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Publicado el martes 8 de abril de 2008
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Presidente de Itínere

Pedro Pérez reclama al Gobierno un “plan extraordinario” de Infraestructuras

A.V.– Se cambió de chaqueta, como le gustaba decir a Alfonso Escámez, cuando viajaba en el tiempo de Cepsa al Banco Central, y viceversa. Pedro Pérez, ex secretario de Estado de Economía con Solchaga y ex presidente de Tabacalera, hablaba como presidente de Itínere, filial de Sacyr Vallehermoso, ante la junta general de la concesionaria celebrada ayer en Bilbao. Pero podía haberlo hecho también como presidente del Grupo 14, creado para abogar por los intereses -en los difíciles tiempos que corren- de un nutrido grupo de inmobiliarias y constructoras españolas. El mensaje de Pérez fue meridiano. Para paliar los efectos de la crisis que se le viene encima al sector, “el Gobierno debe poner en marcha un plan extraordinario de inversiones en Infraestructuras”.

Tendría que hacerlo, dijo, sin cargo a los Presupuestos y preferentemente por el sistema concesional, bajo las muchas fórmulas que existen. Casi al mismo tiempo, en Madrid, otro mensaje algo menos sofisticado, pero igual de rotundo, fue transmitido por la patronal madrileña de promotores inmobiliarios, Asprima, al reclamar a las Administraciones Públicas ayudas públicas aduciendo el importante papel que tienen en la tarea de reactivar la economía. Asprina celebró también las próximas medidas fiscales de apoyo que aprobará el próximo Gobierno de Zapatero.

La junta de accionistas de Itínere fue un mero trámite. Un simple recordatorio de que la concesionaria -de la que Sacyr Vallehermoso posee el 90,1% tras su fusión con Europistas-, mantiene su calendario para ampliar su presencia en Bolsa hasta un máximo free float del 49% del capital y que se ejecutará mediante una Oferta Pública de Suscripción de acciones (OPS) y una posterior oferta de venta u OPV. Ambas operaciones, a juicio del consejero delegado Javier Pérez Gracia, no ofrecen riesgo alguno para el inversor, pese a la situación del mercado, debido a los ingresos recurrentes de la compañía y el carácter de "valor refugio" de las empresas concesionarias. La junta aprobó también su solicitud para cotizar en Barcelona y Valencia y destinar a reservas su beneficio total de 2007, superior a 41 millones de euros. Sin embargo, la empresa compensará este año a los accionistas actuales con una emisión de acciones liberadas en la proporción de una por quince, a la espera, según señaló Pérez Gracia, de reanudar su política de dividendos una vez termine la ampliación de capital aprobada y la OPV. Sacyr Vallhermoso mantendrá el control de la sociedad, hasta el 50,1%, y previsiblemente el resto de accionistas - las tres cajas vascas, BBK, Kutxa y Vital-, conservarán el actual porcentaje conjunto del 8,15%.

LOS DATOS

El presidente de la compañía, Pedro Pérez, manifestó que la actual situación de crisis económica se traducirá en nuevas concesiones para Itínere. "En momento de crisis, los Gobiernos se ven obligados a realizar obras públicas y ha desarrollar infraestructuras para reanimar la economía, cuya forma de ejecución actualmente suele ser mediante concesión", declaró al portal Invertia, al término de la junta de accionistas. El directivo reconoció que el grupo estudia nuevos países en los que invertir, aunque matizó que en ningún momento se "aventurarán" en una operación que pueda que pueda comportar riesgos para la compañía. Actualmente, la política de Itínere es desarrollar proyectos que ya se han probado en España y que van más allá de las autopistas, principalmente concesiones de estaciones de trenes y centros médicos. En estos momentos, la prioridad para la empresa es seguir creciendo de una "forma orgánica" gracias a las OPV y las OPS que ha desarrollado Itínere. Perez explicó también que dado el nivel de apalancamiento que permite el sector concesionario, esto puede traducirse en unos 3.000 millones de euros extra para la compañía que se emplearán en la adjudicación de nuevos proyectos y la mejora de la retribución del accionista.

Por su parte, el consejero delegado de Itínere admitió que una parte de los ingresos obtenidos con la ampliación de capital y la oferta de acciones se destinará a rededucir deuda del principal accionista, al menos la parte que quedó comprometida -unos 600 millones- en la fusión de la antigua Itínere con Europistas. Otra parte se destinará a nuevas inversiones, a financiar el crecimiento orgánico y a la retribución de los accionistas. Añadió que, además del apalancamiento razonable en el que pueda incurrir tras las dos operaciones, Itínere tiene una capacidad adicional de 1.500 millones para financiar nuevos proyectos y consolidarse como la tercera concesionaria del mundo y la más rentable.