefonía fija, celular, banda ancha y TV por suscripción, pero la compañía de Alierta mantiene su posición hegemónica: dispone de un 29,9% de Telefónica y Vivo (la filial para telefonía móvil del grupo español y Portugal Telecom) y un 12,1%  para TIM, la filial local de Telecom Italia, participada también por Telefónica, que además arrasa en telefonía fija con el control de Telesp.
Ni la desidia de las autoridades aztecas ni las pataletas de Carlos Slim, que se resiste a  reconocer que toca a su fin su ‘reinado’ en el feudo mexicano -tan cercano al monopolio en la telefonía fija- van a cohibir los planes de Alierta y su hombre en tierras charras, el ex ministro mexicano Francisco Gil. Telefónica tiene previsto invertir unos 400 millones de euros en México para ampliar su cobertura en el país, que actualmente cubre unos 70.000 kilómetros cuadrados, en 78.000 poblaciones. La competencia de Telefónica se está convirtiendo en un dolor de cabeza para el magnate. Después de años de fuertes pérdidas en México, la situación se revirtió desde 2007, cuando la filial en el país elevó un 46,7% su facturación y le dio la vuelta a su Ebitda negativo, con uno positivo de 113 millones. La penetración de Movistar -que ya tiene once millones de clientes de telefonía móvil en tierras mexicanas- en el mercado mexicano en 2007  ha sido mayor a la registrada por Telcel. Todo, a pesar de que Telmex trata de maniatar su desempeño en su propio reino de taifas, el granero en el que Slim hace caja para el resto de sus proyectos latinoamericanos e internacionales.
Perú es otro de los escenarios de la confrontación del magnate mexicano y Alierta. Y también uno de los de sus últimas derrotas. Prueba del compromiso de Telefónica en Perú es que, tras destinar 156 millones de euros a sus infraestructuras de telecomunicaciones, especialmente en móviles, un 24,1% más que hace un año, el programa de inversiones para 2007-2010 de la principal empresa extranjera en el país se ejecutará prácticamente en dos años. El gobierno peruano le adjudicó en diciembre los servicios de telefonía fija inalámbrica (frecuencia 450MHz) en Lima  y Callo, así como un permiso para ofrecer los servicios fijos inalámbricos (frecuencia 900MHz), lo que permitirá a la operadora española incrementar su supremacía de casi 90% de mercado de telefónica fija. Y en Argentina, el cuarto del los pilares del desarrollo latinoamericano, el grupo español invertirá al menos 6.000 millones de pesos (unos 1.886 millones de dólares) hasta el 2010, principalmente al despliegue del servicio de banda ancha y nueva tecnología en telefonía móvil.