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Publicado el martes 22 de abril de 2008
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Telefónica se asegura la 'pole position' tras la reforma mexicana

· La operadora, que ha aumentado un 56% sus ingresos y un 47% sus usuarios a través de Movistar en el mercado azteca, podrá cristalizar su despegue, que le aporta ya el 3.2% de sus ingresos

A. Zarzuela.– Slim patalea a lomos de las prebendas de su posición dominante en un mercado del que se nutren el 80% de todas sus operaciones latinoamericanas. El que se dice el hombre más rico del mundo se resiste -a medida que ve cómo avanza el boceto de reforma de las telecomunicaciones de Calderón- a ponerle puertas a su feudo mexicano, tan cercano al monopolio en la telefonía fija. Un latifundio fertilizado hasta ahora con su posición de predominio, los problemas de interconexión que fomenta para sus competidores como Telefónica, la secesión de Telmex para blindar sus prebendas y las debilidades de los reguladores para imponerle la ley al magnate mexicano. Pero a Slim se le agota el oxígeno y el tiempo de sus privilegios en la ‘ínsula de barataria’ del señorío charro. Calderón cabalga sobre una cuádriga tirada por dos caballos, el de la reforma energética y el de la telefónica. Urgido de que ambos lleguen a buen puerto a tiempo y apoyado por la Cofetel -que promete obligar a Slim a competir- está dispuesto a jugársela ya con su anteproyecto en el Congreso. Será luz verde para las inversiones multinacionales en telefonía fija. Aire fresco para las operadoras, con la que preside César Alierta en cabeza. El seísmo legal dejará a Telefónica en condiciones ventajosas: vía libre por fin para que la compañía española pueda hacer valer su músculo financiero y tecnológico y sus ventajas competitivas en 3G y convergencia de servicios en un cuadrilátero más libre, con el mercado como único juez; un nuevo escenario en el que las reguladoras podrán hacer valer su autoridad y ejecutar las resoluciones que dan la razón a la española. Un soplo refrescante también para los usuarios, atrapados hasta ahora en la telaraña de la posición dominante del emporio del magnate, que -como alerta la OCDE- ha llevado a México a unos de los precios más altos del mercado mundial de las telecomunicaciones.

Ahora que ya sólo es cuestión de días el veredicto de la Comisión Federal de Competencia a su litigio con Telefónica y la denuncia de posición dominante, el dueño de Telmex no hace más que arañarle tiempo al destino, esquivar la evidencia de que la compañía que preside Alierta y sus otras competidoras han comenzado a poner su reinado absoluto en cuestión, en un mercado en el que aún él dibuja las líneas rojas y coarta sus movimientos. Y, tal como ha pasado en la telefonía móvil, lo harán ya sin cortapisas si prospera la reforma de las telecomunicaciones. Telefónica, que bajo la batuta del ex ministro ha aumentado un 56% sus ingresos y un 47% sus usuarios a través de Movistar, podrá cristalizar su despegue en el mercado azteca, que le aporta ya el 3.2% de sus ingresos. Slim bracea, hace todo lo posible para demorar la hora de la competencia.. Adiós a una parálisis regulatoria que hasta ahora ha favorecido las prácticas monopólicas de Telmex, que con casi 18 millones de líneas opera casi el 94% del mercado de telefonía de línea fija del país y es además el principal proveedor de internet de banda ancha.

Slim sabe que tendrá que bajar ahora a la arena del mercado y combatir cuerpo a cuerpo con la competencia. Para comenzar, con la de Telefónica. Al magnate azteca, que ha visto cómo la operadora española  le araña la hegemonía con Movistar en la telefonía móvil, se le pueden acabar sus últimos reinos de taifas. El de la telefonía fija lo hará con la intención del Gobierno federal, a través de la Secretaría de Economía, de promover la apertura de la inversión extranjera para introducir competencia. Una propuesta que navega ya en las aguas del debate congresual. Para disgusto del magnate mexicano, la portabilidad y el ‘cuádruple play' -que  la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones reclama- pueden ser realidad también antes de que termine el año.

La Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) emitirá un anteproyecto de reglamento único de servicios de telecomunicaciones -complementario al plan fundamental de interconexión de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria- que regirá a todos los operadores, los dotará de derechos de negociación con las empresas concesionarias y servirá para los proveedores de cualquier tipo de contenidos, que ahora tienen que aceptar las reglas que ponen las telefónicas. Con este marco jurídico tendrán derechos para que esto no siga así. Adiós a las llaves de la exclusividad de Slim. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) -que ha firmado ya con Telefónica- anunciará en los próximos dos meses nuevos acuerdos para arrendar capacidad de transmisión en su extensa red de fibra óptica a proveedores de telecomunicaciones, una nueva grieta por la que incursionar en el lucrativo negocio de telefonía fija y, sobre todo, en los paquetes televisión, internet de banda ancha y teléfono.

