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Publicado el miércoles 9 de abril de 2008
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Monitor de Coyuntura

En Estados Unidos preocupa el crecimiento, en Europa la inflación

Servicio de Estudios de 'la Caixa'.– Bernanke, en su primera comparecencia tras el recorte de 1,25 puntos porcentuales en el tipo de referencia de la Fed en enero, desgranó las previsiones para la actividad económica durante este año. El eje de sus declaraciones se vertebró a través de tres mensajes. El primero fue que espera un bajo crecimiento durante la primera mitad de este año con una ligera recuperación en el segundo semestre. Los riesgos en este escenario son a la baja en cuanto a actividad. En segundo lugar, que espera una moderación de la inflación, es decir, este tema ha pasado a un segundo término en la lista de preocupaciones del banco central. Y, finalmente, el corolario de este análisis fue la afirmación sobre la predisposición a seguir bajando los tipos de interés.

El secretario del Tesoro, Paulson, comentó el plan fiscal, la rapidez de su implementación y defendió los esfuerzos para evitar las ejecuciones hipotecarias. Por su parte, el presidente de la SEC hizo hincapié en la necesidad de incrementar la transparencia en Wall Street. Ambos recibieron acerbas críticas por no haber actuado con mayor prontitud en la crisis hipotecaria subprime de Estados Unidos.

En resumen, según los presidentes de la Fed, de la SEC y del Tesoro de Estados Unidos, se ha implementado una política fiscal y monetaria más laxa para apuntalar al consumidor y en última instancia a los mercados financieros para evitar nuevas caídas. De todas formas, se esperan todavía recortes en el tipo de interés de referencia de la Fed.

En cambio, para los bancos centrales europeos el principal problema es la inflación. Por ejemplo, el banco central de Suecia subió el tipo de referencia 25 puntos básicos hasta el 4,25%, argumentando tensiones en precios. Además, el Banco de Inglaterra publicó el 13 de febrero su informe sobre inflación, en el que contempla que la misma alcance un nivel superior al 3%. En ese caso, según la legislación británica, el banco central estaría obligado a escribir una carta al ministro de Economía donde explicaría las decisiones que piensa tomar para reconducir la inflación por debajo de ese 3%, tal como tuvo que hacer por primera y única vez en abril del año pasado desde que obtuviera la independencia.

    

Esta preocupación por la dinámica de precios no fue óbice para bajar el tipo de referencia 25 puntos básicos hasta el 5,25% el 7 de febrero. Según el comunicado del Banco de Inglaterra, se tomó la decisión debido al deterioro de las expectativas sobre la actividad económica. Parece una contradicción, en menos de una semana, pero está dentro del camino en zigzag al que nos tiene acostumbrados el banco central del Reino Unido desde el inicio de la crisis hipotecaria subprime.

Pero en el caso británico la noticia más importante ha sido la nacionalización del banco Northern Rock el 17 de febrero anunciada por el ministro de Economía británico, Darling. Oficialmente, las dos propuestas de compra por parte de grupos privados eran inferiores a lo que el ministro de Economía consideraba razonable teniendo en cuenta el dinero público del contribuyente comprometido en el proyecto. Éste ha contribuido con 55.000 millones de libras esterlinas para evitar su quiebra. El objetivo cuando los mercados financieros se estabilicen será proceder a su venta. Esta es la primera nacionalización desde la década de los años setenta.

La inquietud inflacionista también es compartida por el Banco Central Europeo (BCE). Tras el Consejo del BCE celebrado el 7 de febrero, su presidente, en la rueda de prensa en la que explicó la decisión de mantener el tipo de interés oficial en el 4%, dejó entrever la posibilidad de realizar más adelante una bajada de tipos. Lo hizo de forma indirecta, incluyendo en el comunicado que leyó la confirmación del riesgo a la baja sobre la actividad económica en la eurozona.

Cuando fue preguntado por un periodista sobre si esto implicaba un cambio del escenario económico base con el que trabaja el BCE, el presidente Trichet replicó que el mes de marzo se publicarán las nuevas estimaciones de crecimiento e inflación del BCE. También confirmó que en la reunión ningún miembro del Consejo de Gobierno solicitó un recorte ni una subida del tipo de referencia. La lectura que hizo el mercado es que quizá hacia el verano se produzca una bajada del tipo de referencia.

Sin embargo, en posteriores declaraciones Trichet ha seguido descartando recortes inmediatos de los tipos de interés de referencia. E incluso Axel Weber, presidente del Bundesbank, indicó que las bajadas de tipos descontadas por los mercados financieros no tienen en cuenta el riesgo inflacionista de los próximos meses. Nuestra interpretación: el BCE ha flexibilizado su posición para poder bajar el tipo si se considerase necesario en los próximos meses, pero prosigue con sus intervenciones verbales antiinflacionistas para mantener ancladas las expectativas de inflación.

En cuanto a los mercados monetarios, por segundo mes consecutivo se mantiene una situación más relajada. Esta calma se ha recuperado tras los fuertes incrementos de los tipos de interés, reflejo de la iliquidez en los mercados financieros desde el inicio del estallido de la crisis en el mes de agosto del año pasado. Si bien es cierto que todavía no se ha recuperado la normalidad absoluta. En el caso de la eurozona, en los últimos siete años hasta julio del año pasado el diferencial medio entre el tipo de interés del mercado interbancario y el tipo de referencia ha sido de unos 17 puntos básicos (100 puntos básicos es un 1%). Sin embargo, ahora el euríbor a 3 meses cotiza un 4,36% mientras que el tipo de referencia se mantiene en el 4%.

Esta situación en condiciones normales indicaría que el mercado espera una subida de tipos. Pero en realidad el mercado de futuros descuenta dos bajadas de 25 puntos básicos para este año por parte del BCE. Es decir, el euríbor a 3 meses sigue tensionado porque el problema de liquidez en el mercado interbancario de la eurozona todavía no se ha solucionado. Aunque ciertamente la situación ha mejorado sustancialmente respecto a la registrada entre noviembre de 2007 y enero de este año.

En Asia se prevén cambios durante el mes de marzo. En el caso chino, aunque el Banco Central de China no ha cambiado su tipo de referencia ni ha aumentado el coeficiente de reserva, parece bastante probable que mueva ficha debido al mal dato de inflación que alcanzó el 7,1% en el mes de enero. También en Japón se producirá una mudanza el 19 de marzo, pues expira el mandato de cinco años del gobernador del banco central japonés, Fukui. Ha sido el gobernador que ha liderado en el Consejo de Gobierno la decisión de abandonar el tipo de referencia del 0% y subirlo hasta el 0,50%. Fue una decisión valiente, pues ha coincidido con un periodo de deflación en el país, y basada en la doctrina que permanece vigente sobre la necesidad de ir normalizando lentamente la política monetaria para evitar burbujas financieras adicionales en otros sectores económicos. La política de normalización de tipos también pretende evitar una mala asignación de recursos a través de una sobreinversión en la industria japonesa. Ante la incertidumbre sobre la trayectoria de la economía nipona será interesante ver los candidatos que presenta el gobierno para sustituir a Fukui por los desafíos que se le presentan al que será nuevo gobernador.