Slim está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable (un mercado que Cofetel espera que crezca más de un 100%), en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. El magnate azteca sabe que el gigante español ha cogido ventaja en 3G, una tecnología que lleva años desarrollando sobre el terreno, ya que en su dimensión internacional cuenta con cinco filiales que ofrecen móvil 3G y dan acceso a internet a alta velocidad en movilidad.  La competencia de Telefónica se está convirtiendo en un dolor de cabeza para él. Después de años de fuertes pérdidas en México, la situación se revirtió desde 2007, cuando la filial en el país elevó un 46,7% su facturación y le dio la vuelta a su Ebitda negativo, con uno positivo de 113 millones. La penetración de Movistar -que ya tiene once millones de clientes de móvil en tierras mexicanas- en 2007 fue mayor a la registrada por Telcel, a pesar de que Telmex ha maniatado su desempeño en el granero del que hace caja para el resto de sus aventuras internacionales.

Telefónica, que no ha dejado de apostar por México a pesar de ser un campo minado por Telmex, podrá ahora batallar cuerpo a cuerpo, sin que el señor feudal se atrinchere en la armadura de sus prebendas. Será con permiso de Felipe González, asesor de Slim, que no ha escatimado en medios- aunque sin éxito- con los que intentar obstaculizar la renovación por quince años de la licencia de Telefónica en Ecuador. Sobre el papel, desde 1996 han llegado a competir a México las compañías telefónicas más grandes del mundo (AT&T, MCI, Telefónica, Vodafone), y solamente se limitó la competencia al momento de la venta de Telmex en 1990, ya que la concesión otorgaba seis años de gracia para que dicha empresa pudiese modernizar su tecnología. Pero en realidad, Slim se ha enseñoreado del mercado azteca desde que en 2000 adquirió la compañía de manos públicas. Ni el acuerdo de interconexión con Telefónica suscrito ya hace meses por Telmex, ni el respaldo del Gobierno de Calderón a las demandas de Telefónica, ni siquiera las reiteradas apelaciones de la Cofetel -que desde noviembre de 2007 trata de obligar a Telmex- han conseguido que el magnate mexicano cumpla con la legalidad y acabe con su negativa a proporcionar los enlaces a su red. Como la mexicana controla el 90% del mercado y las líneas fijas, si Telefónica no puede interconectarse a su rival, de facto no puede prestar el servicio y ha visto como se retrasaban hasta por dos años los planes de Grupo de Telecomunicaciones Mexicanas (GTM), filial de telefonía fija de Movistar.

Esa brecha entre la realidad y el deseo es la que pretende sellar la reforma. Deseosos de hacer cumplir las resoluciones mil y una vez dictadas contra Slim, los reguladores ahora gozarán de mayor autonomía, competencia y capacidad ejecutiva. La denuncia por posición dominante por parte de la Cámara Nacional de la Industria de Televisión por Cable y la nueva investigación abierta por el organismo regulador de antimonopolios, la Comisión Federal de Competencia (CFC) son, para Slim, la prueba más tangible de que Telefónica no está, ni mucho menos, sola en su batalla legal contra Teléfonos de México. Ni Telmex ni América Móviles ganan para denuncias e investigaciones en su propio terreno. Ya van cuatro desde enero y siete- seis de ellas por abuso de dominancia y monopolio- en los últimos tres meses. Ya se ha pronunciado la Cofetel- que desde noviembre de 2007 trata de obligar a la compañía de Slim y tiene sobre la mesa la exigencia de Telefónica de revocación de la licencia de Telmex por sus reiterados incumplimientos de la ley y del acuerdo de interconexión con Telefónica suscrito ya hace meses por Telmex.

Al que se dice a sí mismo el hombre más rico del mundo, su propio reino de taifas de la telefonía se le vuelve día a día un entorno más hostil. Si ya el marco regulatorio es "adverso" y la situación económica desfavorable,  si la recesión estadounidense ha comenzado a pasarle factura en su propia casa, Slim teme la hora en la que sólo manden los números y los rigores del mercado, que ya no obran precisamente a su favor: sus ingresos durante 2007 sólo se incrementaron un 0.8% y en el cuarto trimestre sufrieron una reducción del 2,4%, por al descenso en los ingresos de los servicios locales y de larga distancia. Acorralado en un mercado del que se nutren el resto de las aventuras del grupo, está dispuesto a invertir 1000 millones de dólares (731 millones de euros) en México a lo largo de 2008, con tal de ampliar su cobertura y, sobre todo, extender sus redes a las comunidades más alejadas de los centros urbanos y hacer crecer su red de tercera generación. Telefónica tiene previsto invertir unos 400 millones de euros en México sólo para ampliar su cobertura en el país, aunque continúa sin poder ofrecer los servicios 3G en todo el país (y en concreto en Ciudad de México) porque el Gobierno, lastrado por la aparente la falta de coordinación entre la Secretaría (Ministerio) de Comunicaciones y Transporte de México y la Comisión Federal de Telecomunicaciones aún no ha repartido las licencias.